POV Edward (Lo narra Edward desde su punto de vista, continuación del cap 29)
- ¡¡Nessie, para!!- le gritaba mientras ella, Bella y yo corríamos a través de la oscuridad.
Ella corría a todo lo que daba en medio de la oscuridad del bosque y sus rizos color bronce revoloteaban alrededor de ella.
El disfraz que Alice le había diseñado estaba manchado y un poco roto. Tenía algunas cortadas el el cuerpo, al parecer se había caído.
Giró hacia mi dirección y recuerdo espeluznarte apareció en su mente: Los Vulturis. Nos estaba confundiendo.
Giró hacia el lado donde Bella corría e igual que a mí, la relacionó con los Vulturis.
Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no podía ver nuestras caras ni escuchar nuestras voces pidiendo que parara, sólo había un pensamiento en su mente: Jacob había ido de ella.
No pude evitar soltar un leve rugido cuando pensé en cuanto dolor eres estúpido perro le estaba causando a Nessie.
Lágrimas cristalinas empezaron a caer por sus mejillas, su mente era un torbellino de emociones y recuerdos.
No dejaba de pensar en que todo había sido su culpa, seguía ahondando en la herida que tenía, se parecía a Bella en ese aspecto.
Sabía que ella no dejaría de correr, al menos no por voluntad propia, una parte de ella sentía que su existencia era en vano sin Jacob, así que sin pensarlo dos veces, dí un salto y brinqué para tirarla al pasto y detenerla.
Su mente se llenó de pánico y soltó un grito ahogado. Ambos caímos a la fría hierba, la cual amortiguó un poco nuestra caída.
Las lágrimas salín sin cesar de sus ojos y unos pequeños temblores recorrían su cuerpo pero no eran de frío, era de miedo, miedo a no volver a ver a Jacob, miedo a saber que ella fue la que lo alejó, que le causó una herida que ella consideraba irreparable y miedo a que Jacob nunca la perdonara.
- Nessie, tranquila, somos nosotros. – dijo Bella cuando nos paramos, mientras le quietaba el cabello de la cara.
Bella me miró y a pesar de que estábamos sumergidos en la densa oscuridad del bosque pude ver el dolor de madre escrito en sus ojos, el cual se reflejaba en lo míos.
Me quité mi chaqueta color humo y se la puse en los hombros.
Bella me miró asustada cuando reconoció el arome de sangre humana en los labios de Nessie, traté de investigar algo en la mente de Nessie, pero en ese momento el mismo pensamiento seguí ocupando toda su cabeza: Jacob había huido de ella.
Seguía pasando las escenas con tal vividéz en su cabeza que no pude evitar sentirme afectado por sus pensamientos.
Llegamos a la mansión y todas las luces estaban prendidas. Los demás no sabían que había sucedido por que cuando nos dijo Claire lo que había pasado, Bella y yo estábamos de regreso de la casa de Charlie y nos encontró en el camino.
- “Vamos Edward, entren ya. Queremos darle su sorpresa” – pensó impaciente Alice.
- Creo que no es momento Alice. – dije mientras caminábamos hacia la mansión estaba seguro de que me había escuchado.
Ante esa respuesta sus pensamientos se tornaron curiosos.
Jasper rápidamente captó el ánimo de Nessie y se puso alerta, listo para usar su don en cualquier momento.
Los pensamientos de los demás se volvieron curiosos y cautos también.
- “Ehm … ¿podemos ir a la cabaña?, no tengo ganas de explicárselo a nadie.” – nos dije Ness mentalmente mientras nos tocaba a mí y a Bella en el brazo.
- Oh si, lo siento – dije y los tres cambiamos de dirección.
El dolor de Nessie iba más allá de lo que cualquiera podía comprender, incluso Jasper o yo, con nuestro dones no alcanzábamos a entender completamente el lazo que unía a Jake y a Nessie, el cual, ahora parecía haberse roto.
Sentía que la ponzoña corría libremente por mí y un sentimiento de ira se apoderaba de mi mente cundo pensaba que la causa el sufrimiento de mi hija era Jacob.
- Pero Edward, ¿no la tiene que ver Carlisle? – La dulce voz de Bella me sacó de mis pensamientos. – Está herida.
- Carlisle irá a la casa - le aseguré.
No estaba en mis planes meter a Nessie e la gran mansión para que todos la bombardearan con preguntas que le dolería responder.
Llegamos a nuestra pequeña cabaña y nos dirigimos al cuarto de Nessie.
-Ahora vuelvo – dije y después salí corriendo hacia la casa principal.
En menos de un latido atravesé el umbral de aquella luminosa casa.
Todos tenían un signo de interrogación escrito en sus frentes. Jasper al captar mi estado de ánimo envió una oleada de tranquilidad que enseguida me calmó, le dirigí una sonrisa de agradecimiento.
-“¿Esta bien Nessie?” – pensó Rose preocupada, ella la quería como a una hija propia, era normal que se preocupara.
- “¿Qué está pasando Edward?” – exigió Carlisle mentalmente.
- Carlisle, necesito que vengas con nosotros y trae tu maletín.
Al pronunciar la palabra “maletín” una alarma se disparó dentro de la mente de todos. Una ola de incesantes preguntas llenas de preocupación y angustia me aturdieron.
- Les explicaremos después – dije, tratando de aclararme la mente.
Carlisle ya estaba junto a mí con su maletín en la mano derecha.
Nos sumergimos de nuevo en la oscuridad del bosque, rumbo a la cabaña.
- “Necesito respuestas Edward” – pensó seriamente Carlisle.
-Y las tendrás – dije mientras suspiraba.
Le expliqué rápidamente a Carlisle lo que había pasado, más bien, la parte de la historia que sabíamos, por que Nessie no pensaba en toda la historia exactamente todo el tiempo, sólo escenas interrumpidas, mezcladas unas con otras y algunas con más intensidad.
No noté la ira de la cual mi voz iba cargada hasta que Carlisle me agarró del hombro y pensó “Tranquilo”. El efecto del don de Jasper había desaparecido en mí.
En el cuarto de Nessie, Carlisle desinfectó las heridas, les puso gasa y a algunas les tuvo que poner puntos.
Carlisle estaba consternado, nunca se había imaginado que algo así pudiera pasar; al salir de la casa Carlisle prefirió adelantarnos, para limpiar y desinfectar sus utensilios.
Bella y yo caminábamos despacio en la oscuridad, de regreso a la mansión.
- Creo que sufre mucho. – dijo Bella, sabía de quién hablaba – Me rompe el corazón verla así.
- Si, pero vas a ver que se repondrá – le dije a Bella mientras la tomaba de la mano.
Me dolía mentirle a lo que más amaba en el mundo –además de Nessie -, Bella, pero no quería preocuparla más de lo necesario diciéndole que sufría más de lo que aparentaba y cosas por el estilo.
Entramos a la casa y toda la familia se había reunido en espera de respuestas.
Les explicamos lo que sabíamos de la historia, al igual que a Carlisle, conforme la narración, las emociones iban cambiando, la furia fue la que predominó, pero por suerte Jasper ayudó a mantenerla a raya.
- Estúpido perro – susurró Emmett cuando terminamos.
Jacob y él no eran los mejores amigos, pero se soportaban mutuamente, pero ahora Emmett no lo tragaba, había herido a Nessie y no se lo iba a perdonar, ya que él la quería como a una hermana.
-¡Te juro que lo mato! ¡¡Te juro que lo mato Edward!! – el siseo furioso de Rosa me hizo salir de mis pensamientos.
En un suspiro Rosalie se estaba lanzando hacia la puerta trasera, dispuesta a ir hasta La Push para buscar a Jacob y aclarar cuentas.
Entonces …
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Les dejo lo demás paraaaa el miercoles :D
gracias a todas x sus visitas y comentarios! y tmbn gracias x seguirmee! ^^
y obvio gracias a eslamoda.com hehe
bno comenten :D
¿Creen que Rosalie si atrape a Jake? repondaan :D
Bye besos
domingo, 15 de noviembre de 2009
viernes, 13 de noviembre de 2009
“¿¡Por el resto de nuestra eternidad?!”.Cap.29
Holaa chicas! gracias en verdad a todas por haber aguantado y no haberse colgado en todo este tiempo de esper pero como les dije me quitaron las muelas de juicio LAS 4!!!!!!!, la vdd yo no me esperaba que fuera tan doloroso -.-" en verdad si no TIENEN que quitarselas NO SE LAS QUITEN!!, x qe mientras estaba en la sala de espera ví a una chava de mi edad y empezamos a platicar & asi y al final resultó que a ella también le iban a quitar las muelas PERO POR PURO GUSTO!!!! y yo me quede asi de o__O" hehe pero ps bno los primeros días fueron insoportables, casi ni me paré de la cama ¬¬ . Asi que en resumen: si no es necesario no se las quiten, no le desearía esto a nadie (aparte dice mi hno que parezco un hamster -.-" ).
Si no ya después les contaré con detalle todo XD bno las dejo con el cap. :D y me gustaría saber que piensan que va a pasar!! ^O^ Bnooo bye, sc. Bessos!
(Todo mi rollote qe les eché XD )
--------------------
Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano y me mordí el labio inferior, buscando las palabras adecuadas para explicárselo todo.
Entonces, repentinamente Jake se volteó y dijo:
- “¿¡Por el resto de nuestra eternidad?!” – me citó amargamente.
Mi mente voló unas horas atrás, ese mismo día, cuando todo era perfecto, al menos perfecto comparado con lo que estaba sucediendo.
- Jake .. yo … sólo déjame explicarte - balbuceé patéticamente.
Quería explicarle, quería que todo volviera a la normalidad, pero las palabras no me salín, tenía un nudo en la garganta que me impedía hablar.
- ¿¡Explicarme qué Reneesme?!, ¿¡Que dices que me amas y después te vas y te besas con humano?!.
Sus palabras me cayeron como un balde de agua fría. Nunca me había llamado por mi nombre completo y pude sentir el desgarrador dolor de el cual sus palabras estaban impregnadas cuando pronunció esas frases.
Deseaba que todo fuera un sueño, una pesadilla, de la cual la siguiente mañana pudiera desaparecer.
- En verdad… No es lo que tu crees – dije con un hilo de voz.
Por primera vez en toda la conversación, Jake se puso de frente para mirarme. El dolor no había desaparecido de sus facciones pero ahora tenía algo más, algo que no supe diferenciar.
- Estuve el tiempo suficiente allí para saber exactamente que era. – me dijo con frialdad mientras apretaba los dientes.
Al pronunciar esas palabras hizo un gesto de dolor, como si lo estuviese recordando.
- Hasta nunca Reneesme. – dijo mientras me lanzaba una mirada llena de furia y dolor.
Antes de que pudiera hacer algo se echó a correr, aún en su forma humana, pero había algo diferente en su modo de correr, no era como habitualmente lo hacía, había algo … más.
Las piezas encajaron cuando recordé cuando los Cullen íbamos de caza: los animales corrían de nosotros, huían de nosotros.
Eso era lo diferente: Jake huía de mí.
No, no, no. Las lágrimas empezaron a desbordarse de mis ojos.
Jake era todo para mí, y ahora yo lo había alejado.
- ¡¡Jacob te amo!! – grité aunque al final, mi voz se perdió en medio de sollozos, los cuales después reconocí como míos.
Pude ver a lo lejos como la figura de Jake paraba abruptamente.
Una pequeña luz de esperanza se prendió en mí. Sin preocuparme por limpiarme las lágrimas, comencé a correr en su dirección.
Llegué hasta donde estaba él y me paré a unos cuantos metros de distancia, para empezar a caminar.
Dí dos pasos hacia él, tratando de cerrar el espacio que había entre nosotros, pero él retrociedió la misma distancia que yo avancé.
Esa pequeña luz de esperanza se empezó a apagar
.
- ¿Cómo me veo? ¿Acaso parezco el Mago de Oz? ¿Qué quieres, mi cabeza o mi corazón? Pues vamos, tómalos, llévate todo lo que tengo.
Mis pies se quedaron plantados en el suelo y todo mi mundo se paralizó al oír esas palabras y notar cuanto dolor y amargura destilaban.
Su voz apenas fue un susurro, pero fue suficiente para que lo alcanzara a escuchar.
Parpadeé varias veces, tratando de ver a través de la cortina de lágrimas que estaba en mis ojos, sólo para sorprenderme con lo que ví: Jake también tenía los ojos vidriosos y la desagarradora expresión de dolor no había desaparecido de su rostro.
Al parecer su dolor era más grande que el mío.
Asintió con la cabeza levemente, como si hubiera adivinado mis pensamientos y después se echó a correr para adentrarse más en la oscuridad del bosque.
Me quedé mirando por unos segundos, incapaz de hacer nada pues era de mí de quien él estaba huyendo. Unos segundo después ví su pequeña figura a lo lejos convulsionarme más para después cambiar de fase y correr más rápido … hasta que lo perdí de vista.
Mi mundo empezó a caerse en pedazos.
Si alguien está junto a ti literalmente lo que va de tu existencia ¿Qué haces cuando la pierdes?. No tenía una respuesta para esa pregunta.
Me dí la media vuelta, en estado de shock, intentando comprender lo que estaba pasando. Las lágrimas salían sin control por mis mejillas, mientas sentí que mi corazón se estrujaba tanto que podría desaparecer.
Caminé, casi sin darme cuenta, en ninguna dirección en especial. Mi paso se fue apresurando hasta llegar a correr, correr por la densa oscuridad del bosque.
La sensación que me llenaba de alegría cuando corría, había desaparecido completamente, dejando en su lugar ningún consuelo, sólo un sinfín de crueles emociones: tristeza, dolor, amargura, desesperación.
Unas gotas cristalinas empezaron a caer del cielo. Ya estaba lloviendo, en unos minutos estaba empapada.
Las ramas de los árboles iban desgarrando poco a poco el elegante disfraz que Alice me había enviado, y mis zapatos de tacón estaban llenos de lodo, en resumen: Era un desastre.
Pude sentir algo pegajoso en mis labio mientras corría sin dirección, toqué mis labios con la punta de mis dedos y ví una sustancia roja: sangre, sangre de Chris. Por ese estúpido líquido había empezado este problema. Por ese estúpido líquido y mi estúpida debilidad.
Con furia, me limpié los restos de sangre que quedaban con un poco de lluvia que caía, por lo que no me dí cuenta cuando me acerqué demasiado a un pequeño barranco, pequeño para un vampiro, pero lo suficientemente grande como para matar a un humano.
Cuando me dí cuenta de que estaba demasiado cerca, me sorprendí y me tambaleé, para al final caer.
Salí de allí con algunos raspones y cortadas, pero nada de gravedad, tampoco me dolían –a pesar de que de algunos de ellos salía sangre, - no comparado con el dolor de que quien te improntó se fuera.
Decían que una imprimación iba más allá de lo cual cualquier persona pudiera imaginar, una conexión muy fuerte. Estaban en lo cierto.
Al final decidí sentarme en un tronco que estaba tirado por allí. Había perdido todo el sentido de orientación hacia mi casa, pero no me asustaba, una parte de mí no quería volver, quería quedarse allí en medio del silencio del bosque, ahondando en la llaga que tenía en el corazón.
La imagen de dolor escrita en el rostro de Jacob me acechaba todo el tiempo en mis pensamientos.
“¿Qué quieres, mi cabeza o mi corazón? Pues vamos, tómalos, llévate todo lo que tengo.”
Su voz llena de dolor y desolación sonaba como campanadas dentro de mi pecho. Se habían quedado grabadas en mí.
Había huido , huido … de mí, tal véz … para siempre.
“Para siempre”, mi voz resonó en mi cabeza, esa idea era para nada tentadora.
Escuché un pequeño sonido detrás de mí que me hizo salir de mis pensamientos.
Crack.
Otra vez, pero ahora del otro lado.
Alerta, me levanté del áspero tronco y escruté con la mirada el bosque. Había algunas hojas moviéndose, pero era por que las pequeñas gotas que habían quedado de la lluvia estaban terminando de caer por las plantas.
Crack.
Un escalofrío me recorrió la columna. Impulsada por el deseo de escapar, empecé a correr, pero esta vez huyendo de esos ruidos tal vez inexistentes.
Miré hacia mi izquierda y no pude evitar que otro escalofrío un pequeño grito se me escaparan: una sombra negra. Más negra que la oscuridad corría paralelo a mí.
En lo que va de mi existencia sólo había visto una vez algo más oscuro que la mismo oscuridad: las capas de los Vulturi.
Una sensación de pánico me inundó, haciendo casi parar.
No, no podía parar necesitaba salir de allí.
Intenté dar vuelta a la derecha, pero otra sombra – esta vez más pequeña – me tomó desprevenida, así que aceleré el paso lo más que pude, intentando salir de allí.
Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos de nuevo.
Genial esto era lo único que me faltaba.
Corría por instinto de supervivencia, no por en verdad querer salvarme de las garras de los Vulturi, mi motor se había ido, Jacob, se había ido.
Me limpié algunas lágrimas con mi mano, no todas, pero sólo las suficientes para ver que la sombra alta que tenía a la derecha se abalanzaba sobre mí entonces …
Si no ya después les contaré con detalle todo XD bno las dejo con el cap. :D y me gustaría saber que piensan que va a pasar!! ^O^ Bnooo bye, sc. Bessos!
(Todo mi rollote qe les eché XD )
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Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano y me mordí el labio inferior, buscando las palabras adecuadas para explicárselo todo.
Entonces, repentinamente Jake se volteó y dijo:
- “¿¡Por el resto de nuestra eternidad?!” – me citó amargamente.
Mi mente voló unas horas atrás, ese mismo día, cuando todo era perfecto, al menos perfecto comparado con lo que estaba sucediendo.
- Jake .. yo … sólo déjame explicarte - balbuceé patéticamente.
Quería explicarle, quería que todo volviera a la normalidad, pero las palabras no me salín, tenía un nudo en la garganta que me impedía hablar.
- ¿¡Explicarme qué Reneesme?!, ¿¡Que dices que me amas y después te vas y te besas con humano?!.
Sus palabras me cayeron como un balde de agua fría. Nunca me había llamado por mi nombre completo y pude sentir el desgarrador dolor de el cual sus palabras estaban impregnadas cuando pronunció esas frases.
Deseaba que todo fuera un sueño, una pesadilla, de la cual la siguiente mañana pudiera desaparecer.
- En verdad… No es lo que tu crees – dije con un hilo de voz.
Por primera vez en toda la conversación, Jake se puso de frente para mirarme. El dolor no había desaparecido de sus facciones pero ahora tenía algo más, algo que no supe diferenciar.
- Estuve el tiempo suficiente allí para saber exactamente que era. – me dijo con frialdad mientras apretaba los dientes.
Al pronunciar esas palabras hizo un gesto de dolor, como si lo estuviese recordando.
- Hasta nunca Reneesme. – dijo mientras me lanzaba una mirada llena de furia y dolor.
Antes de que pudiera hacer algo se echó a correr, aún en su forma humana, pero había algo diferente en su modo de correr, no era como habitualmente lo hacía, había algo … más.
Las piezas encajaron cuando recordé cuando los Cullen íbamos de caza: los animales corrían de nosotros, huían de nosotros.
Eso era lo diferente: Jake huía de mí.
No, no, no. Las lágrimas empezaron a desbordarse de mis ojos.
Jake era todo para mí, y ahora yo lo había alejado.
- ¡¡Jacob te amo!! – grité aunque al final, mi voz se perdió en medio de sollozos, los cuales después reconocí como míos.
Pude ver a lo lejos como la figura de Jake paraba abruptamente.
Una pequeña luz de esperanza se prendió en mí. Sin preocuparme por limpiarme las lágrimas, comencé a correr en su dirección.
Llegué hasta donde estaba él y me paré a unos cuantos metros de distancia, para empezar a caminar.
Dí dos pasos hacia él, tratando de cerrar el espacio que había entre nosotros, pero él retrociedió la misma distancia que yo avancé.
Esa pequeña luz de esperanza se empezó a apagar
.
- ¿Cómo me veo? ¿Acaso parezco el Mago de Oz? ¿Qué quieres, mi cabeza o mi corazón? Pues vamos, tómalos, llévate todo lo que tengo.
Mis pies se quedaron plantados en el suelo y todo mi mundo se paralizó al oír esas palabras y notar cuanto dolor y amargura destilaban.
Su voz apenas fue un susurro, pero fue suficiente para que lo alcanzara a escuchar.
Parpadeé varias veces, tratando de ver a través de la cortina de lágrimas que estaba en mis ojos, sólo para sorprenderme con lo que ví: Jake también tenía los ojos vidriosos y la desagarradora expresión de dolor no había desaparecido de su rostro.
Al parecer su dolor era más grande que el mío.
Asintió con la cabeza levemente, como si hubiera adivinado mis pensamientos y después se echó a correr para adentrarse más en la oscuridad del bosque.
Me quedé mirando por unos segundos, incapaz de hacer nada pues era de mí de quien él estaba huyendo. Unos segundo después ví su pequeña figura a lo lejos convulsionarme más para después cambiar de fase y correr más rápido … hasta que lo perdí de vista.
Mi mundo empezó a caerse en pedazos.
Si alguien está junto a ti literalmente lo que va de tu existencia ¿Qué haces cuando la pierdes?. No tenía una respuesta para esa pregunta.
Me dí la media vuelta, en estado de shock, intentando comprender lo que estaba pasando. Las lágrimas salían sin control por mis mejillas, mientas sentí que mi corazón se estrujaba tanto que podría desaparecer.
Caminé, casi sin darme cuenta, en ninguna dirección en especial. Mi paso se fue apresurando hasta llegar a correr, correr por la densa oscuridad del bosque.
La sensación que me llenaba de alegría cuando corría, había desaparecido completamente, dejando en su lugar ningún consuelo, sólo un sinfín de crueles emociones: tristeza, dolor, amargura, desesperación.
Unas gotas cristalinas empezaron a caer del cielo. Ya estaba lloviendo, en unos minutos estaba empapada.
Las ramas de los árboles iban desgarrando poco a poco el elegante disfraz que Alice me había enviado, y mis zapatos de tacón estaban llenos de lodo, en resumen: Era un desastre.
Pude sentir algo pegajoso en mis labio mientras corría sin dirección, toqué mis labios con la punta de mis dedos y ví una sustancia roja: sangre, sangre de Chris. Por ese estúpido líquido había empezado este problema. Por ese estúpido líquido y mi estúpida debilidad.
Con furia, me limpié los restos de sangre que quedaban con un poco de lluvia que caía, por lo que no me dí cuenta cuando me acerqué demasiado a un pequeño barranco, pequeño para un vampiro, pero lo suficientemente grande como para matar a un humano.
Cuando me dí cuenta de que estaba demasiado cerca, me sorprendí y me tambaleé, para al final caer.
Salí de allí con algunos raspones y cortadas, pero nada de gravedad, tampoco me dolían –a pesar de que de algunos de ellos salía sangre, - no comparado con el dolor de que quien te improntó se fuera.
Decían que una imprimación iba más allá de lo cual cualquier persona pudiera imaginar, una conexión muy fuerte. Estaban en lo cierto.
Al final decidí sentarme en un tronco que estaba tirado por allí. Había perdido todo el sentido de orientación hacia mi casa, pero no me asustaba, una parte de mí no quería volver, quería quedarse allí en medio del silencio del bosque, ahondando en la llaga que tenía en el corazón.
La imagen de dolor escrita en el rostro de Jacob me acechaba todo el tiempo en mis pensamientos.
“¿Qué quieres, mi cabeza o mi corazón? Pues vamos, tómalos, llévate todo lo que tengo.”
Su voz llena de dolor y desolación sonaba como campanadas dentro de mi pecho. Se habían quedado grabadas en mí.
Había huido , huido … de mí, tal véz … para siempre.
“Para siempre”, mi voz resonó en mi cabeza, esa idea era para nada tentadora.
Escuché un pequeño sonido detrás de mí que me hizo salir de mis pensamientos.
Crack.
Otra vez, pero ahora del otro lado.
Alerta, me levanté del áspero tronco y escruté con la mirada el bosque. Había algunas hojas moviéndose, pero era por que las pequeñas gotas que habían quedado de la lluvia estaban terminando de caer por las plantas.
Crack.
Un escalofrío me recorrió la columna. Impulsada por el deseo de escapar, empecé a correr, pero esta vez huyendo de esos ruidos tal vez inexistentes.
Miré hacia mi izquierda y no pude evitar que otro escalofrío un pequeño grito se me escaparan: una sombra negra. Más negra que la oscuridad corría paralelo a mí.
En lo que va de mi existencia sólo había visto una vez algo más oscuro que la mismo oscuridad: las capas de los Vulturi.
Una sensación de pánico me inundó, haciendo casi parar.
No, no podía parar necesitaba salir de allí.
Intenté dar vuelta a la derecha, pero otra sombra – esta vez más pequeña – me tomó desprevenida, así que aceleré el paso lo más que pude, intentando salir de allí.
Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos de nuevo.
Genial esto era lo único que me faltaba.
Corría por instinto de supervivencia, no por en verdad querer salvarme de las garras de los Vulturi, mi motor se había ido, Jacob, se había ido.
Me limpié algunas lágrimas con mi mano, no todas, pero sólo las suficientes para ver que la sombra alta que tenía a la derecha se abalanzaba sobre mí entonces …
lunes, 9 de noviembre de 2009
¿¡Qué hice!?. Cap. 28
- Exacto.- dijo.
Y antes de que pudiera decir o hacer algo él me jaló por la cintura hacia él. En menos de un latido sus labios se estamparon furiosos contra los míos.
No me había dado cuenta de que estaba sentada en la pequeña banca de metal hasta que me empujó hacia el asiento de ésta, para quedar acostada y atrapada entre su cuerpo y el asiento.
Quería huir, escapar de allí, correr lo más lejos de él, pero el aroma de su sangre circulando a través de sus venas hacía que me quedara como una estatua bajo de él, tratando de resistir el deseo de su dulce y caliente sangre.
La garganta cada vez me ardía más, suplicando por un poco de sangre humana. Chris movió más sus labios intentando hacer reaccionar a los míos, su aroma entró a mi boca con más fuerza cuando logró mover mis labios un poco, haciendo que mi instinto aflorara rápidamente.
Inconscientemente entrelacé mis dedos entre sus cabello, atrayendo hacia mí más el aroma de su dulce sangre.
Obviamente Chris no sabía en el peligro en el que estaba cuando su labios se movieron aún más fuertemente sobre los míos.
Sangre, dulce y caliente sangre. Mi instinto vampírico no me pedía nada más.
Mis labios se movieron a la par de los suyos, buscando un poco más de aquel deliciosos aroma.
Sin darme cuenta uno de mis colmillos rozó el labio de Chris, rasgándolo un solo un poco, pero lo suficiente como para que una gota de sangre saliera de él.
La gota de sangre cayó sobre mi lengua, haciendo que mi instinto vampírico floreciera por completo.
Aplasté más mis labios contra los de Chris, succionando cada gota de sangre que salía de aquella pequeña cortada. Sentía mis labio ligeramente mojados por la sangre de Chris, pero a él parecía no importarle ni molestarle. No podía pensar en nada más que la caliente y deliciosa sangre de Chris bajando por mi garganta.
“No eres un mounstro”- una voz me dijo en mi interior.
No. No podía hacer esto iría en contra de todo lo que mi padres me enseñaron y en contra de todo que yo sé que es incorrecto. No iba a acabar con una vida.
Aparté violentamente mis labios a los de Chris, los cuales estaban un poco manchados de sangre.
Mi garganta me ardía terriblemente y respiraba jadeando.
- ¿Te gustó, cierto? – preguntó Chris.
No le respondí, sólo me limité a mirarlo con odio, aun que lo más adecuado hubiera sido arrancarle la cabeza por haberme besado.
Me giré, dispuesta a irme pues, la fiesta se había arruinado para mí.
Una sensación de pánico y otros sentimientos cruzados recorrieron mi cuerpo para quedarse estacionados en mi pecho. Sentía que mis piernas no aguantaban mi peso.
Jacob estaba en la entrada del bosque que conectaba con el jardín de Chris, con el dolor claramente escrito en sus facciones. Me dolía el tan sólo haberlo hecho.
Intenté decir algo, pero de mi boca no salía ningún sonido.
En menos de un suspiro Jake salió corriendo a través del bosque.
No, no, no, ¡No!, ¡¿Qué había hecho?!.
Corrí a velocidad vampírica, sin importarme que hubiera un humano allí, ya no me importaba nada más que Jake.
Mientras corría a través del bosque no podía dejar de recordar el dolor que había visto en el rostro de Jake hacía unos minutos, no importaba que cerrara los ojos, parecía tatuado en mis párpados.
- ¡Jake! – grite lo más fuerte que pude mientras corría sin parar a través del oscuro bosque.
- ¡Jake! – volví a gritar, aun que al final, mi voz se perdió en medio de pequeños sollozos, que después reconocí como míos.
Deseaba que todo esto fiera un sueño, un mal sueño del cual despertara a la mañana siguiente y todo volviera a la normalidad.
Sentí un fuerte olor a licántropo y supe que habíamos llegado hasta La Push.
A lo lejos alcancé a divisar la figura humana de Jake, aún corriendo.
- ¡Jake por favor!¡Para! – le grité, mientras mis lágrimas corrían a través de mis mejillas.
No, no quería perderlo, no podía perderlo. Él era mi mundo.
Después de correr algunos kilómetros más se paró en seco.
Yo lo imité, dejando algunos metros de espacio entre nosotros.
Algunos pequeños temblores recorrían su cuerpo, haciéndolo sacudirse de un modo imperceptible para el ojo humano.
Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano y me mordí el labio inferior, buscando las palabras adecuadas para explicárselo todo.
Entonces, repentinamente Jake se volteó y dijo: …
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Hola lo siento si es un poco peqeño pero es para dejarlas con la intrigaa.
Quiero saber que creen que Jake le dirá a Nessie.
Tal vez mañana publique x que me va a operar de las muelas del juicio, me las van a quitar asi que probablemente esté aquí encerrada, pero la vdd no c si esté de humor como para escribir. Ya sabes, el dolor y yo no nos llevamos bn. XD
Bno beesos!
Y antes de que pudiera decir o hacer algo él me jaló por la cintura hacia él. En menos de un latido sus labios se estamparon furiosos contra los míos.
No me había dado cuenta de que estaba sentada en la pequeña banca de metal hasta que me empujó hacia el asiento de ésta, para quedar acostada y atrapada entre su cuerpo y el asiento.
Quería huir, escapar de allí, correr lo más lejos de él, pero el aroma de su sangre circulando a través de sus venas hacía que me quedara como una estatua bajo de él, tratando de resistir el deseo de su dulce y caliente sangre.
La garganta cada vez me ardía más, suplicando por un poco de sangre humana. Chris movió más sus labios intentando hacer reaccionar a los míos, su aroma entró a mi boca con más fuerza cuando logró mover mis labios un poco, haciendo que mi instinto aflorara rápidamente.
Inconscientemente entrelacé mis dedos entre sus cabello, atrayendo hacia mí más el aroma de su dulce sangre.
Obviamente Chris no sabía en el peligro en el que estaba cuando su labios se movieron aún más fuertemente sobre los míos.
Sangre, dulce y caliente sangre. Mi instinto vampírico no me pedía nada más.
Mis labios se movieron a la par de los suyos, buscando un poco más de aquel deliciosos aroma.
Sin darme cuenta uno de mis colmillos rozó el labio de Chris, rasgándolo un solo un poco, pero lo suficiente como para que una gota de sangre saliera de él.
La gota de sangre cayó sobre mi lengua, haciendo que mi instinto vampírico floreciera por completo.
Aplasté más mis labios contra los de Chris, succionando cada gota de sangre que salía de aquella pequeña cortada. Sentía mis labio ligeramente mojados por la sangre de Chris, pero a él parecía no importarle ni molestarle. No podía pensar en nada más que la caliente y deliciosa sangre de Chris bajando por mi garganta.
“No eres un mounstro”- una voz me dijo en mi interior.
No. No podía hacer esto iría en contra de todo lo que mi padres me enseñaron y en contra de todo que yo sé que es incorrecto. No iba a acabar con una vida.
Aparté violentamente mis labios a los de Chris, los cuales estaban un poco manchados de sangre.
Mi garganta me ardía terriblemente y respiraba jadeando.
- ¿Te gustó, cierto? – preguntó Chris.
No le respondí, sólo me limité a mirarlo con odio, aun que lo más adecuado hubiera sido arrancarle la cabeza por haberme besado.
Me giré, dispuesta a irme pues, la fiesta se había arruinado para mí.
Una sensación de pánico y otros sentimientos cruzados recorrieron mi cuerpo para quedarse estacionados en mi pecho. Sentía que mis piernas no aguantaban mi peso.
Jacob estaba en la entrada del bosque que conectaba con el jardín de Chris, con el dolor claramente escrito en sus facciones. Me dolía el tan sólo haberlo hecho.
Intenté decir algo, pero de mi boca no salía ningún sonido.
En menos de un suspiro Jake salió corriendo a través del bosque.
No, no, no, ¡No!, ¡¿Qué había hecho?!.
Corrí a velocidad vampírica, sin importarme que hubiera un humano allí, ya no me importaba nada más que Jake.
Mientras corría a través del bosque no podía dejar de recordar el dolor que había visto en el rostro de Jake hacía unos minutos, no importaba que cerrara los ojos, parecía tatuado en mis párpados.
- ¡Jake! – grite lo más fuerte que pude mientras corría sin parar a través del oscuro bosque.
- ¡Jake! – volví a gritar, aun que al final, mi voz se perdió en medio de pequeños sollozos, que después reconocí como míos.
Deseaba que todo esto fiera un sueño, un mal sueño del cual despertara a la mañana siguiente y todo volviera a la normalidad.
Sentí un fuerte olor a licántropo y supe que habíamos llegado hasta La Push.
A lo lejos alcancé a divisar la figura humana de Jake, aún corriendo.
- ¡Jake por favor!¡Para! – le grité, mientras mis lágrimas corrían a través de mis mejillas.
No, no quería perderlo, no podía perderlo. Él era mi mundo.
Después de correr algunos kilómetros más se paró en seco.
Yo lo imité, dejando algunos metros de espacio entre nosotros.
Algunos pequeños temblores recorrían su cuerpo, haciéndolo sacudirse de un modo imperceptible para el ojo humano.
Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano y me mordí el labio inferior, buscando las palabras adecuadas para explicárselo todo.
Entonces, repentinamente Jake se volteó y dijo: …
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Hola lo siento si es un poco peqeño pero es para dejarlas con la intrigaa.
Quiero saber que creen que Jake le dirá a Nessie.
Tal vez mañana publique x que me va a operar de las muelas del juicio, me las van a quitar asi que probablemente esté aquí encerrada, pero la vdd no c si esté de humor como para escribir. Ya sabes, el dolor y yo no nos llevamos bn. XD
Bno beesos!
miércoles, 4 de noviembre de 2009
"No pierdo la esperanza".Cap.27
Pude escuchar cómo el latido de su corazón aumentaba, quería escapar de allí, pero mis pies estaban pegados al suelo.
Puso su mano libre sobre mi espalda mientras me jalaba hacia él, nuestros labios estaban a unos centímetros, entonces… alguien abrió una puerta , por la cual entró una corriente de aire frío que me hizo reaccionar. Me alejé de él dos pasos, tratando de comprender que acababa de pasar.
- ¿Qué fue eso? – pregunté un poco confundida y enojada.
- Y-yo … lo siento Ness … en verdad – balbuceó mientras se acercaba a mí, acto reflejo yo retrocedí. – Me dejé … llevar por le momento…
- Y-yo necesito irme. – dije rápidamente mientras corría hasta la entrada.
Una ligera y fría llovizna me despejó la mente, ayudándome a pensar mejor.
Escuché algunos pasos apresurados que venían en mi dirección.
- Ness, en verdad perdóname – dijo Chris sin voz a causa del esfuerzo de venir corriendo.
- Pero ¿Por qué?. ¿Por qué lo hiciste si sabes que tengo novio y que lo amo? – al pronunciar la última frase hizo un gesto de dolor, tal vez fui muy ruda.
- Y-yo, no lo sé – dijo cuando se recompuso – pero no quiero perder tu amistad … por favor. –me suplicó tomándome de las manos.
Cuando dijo eso, por alguna extraña razón me sentí egoísta y culpable. Me mordí el labio, mientras estrujaba mi cerebro en busca de la respuesta correcta. El silencio se prolongó, hasta que Chris dijo:
- ¿Qué te parece si te invito a mi fiesta de Halloween? Si quieres puedes llevar a tu … novio – le costó decir la última palabra.
- Yo … está bien – acepté a regañadientes.
De regreso a casa Claire empezó a parlotear un montón de cosas sobre los carteles que le dejaron hacer para la kermesse de Halloween que la escuela organizaba. Traté de participar en la conversación lo más normal que pude, tratando de esconder el extraño sentimiento que me había causado mi pequeña plática con Chris pero Claire me conocía muy bien como para notar que algo andaba mal.
- Eh .. sólo tengo sueño. – le mentí.
- Vamos Ness, las dos sabemos que no es eso.
Suspiré y después dije:
- Chris intentó besarme.
- ¿¡Qué, qué?! – gritó, tenía los ojos abiertos como platos - ¿¡P-pero por qué!?
No tenía ánimos de platicarlo al modo humano, así que sólo tomé su mano y recordé el momento y la pequeña conversación que tuvimos después.
Llegamos a La Push y nos estacionamos frente a la casa de Emily y Sam. Al bajar del coche un dulce aroma de panqué de moras recién hecho nos llegó, no pude evitar reír cuando a Claire le rugió el estómago. Aunque prefería la sangre, no podía negar que Emily era una excelente cocinera.
- Hola chicas. –nos saludó al entrar. – tomen un pedazo está recién hecho.
Claire y yo no nos pudimos resistir y tomamos más de un pedazo para después escapar a la habitación de Claire.
Llegamos a su pequeña habitación y de su mochila sacó algunas cartulinas y plumones y empezó a escribir la fecha de la kermesse seguida por algunas frases como “No faltes”, “Te esperamos” y así.
- Vamos a la kermesse ¿si? – me dijo Claire con ojos de cachorrito.
Antes de que pudiera responderle, escuché algunos pasos cerca de la entrada, seguida por algunas risas roncas que sonaban divertidas.
Con un salto me paré de la cama y corrí escaleras abajo, y le dí a Jake un enorme abrazo , el cual me correspondió. Con un dedo alzó mi rostro para poder verme, se acercó a mí suavemente posó sus labios sobre los míos, tomé su rostro entre sus manos y le dije mentalmente: “Ni la sangre humana me sabe dulce después de besarte”, a lo cual él respondió con una risa que acabó con nuestro beso.
- Andas muy cursi hoy ¿no crees? – dijo con un tono burlón y bajo para que nadie nos oyera.
“Tu ya tuviste tu momento de cursilería, déjame tener el mío ¿no?” – le respondí mentalmente mientras tomaba su mano. – O ¿no te gusta? – pregunté con una preocupación que trataba de esconder.
- Me encanta – dijo para después darme un beso en la frente.
Ese momento era único, no , más que único, irrepetible, era la confirmación de que al único que amaba era a Jake.
Alguién carraspeó y ambos nos separamos, mientras Emily nos veía con una dulce sonrisa.
- ¿Quil vamos a la kermesse si?- preguntó Claire
- Estee …
- ¿Por favor? – dijo Claire mientras ponía ojos de cachorrito.
- Está bien, esta bien. Eres muy mala lo sabías? – dijo Quil con una sonrisa.
- Si. – respondió Claire.
Era el día de la kermesse de Halloween. Claire se las había ingeniado para que todos aceptaran ir, pero claro con su técnica de los ojos de cachorrito ¿quién no caía?.
Alice y Jasper se habían ido a Europa por que un viejo amigo de Alice, que era diseñador tenía un bloqueo creativo y Alice había decidido ir ayudarle.
Rose y Emmett se habían ido a su luna de miel número 267 a las Amazonas.
Papá, mamá, Esme y Carlisle no habían regresado de Europa. Habían llamado para decir que aprovecharían el viaje y visitarían a algunos amigos, incluido Alistair, con quien no habían quedado en buenos términos después de la visita de los Vulturi hacía ya una década.
Así que esta yo sola en la casa, pero era demasiado grande para mí, así que me la pasaba en La Push, junto a los cálidos licántropos.
Alice me había llamado por teléfono y me había dado pasos detallados sobre cómo disfrazarme para el Halloween de Chris, yo ya tenía mi idea, la cual ella sólo la perfeccionó más.
Salí de la pequeña casa de Emily y Sam vestida con unos pantalones de mezclilla raídos color gris , unos cómodos flats y un suéter morado.
En el camino a casa de Quil nos encontramos a Quil y Jake.
- ¿Van a ir verdad?
- Estee.. nosotros… tenemos.. queee… - balbucearon Jake y Quil en busca de un pretexto para no ir.
- ¿Verdad? – repitió Claire con autoridad.
- Si. – contestaron al unísono.
No pude hacer más que reír por lo bajo ante su reacción.
- ¿Una carrera hasta la escuela? – restó Quil.
- Hey! ¡Yo no corro tan rápido! – se quejó Claire.
- Yo te cargaré.
Entonces Quil la tomó delicadamente entre sus brazos y la subió a su espalda para que ella enganchara sus brazos y pernas a él, pero no sin antes evitar perder la oportunidad de que cuando sus caras quedaron a centímetros darse un rápido beso.
- Esta vez no vallas a tropezar – me susurró Jake antes de hecharse a correr.
Sólo puse los ojos en blanco y salí disparada por el espeso bosque. A pesar de ser invierno el bosque tenía mucha vida, algunos cervatillos y pequeños animales rondaban por allí, pero al escuchar que me aproximaba, corrían a esconderse a sus madrigueras, contrario a lo que hacían cuando pasaban Jake o Quil.
En menos de diez minutos llegamos a la carretera principal, la cual colindaba con la escuela.
Quil bajó a Claire de sus espalda y le tomó la mano, Jake también me tomó de la mano y comenzamos a caminar hacia el patio principal de la escuela, donde se había puesto la kermesse.
No pude evitar sentir celos cuando las chicas quedaban viendo como bobas a Jake mientras avanzábamos entre la multitud. Volteé a ver a Claire y ví que no era la única que me sentía así.
Mientras caminábamos sin rumbo, hubo un puesto en especial que me llamó la atención: Una carpa de lona color azul estaba decorada por algunos pedazos de tela vaporosa, amarradas con un listón color miel a los postes. Algunos ramos de flores yacían sobre la mesa y en el centro de la ésta, que estaba al frente de la carpa. Un poco de arroz estaba salpicado por toda la mesa, y en el centro se encontraban algunas actas de mentira y anillos de plástico. Un registro civil.
No pude evitar esbozar una sonrisa al pensar llevar a Jake allí.
Nunca había pensado en casarme, sabía – y esperaba – pasar el resto de mi eternidad con Jake, entonces ¿Para qué firmar un papel con lo que ya sabemos?. No le veía sentido. Per bueno, esto era sólo un juego, una pequeña probada a lo que podría pasar después.
Jake vió que miraba insistentemente aquel pequeño puesto y avanzó hacia él, y yo, sin pensarlo dos veces lo seguí, jalando a Claire y a Quil, ellos no se iban a quedar atrás.
Después de pagar la pequeña cuota por “casarnos” una señora pequeña y delgada de cabello rubio procedió a leernos la pequeña acta y nosotros procedimos a decir nuestros votos, mientras no colocábamos el pequeño anillo de plástico dorado. “Puede besar a la novia” – dijo la señora cuando terminó. Enganché mis bazon a cuello de Jake, pero no lo besé, sólo lo miré pícaramente. Se acercó a mí y dijo:
- Por el resto de nuestra eternidad.
- Por el resto de nuestra eternidad. – repetí por lo bajo, confirmándolo.
Después Jake posó dulcemente sus labios contra los míos y una lluvia de arroz duro nos separó.
Allí me di cuenta que los algunos licántropos nos estaban viendo, cada quien con su respectiva impronta: Sam y Emily, Paul con Rachel, Quil con Claire y Jared con Kim.
Todos pasaron a “casarse” y al igual que a nosotros una granizada de arroz viejo interrumpió el beso. Me pregunté quién sería el amargado que interrumpía.
La noche cayó sobre nosotros y el patio principal se fue desalojando poco a poco.
Saliendo del pequeño estacionamiento iba abrazada de Jake, el cual, de repente se puso rígido, busqué su cara en la oscuridad y lo descubrí escrutando el bosque que se extendía ante nosotros. Volteé a ver a Sam y tenía la misma expresión.
“¿Qué pasa?” – le pregunté mentalmente mientras ponía mi mano sobre la suya.
No me respondió. Unos segundos después todos lo licántropos estaban reunidos en su forma humana.
- Lo siento, pero no voy a poder ir a la fiesta de disfraces – me dijo Jake cuando su pequeña junta se terminó.
- Ok, no hay problema. – le respondí sin ánimos.
Regresamos a la casa de Claire y Jake y yo nos despedimos con un rápido beso. Suspiré y subí al cuarto de Claire, ella y yo nos cambiamos. AL bajar Emily se rió de nuestros disfraces: Claire iba vestida de Caperucita Roja y yo, de vampiresa.
- ¿Y tu lobo feroz? – preguntó Emily divertida.
- Iba a ser Quil, pero se tuvo que ir. – admitió
- Que irónico. – dijo mientras me miraba.
- Lo sé.-acepté – por eso lo escogí ,al menos no tengo que ponerme colmillos falsos – dije mientras sonreía ampliamente, mostrando mis colmillos.
Irónico. No era ni vampiro ni humano, no pertenecía a ningún bando.
Pero no me molestaba. “Tu eres única” , la voz de mamá aún sonaba en mi cabeza con mucha claridad, hacía mucho tiempo le había preguntado a qué mundo pertenecía yo, habia: Humanos, vampiros, licántropos, pero nadie como yo. ¿Esta mal ser así?. Me había respondido con tal sinceridad que le creí. “Eres única”.
Llegamos a la casa de Chris. Una gran mansión se extendía ante nosotras, era grande, aunque no tanto como la mansión principal de mi familia.
Entramos y un gentío de chicos y chicas de nuestra edad estaba bailando dentro. Seguramente estaba todo nuestro curso y algunos más arriba de nosotros. El remolino del aroma de sangre humana que había dentro me golpeó, pero por suerte pude recomponerme.
- ¡Hola! Que bueno que vinieron – nos saludó Chris al entrar, quien iba disfrazado de jugador de fútbol americano-zombie.
- Si, hola – saludamos Claire y yo al unísono.
Mientras Chris me abrazaba como saludo pude ver a lo lejos que Ivanna me miraba con desprecio. Estaba vestida de conejita Playboy y algunos chicos se la quedaban viendo como bobos. No terminaba de entender cómo ella y Chris eran hermanos. Eran polos opuestos.
Claire se fue a bailar con algunas chicas de su clase de Literatura mientras yo platicaba con Chris.
- ¿Quieres ir afuera? Me estoy asfixiando un poco.
Salimos a su patio trasero, el cual conectaba con el bosque.
- Emm.. ¿recuerdas lo que te dije el otro día?- preguntó uh poco nervioso.
- ¿Qué no querías perder mi amistad?
- No, recuerda un poco más atrás.
Mi mente retrocedió más, a los recuerdos donde nuestros labios estaban a centímetros.
- ¿Qué no pierdes la … esperanza? – dije un poco asustada mientras me levantaba de mi asiento.
- Exacto.- dijo.
Y antes de que pudiera decir o hacer algo él …
Puso su mano libre sobre mi espalda mientras me jalaba hacia él, nuestros labios estaban a unos centímetros, entonces… alguien abrió una puerta , por la cual entró una corriente de aire frío que me hizo reaccionar. Me alejé de él dos pasos, tratando de comprender que acababa de pasar.
- ¿Qué fue eso? – pregunté un poco confundida y enojada.
- Y-yo … lo siento Ness … en verdad – balbuceó mientras se acercaba a mí, acto reflejo yo retrocedí. – Me dejé … llevar por le momento…
- Y-yo necesito irme. – dije rápidamente mientras corría hasta la entrada.
Una ligera y fría llovizna me despejó la mente, ayudándome a pensar mejor.
Escuché algunos pasos apresurados que venían en mi dirección.
- Ness, en verdad perdóname – dijo Chris sin voz a causa del esfuerzo de venir corriendo.
- Pero ¿Por qué?. ¿Por qué lo hiciste si sabes que tengo novio y que lo amo? – al pronunciar la última frase hizo un gesto de dolor, tal vez fui muy ruda.
- Y-yo, no lo sé – dijo cuando se recompuso – pero no quiero perder tu amistad … por favor. –me suplicó tomándome de las manos.
Cuando dijo eso, por alguna extraña razón me sentí egoísta y culpable. Me mordí el labio, mientras estrujaba mi cerebro en busca de la respuesta correcta. El silencio se prolongó, hasta que Chris dijo:
- ¿Qué te parece si te invito a mi fiesta de Halloween? Si quieres puedes llevar a tu … novio – le costó decir la última palabra.
- Yo … está bien – acepté a regañadientes.
De regreso a casa Claire empezó a parlotear un montón de cosas sobre los carteles que le dejaron hacer para la kermesse de Halloween que la escuela organizaba. Traté de participar en la conversación lo más normal que pude, tratando de esconder el extraño sentimiento que me había causado mi pequeña plática con Chris pero Claire me conocía muy bien como para notar que algo andaba mal.
- Eh .. sólo tengo sueño. – le mentí.
- Vamos Ness, las dos sabemos que no es eso.
Suspiré y después dije:
- Chris intentó besarme.
- ¿¡Qué, qué?! – gritó, tenía los ojos abiertos como platos - ¿¡P-pero por qué!?
No tenía ánimos de platicarlo al modo humano, así que sólo tomé su mano y recordé el momento y la pequeña conversación que tuvimos después.
Llegamos a La Push y nos estacionamos frente a la casa de Emily y Sam. Al bajar del coche un dulce aroma de panqué de moras recién hecho nos llegó, no pude evitar reír cuando a Claire le rugió el estómago. Aunque prefería la sangre, no podía negar que Emily era una excelente cocinera.
- Hola chicas. –nos saludó al entrar. – tomen un pedazo está recién hecho.
Claire y yo no nos pudimos resistir y tomamos más de un pedazo para después escapar a la habitación de Claire.
Llegamos a su pequeña habitación y de su mochila sacó algunas cartulinas y plumones y empezó a escribir la fecha de la kermesse seguida por algunas frases como “No faltes”, “Te esperamos” y así.
- Vamos a la kermesse ¿si? – me dijo Claire con ojos de cachorrito.
Antes de que pudiera responderle, escuché algunos pasos cerca de la entrada, seguida por algunas risas roncas que sonaban divertidas.
Con un salto me paré de la cama y corrí escaleras abajo, y le dí a Jake un enorme abrazo , el cual me correspondió. Con un dedo alzó mi rostro para poder verme, se acercó a mí suavemente posó sus labios sobre los míos, tomé su rostro entre sus manos y le dije mentalmente: “Ni la sangre humana me sabe dulce después de besarte”, a lo cual él respondió con una risa que acabó con nuestro beso.
- Andas muy cursi hoy ¿no crees? – dijo con un tono burlón y bajo para que nadie nos oyera.
“Tu ya tuviste tu momento de cursilería, déjame tener el mío ¿no?” – le respondí mentalmente mientras tomaba su mano. – O ¿no te gusta? – pregunté con una preocupación que trataba de esconder.
- Me encanta – dijo para después darme un beso en la frente.
Ese momento era único, no , más que único, irrepetible, era la confirmación de que al único que amaba era a Jake.
Alguién carraspeó y ambos nos separamos, mientras Emily nos veía con una dulce sonrisa.
- ¿Quil vamos a la kermesse si?- preguntó Claire
- Estee …
- ¿Por favor? – dijo Claire mientras ponía ojos de cachorrito.
- Está bien, esta bien. Eres muy mala lo sabías? – dijo Quil con una sonrisa.
- Si. – respondió Claire.
Era el día de la kermesse de Halloween. Claire se las había ingeniado para que todos aceptaran ir, pero claro con su técnica de los ojos de cachorrito ¿quién no caía?.
Alice y Jasper se habían ido a Europa por que un viejo amigo de Alice, que era diseñador tenía un bloqueo creativo y Alice había decidido ir ayudarle.
Rose y Emmett se habían ido a su luna de miel número 267 a las Amazonas.
Papá, mamá, Esme y Carlisle no habían regresado de Europa. Habían llamado para decir que aprovecharían el viaje y visitarían a algunos amigos, incluido Alistair, con quien no habían quedado en buenos términos después de la visita de los Vulturi hacía ya una década.
Así que esta yo sola en la casa, pero era demasiado grande para mí, así que me la pasaba en La Push, junto a los cálidos licántropos.
Alice me había llamado por teléfono y me había dado pasos detallados sobre cómo disfrazarme para el Halloween de Chris, yo ya tenía mi idea, la cual ella sólo la perfeccionó más.
Salí de la pequeña casa de Emily y Sam vestida con unos pantalones de mezclilla raídos color gris , unos cómodos flats y un suéter morado.
En el camino a casa de Quil nos encontramos a Quil y Jake.
- ¿Van a ir verdad?
- Estee.. nosotros… tenemos.. queee… - balbucearon Jake y Quil en busca de un pretexto para no ir.
- ¿Verdad? – repitió Claire con autoridad.
- Si. – contestaron al unísono.
No pude hacer más que reír por lo bajo ante su reacción.
- ¿Una carrera hasta la escuela? – restó Quil.
- Hey! ¡Yo no corro tan rápido! – se quejó Claire.
- Yo te cargaré.
Entonces Quil la tomó delicadamente entre sus brazos y la subió a su espalda para que ella enganchara sus brazos y pernas a él, pero no sin antes evitar perder la oportunidad de que cuando sus caras quedaron a centímetros darse un rápido beso.
- Esta vez no vallas a tropezar – me susurró Jake antes de hecharse a correr.
Sólo puse los ojos en blanco y salí disparada por el espeso bosque. A pesar de ser invierno el bosque tenía mucha vida, algunos cervatillos y pequeños animales rondaban por allí, pero al escuchar que me aproximaba, corrían a esconderse a sus madrigueras, contrario a lo que hacían cuando pasaban Jake o Quil.
En menos de diez minutos llegamos a la carretera principal, la cual colindaba con la escuela.
Quil bajó a Claire de sus espalda y le tomó la mano, Jake también me tomó de la mano y comenzamos a caminar hacia el patio principal de la escuela, donde se había puesto la kermesse.
No pude evitar sentir celos cuando las chicas quedaban viendo como bobas a Jake mientras avanzábamos entre la multitud. Volteé a ver a Claire y ví que no era la única que me sentía así.
Mientras caminábamos sin rumbo, hubo un puesto en especial que me llamó la atención: Una carpa de lona color azul estaba decorada por algunos pedazos de tela vaporosa, amarradas con un listón color miel a los postes. Algunos ramos de flores yacían sobre la mesa y en el centro de la ésta, que estaba al frente de la carpa. Un poco de arroz estaba salpicado por toda la mesa, y en el centro se encontraban algunas actas de mentira y anillos de plástico. Un registro civil.
No pude evitar esbozar una sonrisa al pensar llevar a Jake allí.
Nunca había pensado en casarme, sabía – y esperaba – pasar el resto de mi eternidad con Jake, entonces ¿Para qué firmar un papel con lo que ya sabemos?. No le veía sentido. Per bueno, esto era sólo un juego, una pequeña probada a lo que podría pasar después.
Jake vió que miraba insistentemente aquel pequeño puesto y avanzó hacia él, y yo, sin pensarlo dos veces lo seguí, jalando a Claire y a Quil, ellos no se iban a quedar atrás.
Después de pagar la pequeña cuota por “casarnos” una señora pequeña y delgada de cabello rubio procedió a leernos la pequeña acta y nosotros procedimos a decir nuestros votos, mientras no colocábamos el pequeño anillo de plástico dorado. “Puede besar a la novia” – dijo la señora cuando terminó. Enganché mis bazon a cuello de Jake, pero no lo besé, sólo lo miré pícaramente. Se acercó a mí y dijo:
- Por el resto de nuestra eternidad.
- Por el resto de nuestra eternidad. – repetí por lo bajo, confirmándolo.
Después Jake posó dulcemente sus labios contra los míos y una lluvia de arroz duro nos separó.
Allí me di cuenta que los algunos licántropos nos estaban viendo, cada quien con su respectiva impronta: Sam y Emily, Paul con Rachel, Quil con Claire y Jared con Kim.
Todos pasaron a “casarse” y al igual que a nosotros una granizada de arroz viejo interrumpió el beso. Me pregunté quién sería el amargado que interrumpía.
La noche cayó sobre nosotros y el patio principal se fue desalojando poco a poco.
Saliendo del pequeño estacionamiento iba abrazada de Jake, el cual, de repente se puso rígido, busqué su cara en la oscuridad y lo descubrí escrutando el bosque que se extendía ante nosotros. Volteé a ver a Sam y tenía la misma expresión.
“¿Qué pasa?” – le pregunté mentalmente mientras ponía mi mano sobre la suya.
No me respondió. Unos segundos después todos lo licántropos estaban reunidos en su forma humana.
- Lo siento, pero no voy a poder ir a la fiesta de disfraces – me dijo Jake cuando su pequeña junta se terminó.
- Ok, no hay problema. – le respondí sin ánimos.
Regresamos a la casa de Claire y Jake y yo nos despedimos con un rápido beso. Suspiré y subí al cuarto de Claire, ella y yo nos cambiamos. AL bajar Emily se rió de nuestros disfraces: Claire iba vestida de Caperucita Roja y yo, de vampiresa.
- ¿Y tu lobo feroz? – preguntó Emily divertida.
- Iba a ser Quil, pero se tuvo que ir. – admitió
- Que irónico. – dijo mientras me miraba.
- Lo sé.-acepté – por eso lo escogí ,al menos no tengo que ponerme colmillos falsos – dije mientras sonreía ampliamente, mostrando mis colmillos.
Irónico. No era ni vampiro ni humano, no pertenecía a ningún bando.
Pero no me molestaba. “Tu eres única” , la voz de mamá aún sonaba en mi cabeza con mucha claridad, hacía mucho tiempo le había preguntado a qué mundo pertenecía yo, habia: Humanos, vampiros, licántropos, pero nadie como yo. ¿Esta mal ser así?. Me había respondido con tal sinceridad que le creí. “Eres única”.
Llegamos a la casa de Chris. Una gran mansión se extendía ante nosotras, era grande, aunque no tanto como la mansión principal de mi familia.
Entramos y un gentío de chicos y chicas de nuestra edad estaba bailando dentro. Seguramente estaba todo nuestro curso y algunos más arriba de nosotros. El remolino del aroma de sangre humana que había dentro me golpeó, pero por suerte pude recomponerme.
- ¡Hola! Que bueno que vinieron – nos saludó Chris al entrar, quien iba disfrazado de jugador de fútbol americano-zombie.
- Si, hola – saludamos Claire y yo al unísono.
Mientras Chris me abrazaba como saludo pude ver a lo lejos que Ivanna me miraba con desprecio. Estaba vestida de conejita Playboy y algunos chicos se la quedaban viendo como bobos. No terminaba de entender cómo ella y Chris eran hermanos. Eran polos opuestos.
Claire se fue a bailar con algunas chicas de su clase de Literatura mientras yo platicaba con Chris.
- ¿Quieres ir afuera? Me estoy asfixiando un poco.
Salimos a su patio trasero, el cual conectaba con el bosque.
- Emm.. ¿recuerdas lo que te dije el otro día?- preguntó uh poco nervioso.
- ¿Qué no querías perder mi amistad?
- No, recuerda un poco más atrás.
Mi mente retrocedió más, a los recuerdos donde nuestros labios estaban a centímetros.
- ¿Qué no pierdes la … esperanza? – dije un poco asustada mientras me levantaba de mi asiento.
- Exacto.- dijo.
Y antes de que pudiera decir o hacer algo él …
jueves, 29 de octubre de 2009
¿Más que amigos?.Cap.26
Hola :D esta entrada es de rapidito, sólo para copiar y pegar de Word XD x eso no pude publicar los premios que me han dado pero en la prox. entrada si los pongo bYe besos!
Una tenue luz blanquecina que entraba por la ventana hizo que despertara.
Me rodé en la cama en busca de los cálidos brazos de Jake, pero no estaban. Asustada me senté rápidamente en la cama sólo para ver como un pequeño pedazo de papel volaba de la cama. Miré a mi alrededor y al parecer estaba yo solo en mi habitación. Recogí el pedazo de papel de suelo y lo leí detenidamente:
“Lo siento por no quedarme toda la noche, a parte de que seguramente no hubiera podido resistir a la tentación, la manada y los Cullen me necesitaban. Asuntos de los Olivier, ya sabes.
Te amo
Jake”
Doblé la nota y la puse en mi mesita de noche, seguramente estaría en la casa principal así que decidí ir a buscarlo. Me metí al baño y me bañé, escogí un suéter largo color negro ceñido al cuerpo con unos mallones grises y botas negras sin tacón. Empezaba a hacer frío, y aun que yo no tenía frío como los demás humanos, debíamos guardar las apariencias. Me recogí el cabello en una trenza francesa suelta y salí de la pequeña cabaña en dirección a la gran mansión.
Un murmullo de voces llegaba de la casa principal. Pude reconocer algunas: Papá, Carlisle, Jake, Mamá y … ¿¡Damián?!.Creía que los Olivier ya se habían ido.
Apresuré el paso y en unos segundos crucé el umbral de la puerta.
-Pero Edward – rezongaba mamá – soy la única que puede ir sin que descubran a Lucas.
- Bella, sabes que no te voy a dejar ir sola, es muy peligroso.
-Por favor, déjennos ir a nosotros, si morimos será lo menos que podremos recibir por todos los problemas que les hemos causado. –decía Damián.
Alguien bufó inconforme.
Entré silenciosamente y ví que en la sala se reproducía lo que parecía ser una discusión. Damián y Joss estaban de un lado con cara de tristeza y a su lado derecho estaba mamá con cara de enfado , enfrente de ellos estaban papá y Carlisle , los cuales parecían tener dos conversaciones a la vez, una mental y otra dirigida a todos los demás.
-Una opción podria ser que de nuevo vinieran los Vul…
- Que ni se te ocurra decirlo Sam – gruñó papá.
Adiviné hacia dónde iban los pensamientos de Sam: que los Vulturis volvieran. Pero ¿volver? ¿Para qué?. El recuerdo de los ojos color amenazantes color borgoña y las capas negras flotando alrededor de ellos hizo estremecerme.
Jake lo notó.
- No pondré en riesgo a Ness – le dijo a Sam con brusquedad, mientras se paraba de su asiento y se dirigía hacia mí, para después cubrirme con su cuerpo, como si me protegiera.
Aprovechando que me tomó de la mano pregunté mentalmente:
¿Qué pasa?
Pareció dudoso de decirme y cuando al parecer se decidió por decirme papá habló:
-Necesitamos decirle a los Vulturis de los Cazadores de Impuros – escupió la última parte, al parecer la idea de que hubiera una organización especial para matar vampiros le parecía tan repugnante como a mí. – pero no podemos permitir que vengan de nuevo y tampoco podemos dejar que los Olivier por que verían a Lucas y la historia de hace diez años se repetiría de nuevo.
Un silencio sepulcral reinó la sala por unos segundos.
- Que tú vallas no es una opción Alice – respondió papá a algún pensamiento de Alice – tu eres la joya que Aro quiere, y seguramente encontrará algún motivo para retenerte.
-¿Me podrían explicar todo lo que pasó mientras estaba agonizando de dolor? – pregunté desesperada.
Me habían prometido respuestas, y respuestas era lo que planeaba obtener. Todos excepto papá se sorprendieron por mi brusquedad.
-Pues … emm – empezó papá- por suerte llegamos a tiempo y ..
-Matamos a esos psicópatas que querían matarte a ti y a Lucas. – anunció orgulloso Emmett, como si matar vampiros fuera algo de que presumir.
Papá le dirigió una mirada envenenada.
“ Bueno, al menos me dijeron la verdad “ – pensé, intentando suavizar las cosas.
-¿También a Damon? – pregunté, con un hilo de voz, mientras recordaba lo que había pensado que serían mis últimos segundos de vida, con la cara de Damon a unos centímetros de mí y con sus ojos completamente negros.
Papá se estremeció conmigo ante el recuerdo.
-La estúpida sangujuela escapó. – dijo Jake.
Ahora todo tenía sentido, Damos estaba suelo, probablemente le había dicho a alguien más de su “organización” y ahora estarían tras de nosotros, por eso los Vulturis tenían que tomas cartas en el asunto. También por eso los Olivier tenían esa cara, al parecer ellos sí habían considerado a Ian y Bianca como parte de la familia.
La discusión siguió hasta el punto donde se decidió que Mamá, Papá, Carlisle y Esme, viajarían hasta Volterra para dar aviso a los Vulturis.
-¿Bueno, y que van a hacer ustedes? – les pregunté a los Olivier bueno, a lo que quedaba de ellos.
-Lamento decirles que, no nos podemos quedar aquí, les hemos causado demasiados problemas. –admitió Damián.
-Si esa es su elección, adelante pueden irse. – dijo Carlisle.
-Creo que lo mejor será que nos vallamos ahora. – dijo Joss levantándose del asiento.
Una serie de efusivos abrazos y despedidas tuvo lugar en aquella sala.
Alice y Joss prometieron seguir manteniéndose en contacto para compartir su obsesión por la moda, Carlisle y Damián – los cuales al parecer habían entablado una amistad- prometieron que pronto se visitarían mutuamente y así algunos promesas más.
Con un un gesto de la mano despedí a los Olivier desde el umbral de la mansión mientras ellos se echaban a correr para adentrarse en el oscuro bosque.
- Creo que a esto se referían Edward y Alice cuando dijeron que “algo iba a salir mal”. – me dijo mamá por detrás mientras yo seguía parada en el umbral.
-No fue tan malo. – le mentí.
- Vamos, las dos sabemos que sí fue malo, en especial cuando creíste perder a Jake.
Se me estrujó el corazón ante ese recuerdo y la sensación que trajo con él. No pude decir nada en mi defensa.
- Déjenme terminar al menos este año ¿si? – le rogué a mamá.
“Después los convenceré de otro y luego de otro más” – prensé malévolamente.
- Sólo vas a terminar este. – puntualizó papá, el cual había escuchado mi plan mental.
-Está bien, está bien. – acepté.
Me desperté más temprano de lo usual la mañana siguiente, ví por la ventana y estaba lloviendo, asi que para vestirme tomé un pantalón negro entubado, una playera de manga larga gris con algunos decorados negros y unas botas impermeables negras.
Llegué a la escuela junto con Claire – la cual ya estaba informada de todo lo que había pasado en los últimos días.- y desesperó un poco caminar bajo la lluvia a paso humano, hubiera preferido correr a un paso más ... vampírico.
Entré al cálido salón de Lengua, y el aroma de todos esos adolescentes hizo que me ardiera un poco la garganta. Tomé asiento en mi lugar de siempre. Chris entró al salón y en vez de saludarme amablemente y sentarse junto de mí , como usualmente lo hacía, se limitó a mirarme hostilmente y a sentarse a unas bancas lejos de mí.
Estaba confundida. Él era el único amigo humano que tenía, se podría decir, y ahora por alguna extraña razón estaba enfadado conmigo.
Esperé pacientemente a que terminara la clase y al salir lo intercepté en el camino.
- Hola – intenté saludarlo lo más normal posible.
Sólo me respondió con una sonrisa forzada y siguió su camino
- Hey, espera
Cuando lo alcancé dije:
- ¿Por qué estas enojado conmigo?
-No estoy enojado contigo, más bien conmigo mismo.
- ¿Qué?¿Por qué?.
- Lo siento no debería estar contándote esto pero fui un estúpido al crearme tontas ilusiones sobre de que tu y yo … - dejó incompleta la frase, pero después siguió – y cuando le dijiste a Ivanna que ese fortachón de La Push era tu novio yo …
Me quedé helada. Ni por la cabeza se me había pasado el pensar que Chris me veía como algo más que amigos.
- ¿Tú me veías como algo más que amigos? – pregunté con un hilo de voz.
- Si –admitió un poco avergonzado – pero la verdad, no pierdo la esperanza.
Mi cabeza no acaba de comprender el significado de esas palabras cuando él ya había puesto su mano derecha en mi mentón.
Pude escuchar cómo el latido de su corazón aumentaba, quería escapar de allí, pero mis pies estaban pegados al suelo.
Puso su mano libre sobre mi espalda mientras me jalaba hacia él, nuestros labios estaban a unos centímetros, entonces…
Una tenue luz blanquecina que entraba por la ventana hizo que despertara.
Me rodé en la cama en busca de los cálidos brazos de Jake, pero no estaban. Asustada me senté rápidamente en la cama sólo para ver como un pequeño pedazo de papel volaba de la cama. Miré a mi alrededor y al parecer estaba yo solo en mi habitación. Recogí el pedazo de papel de suelo y lo leí detenidamente:
“Lo siento por no quedarme toda la noche, a parte de que seguramente no hubiera podido resistir a la tentación, la manada y los Cullen me necesitaban. Asuntos de los Olivier, ya sabes.
Te amo
Jake”
Doblé la nota y la puse en mi mesita de noche, seguramente estaría en la casa principal así que decidí ir a buscarlo. Me metí al baño y me bañé, escogí un suéter largo color negro ceñido al cuerpo con unos mallones grises y botas negras sin tacón. Empezaba a hacer frío, y aun que yo no tenía frío como los demás humanos, debíamos guardar las apariencias. Me recogí el cabello en una trenza francesa suelta y salí de la pequeña cabaña en dirección a la gran mansión.
Un murmullo de voces llegaba de la casa principal. Pude reconocer algunas: Papá, Carlisle, Jake, Mamá y … ¿¡Damián?!.Creía que los Olivier ya se habían ido.
Apresuré el paso y en unos segundos crucé el umbral de la puerta.
-Pero Edward – rezongaba mamá – soy la única que puede ir sin que descubran a Lucas.
- Bella, sabes que no te voy a dejar ir sola, es muy peligroso.
-Por favor, déjennos ir a nosotros, si morimos será lo menos que podremos recibir por todos los problemas que les hemos causado. –decía Damián.
Alguien bufó inconforme.
Entré silenciosamente y ví que en la sala se reproducía lo que parecía ser una discusión. Damián y Joss estaban de un lado con cara de tristeza y a su lado derecho estaba mamá con cara de enfado , enfrente de ellos estaban papá y Carlisle , los cuales parecían tener dos conversaciones a la vez, una mental y otra dirigida a todos los demás.
-Una opción podria ser que de nuevo vinieran los Vul…
- Que ni se te ocurra decirlo Sam – gruñó papá.
Adiviné hacia dónde iban los pensamientos de Sam: que los Vulturis volvieran. Pero ¿volver? ¿Para qué?. El recuerdo de los ojos color amenazantes color borgoña y las capas negras flotando alrededor de ellos hizo estremecerme.
Jake lo notó.
- No pondré en riesgo a Ness – le dijo a Sam con brusquedad, mientras se paraba de su asiento y se dirigía hacia mí, para después cubrirme con su cuerpo, como si me protegiera.
Aprovechando que me tomó de la mano pregunté mentalmente:
¿Qué pasa?
Pareció dudoso de decirme y cuando al parecer se decidió por decirme papá habló:
-Necesitamos decirle a los Vulturis de los Cazadores de Impuros – escupió la última parte, al parecer la idea de que hubiera una organización especial para matar vampiros le parecía tan repugnante como a mí. – pero no podemos permitir que vengan de nuevo y tampoco podemos dejar que los Olivier por que verían a Lucas y la historia de hace diez años se repetiría de nuevo.
Un silencio sepulcral reinó la sala por unos segundos.
- Que tú vallas no es una opción Alice – respondió papá a algún pensamiento de Alice – tu eres la joya que Aro quiere, y seguramente encontrará algún motivo para retenerte.
-¿Me podrían explicar todo lo que pasó mientras estaba agonizando de dolor? – pregunté desesperada.
Me habían prometido respuestas, y respuestas era lo que planeaba obtener. Todos excepto papá se sorprendieron por mi brusquedad.
-Pues … emm – empezó papá- por suerte llegamos a tiempo y ..
-Matamos a esos psicópatas que querían matarte a ti y a Lucas. – anunció orgulloso Emmett, como si matar vampiros fuera algo de que presumir.
Papá le dirigió una mirada envenenada.
“ Bueno, al menos me dijeron la verdad “ – pensé, intentando suavizar las cosas.
-¿También a Damon? – pregunté, con un hilo de voz, mientras recordaba lo que había pensado que serían mis últimos segundos de vida, con la cara de Damon a unos centímetros de mí y con sus ojos completamente negros.
Papá se estremeció conmigo ante el recuerdo.
-La estúpida sangujuela escapó. – dijo Jake.
Ahora todo tenía sentido, Damos estaba suelo, probablemente le había dicho a alguien más de su “organización” y ahora estarían tras de nosotros, por eso los Vulturis tenían que tomas cartas en el asunto. También por eso los Olivier tenían esa cara, al parecer ellos sí habían considerado a Ian y Bianca como parte de la familia.
La discusión siguió hasta el punto donde se decidió que Mamá, Papá, Carlisle y Esme, viajarían hasta Volterra para dar aviso a los Vulturis.
-¿Bueno, y que van a hacer ustedes? – les pregunté a los Olivier bueno, a lo que quedaba de ellos.
-Lamento decirles que, no nos podemos quedar aquí, les hemos causado demasiados problemas. –admitió Damián.
-Si esa es su elección, adelante pueden irse. – dijo Carlisle.
-Creo que lo mejor será que nos vallamos ahora. – dijo Joss levantándose del asiento.
Una serie de efusivos abrazos y despedidas tuvo lugar en aquella sala.
Alice y Joss prometieron seguir manteniéndose en contacto para compartir su obsesión por la moda, Carlisle y Damián – los cuales al parecer habían entablado una amistad- prometieron que pronto se visitarían mutuamente y así algunos promesas más.
Con un un gesto de la mano despedí a los Olivier desde el umbral de la mansión mientras ellos se echaban a correr para adentrarse en el oscuro bosque.
- Creo que a esto se referían Edward y Alice cuando dijeron que “algo iba a salir mal”. – me dijo mamá por detrás mientras yo seguía parada en el umbral.
-No fue tan malo. – le mentí.
- Vamos, las dos sabemos que sí fue malo, en especial cuando creíste perder a Jake.
Se me estrujó el corazón ante ese recuerdo y la sensación que trajo con él. No pude decir nada en mi defensa.
- Déjenme terminar al menos este año ¿si? – le rogué a mamá.
“Después los convenceré de otro y luego de otro más” – prensé malévolamente.
- Sólo vas a terminar este. – puntualizó papá, el cual había escuchado mi plan mental.
-Está bien, está bien. – acepté.
Me desperté más temprano de lo usual la mañana siguiente, ví por la ventana y estaba lloviendo, asi que para vestirme tomé un pantalón negro entubado, una playera de manga larga gris con algunos decorados negros y unas botas impermeables negras.
Llegué a la escuela junto con Claire – la cual ya estaba informada de todo lo que había pasado en los últimos días.- y desesperó un poco caminar bajo la lluvia a paso humano, hubiera preferido correr a un paso más ... vampírico.
Entré al cálido salón de Lengua, y el aroma de todos esos adolescentes hizo que me ardiera un poco la garganta. Tomé asiento en mi lugar de siempre. Chris entró al salón y en vez de saludarme amablemente y sentarse junto de mí , como usualmente lo hacía, se limitó a mirarme hostilmente y a sentarse a unas bancas lejos de mí.
Estaba confundida. Él era el único amigo humano que tenía, se podría decir, y ahora por alguna extraña razón estaba enfadado conmigo.
Esperé pacientemente a que terminara la clase y al salir lo intercepté en el camino.
- Hola – intenté saludarlo lo más normal posible.
Sólo me respondió con una sonrisa forzada y siguió su camino
- Hey, espera
Cuando lo alcancé dije:
- ¿Por qué estas enojado conmigo?
-No estoy enojado contigo, más bien conmigo mismo.
- ¿Qué?¿Por qué?.
- Lo siento no debería estar contándote esto pero fui un estúpido al crearme tontas ilusiones sobre de que tu y yo … - dejó incompleta la frase, pero después siguió – y cuando le dijiste a Ivanna que ese fortachón de La Push era tu novio yo …
Me quedé helada. Ni por la cabeza se me había pasado el pensar que Chris me veía como algo más que amigos.
- ¿Tú me veías como algo más que amigos? – pregunté con un hilo de voz.
- Si –admitió un poco avergonzado – pero la verdad, no pierdo la esperanza.
Mi cabeza no acaba de comprender el significado de esas palabras cuando él ya había puesto su mano derecha en mi mentón.
Pude escuchar cómo el latido de su corazón aumentaba, quería escapar de allí, pero mis pies estaban pegados al suelo.
Puso su mano libre sobre mi espalda mientras me jalaba hacia él, nuestros labios estaban a unos centímetros, entonces…
lunes, 26 de octubre de 2009
¡Quédate conmigo!.Cap.25.
Demonios lo sé! probablemente quieran matarme!. Pero en fin aquí está la entrada ^^. Iba a publicar el viernes mp. - http://unhermosorayodeluz.blogspot.com/ Su blog esta BUENISIMO - está de testigo XD pero una amiga me llamó para una fiesta y ya saben quién se puede resistir a un buena fiesta? XD el Sábado tuve Pista de cuidad de los Scouts y estuve ocupada toda la mañana y tarde y el Domingo fui a que me hicieran mi disfraz de m&m, leyeron bien m&m! verde, lo sé yo también lo amé XD bno ya no las entretengo XD Besos.
- ¡¡Quítale las manos de encima asqueroso chupasangre!! –rugió ferozmente una ronca voz que venía de lejos.
Jacob. Mi corazón empezó a palpitar más y más fuerte cada vez. Jacob. Había venido por mí, no lo iba a perder. Sonreí ante esa afirmación, a pesar el incesante fuego que seguí corriendo por mis venas.
Las pesadas patas de los licántropos y las rápidas pisadas de mi familia se oían cada vez más cerca.
Un recuerdo llegó a mi mente: La súbita desintegración del pequeño pajarillo.
¡No!. No, no, no Jacob podía desaparecer en menos de un suspiro, y mi familia. No.
La angustia recorrió mi cuerpo, doblándole las fuerzas a las intensas llamas.
Mi familia y los licántropos eran más que ellos pero, ellos eran mucho más poderosos.
- ¡Jake, no! – logré gritar con voz ahogada.
Las pisadas de los licántropos parecieron dudar, pero al final siguieron corriendo hacia su objetivo.
- ¡No Jake, no! – balbuceé por lo bajo.
El miedo y la angustia me estaban consumiendo. Apreté los ojos lo más fuerte que pude intentando ignorar las feroces llamas que lamían mi cuerpo y recordando los momentos que Jake y yo pasamos juntos. ¿Qué caso tenía seguir viviendo si el motivo de mi existencia ya no estaba?
Varios sonidos similares a los de rocas chocando entre sí me desconcentraron. Fue como si todo el dolor que pude retener se me viniera encima todo junto.
Un aullido de dolor se me salió. Sentía cómo me retorcía sobre el pasto y la lluvia me mojaba la cara. Si Jake iba a morir , entonces yo también.
- ¡¡Mátame ya!! – grité con todas mis fuerzas.
Pude escuchar como a alguien se le cortaba la respiración.
Dejé de sentir los fríos dedos de Damon en mi mandíbula.
Se escuchaban gruñidos alrededor de mí, también se escuchaba un sonido similar a el de una placa de metal rompiéndose y chirriando.
Me estremecí ante el sonido.
El dolor y el incesante calor que había hecho desear la muerte anterior mente comenzaban a disminuir lentamente.
- ¿Ness? Oh Ness, ¿estás bien?
- Llévatela – ordenó feroz mente Edward.
Sentí los cálidos brazos de Jake que me tomaban del suelo y me cargaban.
- Ahora sí. – le respondí a su pregunta.
Se rió ligeramente y me besó en la frente.
Después de una hora de camino en el suave lomo de Jake llegamos a la mansión.
- Creo que deberías ir a dormir un poco – dijo mamá mientras me acariciaba el rostro.
- No. Quiero saber lo que pasó ¿Cómo lograron atravesar el escudo de Justin?¿Mataron a todos?¿Les hicieron daño?¿Cómo …?
- Son muchas preguntas para una sola noche – me interrumpió Jacob mientras me ponía un dedo en los labios para que me callara. -¿Qué tal si mañana hablamos? – me propuso con una sonrisa radiante.
Me mordí el labio inferior y bajé la cabeza tratando de evitar de que me convenciera. Se dio cuenta de mi intención y con un dedo alzo mi rostro por la barbilla. Sonrió tan encantadoramente que sólo balbuceé patéticamente una respuesta afirmativa.
Fuimos hasta la pequeña cabaña a unos kilómetros de la gran mansión. Abrí la puerta pero , Jake en vez de entrar y acompañarme a mi cuarto se quedó parado en la puerta y dijo:
- Ehhm … yo ya me tengo que ir, tenemos que hablar que vamos a hacer con los Olivier..
- ¿Qué? No, ¡No! Quédate conmigo!!
- No puedo, en verdad.
- ¡¡NO!! ¡Por favor, por favor!
Unas lágrimas cristalinas se resbalaron por mis mejillas .No. Estuve a punto de perderlo ese día, no quería que se separara de mí.
- ¿Qué pasa? – dijo al notar las lágrimas.
- Es que … no sabes lo que sufrí pensando que morirías.
Más lágrimas rodaron por mis mejillas.
Suspiró.
- Tampoco sabes lo que yo sufrí Ness, estuve apunto de arrancarle la cabeza a esa estúpida sanguijuela cuando ví que te tocaba..
Su frase quedó incompleta por que unos fuertes temblores comenzaron a sacudir su cuerpo. Lo apreté más contra mí y nos temblores cesaron.
- Eres mi centro de gravedad Ness, lo que mantiene pegado a la Tierra. La razón por la cual despierte cada mañana.
Me quedé impactada por sus palabras. Jake siempre era directo, si sentía que me quería, me lo decía sin rodeos, en este caso hubiera dicho: Te amo.
No pude hacer más que quedarme viéndolo como tonta, mientras procesaba sus palabras.
- ¿¿Ness?? , Hay no ahora que hice.¿Nessie, estás bien? – dijo con ojos preocupados mientras me sacudía por los hombros – Mejor le llamo a Carlisle.
- No, estoy bien – le aseguré mientras lo agarraba por el brazo para que evitara irse – Sólo que un poco … sorprendida.
Jake rió ligeramente y dijo:
- Si lo sé, yo tampoco sabía que podía ser tan cursi. Creo que todo esto de estar apunto de perderte me afectó. – una gran sonrisa iluminó su rostro.
No pude evitar que una sonrisa iluminara también el mío.
Bajó su rostro hasta la altura del mío, quedando a unos centímetros nuestros labios, entonces susurró: “Te amo”, para después poner suavemente sus labios contra los míos. En pocas palabras fue fue un beso dulce y perfecto. No digo que lo demás besos hayan sido malos, si no que cada uno de ellos fue perfecto, a su modo, no había punto de comparación entre un y otro, todos tenían diferentes facetas y diferentes sabores que hacían que se me pusiera la piel de gallina.
Al separar mis labios de los suyos le dije. “Yo también te amo”.
Un sonrisa resplandeciente apareció en su rostro, igual que en el mío.
-¿Entonces … te vas a quedar acá? – le pregunté, todavía abrazada a su cuello.
- Las veces que tu quieras. – esbozó una sonrisa pícara.
- Sólo para dormir – aclaré.
- Hmmm .. – rezongó.
- ¿Sabes? Si mi papá se enterara de que tuvimos sexo y estuvieras en un radio de unos 40km. , no lo pensaría ni una vez para hacerte pedazos.
- Tienes razón … - aceptó – tiene que muy lejos de aquí.
Adiviné la dirección de sus pensamientos, así que, me solté de su cuello , agarré una almohada de la cama y le dí un almohadazo en la cabeza mientras le decía:
- Sólo duérmete.
Se metió entre las cobijas y en menos de un suspiro ya estaba a su lado.
- Buenas noches. – me susurró para después darme un beso en la frente.
- ¡¡Quítale las manos de encima asqueroso chupasangre!! –rugió ferozmente una ronca voz que venía de lejos.
Jacob. Mi corazón empezó a palpitar más y más fuerte cada vez. Jacob. Había venido por mí, no lo iba a perder. Sonreí ante esa afirmación, a pesar el incesante fuego que seguí corriendo por mis venas.
Las pesadas patas de los licántropos y las rápidas pisadas de mi familia se oían cada vez más cerca.
Un recuerdo llegó a mi mente: La súbita desintegración del pequeño pajarillo.
¡No!. No, no, no Jacob podía desaparecer en menos de un suspiro, y mi familia. No.
La angustia recorrió mi cuerpo, doblándole las fuerzas a las intensas llamas.
Mi familia y los licántropos eran más que ellos pero, ellos eran mucho más poderosos.
- ¡Jake, no! – logré gritar con voz ahogada.
Las pisadas de los licántropos parecieron dudar, pero al final siguieron corriendo hacia su objetivo.
- ¡No Jake, no! – balbuceé por lo bajo.
El miedo y la angustia me estaban consumiendo. Apreté los ojos lo más fuerte que pude intentando ignorar las feroces llamas que lamían mi cuerpo y recordando los momentos que Jake y yo pasamos juntos. ¿Qué caso tenía seguir viviendo si el motivo de mi existencia ya no estaba?
Varios sonidos similares a los de rocas chocando entre sí me desconcentraron. Fue como si todo el dolor que pude retener se me viniera encima todo junto.
Un aullido de dolor se me salió. Sentía cómo me retorcía sobre el pasto y la lluvia me mojaba la cara. Si Jake iba a morir , entonces yo también.
- ¡¡Mátame ya!! – grité con todas mis fuerzas.
Pude escuchar como a alguien se le cortaba la respiración.
Dejé de sentir los fríos dedos de Damon en mi mandíbula.
Se escuchaban gruñidos alrededor de mí, también se escuchaba un sonido similar a el de una placa de metal rompiéndose y chirriando.
Me estremecí ante el sonido.
El dolor y el incesante calor que había hecho desear la muerte anterior mente comenzaban a disminuir lentamente.
- ¿Ness? Oh Ness, ¿estás bien?
- Llévatela – ordenó feroz mente Edward.
Sentí los cálidos brazos de Jake que me tomaban del suelo y me cargaban.
- Ahora sí. – le respondí a su pregunta.
Se rió ligeramente y me besó en la frente.
Después de una hora de camino en el suave lomo de Jake llegamos a la mansión.
- Creo que deberías ir a dormir un poco – dijo mamá mientras me acariciaba el rostro.
- No. Quiero saber lo que pasó ¿Cómo lograron atravesar el escudo de Justin?¿Mataron a todos?¿Les hicieron daño?¿Cómo …?
- Son muchas preguntas para una sola noche – me interrumpió Jacob mientras me ponía un dedo en los labios para que me callara. -¿Qué tal si mañana hablamos? – me propuso con una sonrisa radiante.
Me mordí el labio inferior y bajé la cabeza tratando de evitar de que me convenciera. Se dio cuenta de mi intención y con un dedo alzo mi rostro por la barbilla. Sonrió tan encantadoramente que sólo balbuceé patéticamente una respuesta afirmativa.
Fuimos hasta la pequeña cabaña a unos kilómetros de la gran mansión. Abrí la puerta pero , Jake en vez de entrar y acompañarme a mi cuarto se quedó parado en la puerta y dijo:
- Ehhm … yo ya me tengo que ir, tenemos que hablar que vamos a hacer con los Olivier..
- ¿Qué? No, ¡No! Quédate conmigo!!
- No puedo, en verdad.
- ¡¡NO!! ¡Por favor, por favor!
Unas lágrimas cristalinas se resbalaron por mis mejillas .No. Estuve a punto de perderlo ese día, no quería que se separara de mí.
- ¿Qué pasa? – dijo al notar las lágrimas.
- Es que … no sabes lo que sufrí pensando que morirías.
Más lágrimas rodaron por mis mejillas.
Suspiró.
- Tampoco sabes lo que yo sufrí Ness, estuve apunto de arrancarle la cabeza a esa estúpida sanguijuela cuando ví que te tocaba..
Su frase quedó incompleta por que unos fuertes temblores comenzaron a sacudir su cuerpo. Lo apreté más contra mí y nos temblores cesaron.
- Eres mi centro de gravedad Ness, lo que mantiene pegado a la Tierra. La razón por la cual despierte cada mañana.
Me quedé impactada por sus palabras. Jake siempre era directo, si sentía que me quería, me lo decía sin rodeos, en este caso hubiera dicho: Te amo.
No pude hacer más que quedarme viéndolo como tonta, mientras procesaba sus palabras.
- ¿¿Ness?? , Hay no ahora que hice.¿Nessie, estás bien? – dijo con ojos preocupados mientras me sacudía por los hombros – Mejor le llamo a Carlisle.
- No, estoy bien – le aseguré mientras lo agarraba por el brazo para que evitara irse – Sólo que un poco … sorprendida.
Jake rió ligeramente y dijo:
- Si lo sé, yo tampoco sabía que podía ser tan cursi. Creo que todo esto de estar apunto de perderte me afectó. – una gran sonrisa iluminó su rostro.
No pude evitar que una sonrisa iluminara también el mío.
Bajó su rostro hasta la altura del mío, quedando a unos centímetros nuestros labios, entonces susurró: “Te amo”, para después poner suavemente sus labios contra los míos. En pocas palabras fue fue un beso dulce y perfecto. No digo que lo demás besos hayan sido malos, si no que cada uno de ellos fue perfecto, a su modo, no había punto de comparación entre un y otro, todos tenían diferentes facetas y diferentes sabores que hacían que se me pusiera la piel de gallina.
Al separar mis labios de los suyos le dije. “Yo también te amo”.
Un sonrisa resplandeciente apareció en su rostro, igual que en el mío.
-¿Entonces … te vas a quedar acá? – le pregunté, todavía abrazada a su cuello.
- Las veces que tu quieras. – esbozó una sonrisa pícara.
- Sólo para dormir – aclaré.
- Hmmm .. – rezongó.
- ¿Sabes? Si mi papá se enterara de que tuvimos sexo y estuvieras en un radio de unos 40km. , no lo pensaría ni una vez para hacerte pedazos.
- Tienes razón … - aceptó – tiene que muy lejos de aquí.
Adiviné la dirección de sus pensamientos, así que, me solté de su cuello , agarré una almohada de la cama y le dí un almohadazo en la cabeza mientras le decía:
- Sólo duérmete.
Se metió entre las cobijas y en menos de un suspiro ya estaba a su lado.
- Buenas noches. – me susurró para después darme un beso en la frente.
lunes, 19 de octubre de 2009
¡Mátame!,¡Mátame ya!.Cap.24
"llegó más temprano de lo acordado” – las palabras resonaron en mi mente como campanadas que me aturdieron y me dejaron plantada en el suelo del la habitación.
No, no puede ser, yo contaba con más tiempo para nuestra escapatoria.
Mi corazón empezó a palpitar más rápido de lo normal, tanto que pensé que se saldría de mi pecho brincando como loco.
La puerta se abrió silenciosamente.
- Y bien .. ¿donde están? – una voz grave y llena de autoridad subió por las escaleras.
- Eh .. p-por allá arriba – dijo Bianca.
Cuatro pares de pies subieron por las escaleras.
Bum, bum, bum.
Cada paso sonaba más ruidoso que el anterior.
A cada segundo nuestra muerte estaba más cerca. Un escalofrío recorrió mi espalda.
Lucas me dio una palmada en mi brazo para hacerme reaccionar.
Parpadeé un par de voces y me situé junto a él.
Una figura alta cruzó el umbral y se situó muy cerca de nosotros.
Otro escalofrío.
Su piel era blanca como la cal, su cabello negro como el carbón el cual le llegaba a las orejas y estaba pulcramente peinado hacia atrás.
Sus ojos color sangre me penetraron.
- Muy bien, muy bien – susurró a los demás vampiros mientras posaba sus ojos en mí y en Lucas. Su voz era tan resonante como una campanada. – Pero antes de … proceder, tenemos que hablar. –dijo dirigiéndose a los vampiros que tenía detrás, los cuales se estremecieron estremecieron.
Se encaminaron a la salida de la habitación, era ahora o nunca.
- Eh .. esperen – dije con un hilo de voz, me aclaré la garganta.
Lucas me volteó a ver con los ojos como platos, al igual que Bianca, Ian y Justin, como si le hubiera faltado el respeto a alguien importante
- Necesito ir al baño
Justin volteó a ver a Damon , el cual asintió levemente, y después dijo:
- Espero que no se te ocurra escapar querida , por que podrías desaparecer muy rápido de este mundo.
Miró algo a través de la ventana y yo seguí la dirección de su mirada. Un pequeño pajarito color azul estaba posado tranquilamente en la rama de un árbol. En menos de un suspiro el pájaro se esfumó, quedando de él sólo algunas pequeñas partículas.
Otro escalofrío.
Me quedé helada y con los ojos abiertos como platos.
“podrías desaparecer muy rápido de este mundo.” En ese momento comprendí el sentido de sus palabras. Él hizo que ese pajarito se redujera a pequeñas partículas. Con razón le tenían miedo.
Me sonrió amablemente y en menos de un segundo habían desaparecido d la habitación.
Era demasiado real como para ser una pesadilla.
Sólo podía escuchar mi acelerada respiración.
- ¿En verdad tienes ganas de ir al baño? – preguntó Lucas, alejándome de mis pensamientos.
- Eh .. Si.
- “Obviamente no, es sólo una forma para tratar de escapar” – le dije mientras tocaba su mano. “No podemos hablar en voz alta, nos pueden descubrir”
- Y ¿cómo se supone que yo voy a escapar? – susurró Lucas.
- “Tendré que matar a Justin”.
Lucas se mordió el labio inferior y asintió en silencia.
Caminé fuera de la habitación, como si estuviera buscando el baño , pero sólo estaba viendo que tan lejos estaba Damon.
Entré a una habitación y miré por la ventana. Un bosque se extendía ante mí. Seguramente no estábamos muy lejos de Seattle.
El efluvio de Jistin llegó a hacia mí, proveniente de otra habitación,
Corrí hacia él y miré con cuidado por la ventana. Allí estaba parado, sin hacer nada, como si estuviera esperando algo.
Abrí sigilosamente la ventana y me paré el el alfeizar.
Salté hacia la garganta de Justin sin pensarlo dos veces, iba directo a él, sin pensar en nada más, pero antes de que mis pies tocaran el suelo un agudo dolor me hizo caer al suelo.
Se escuchó un doloroso grito de dolor que dspués reconoicí como mío.
Era como si te quemara viva. Sentía el pasto mojado bajo de mí , pero eso no podía sofocar el dolor y la quemazón que estaba ardiendo dentro de mí.
- ¡Basta! – logré gritar.
Unas lágrimas cristalinas rodaron por la mejillas. Deseaba la muerte a cada segundo.
A través de la vidriosa cortina de lágrimas logré ver a Ian que me miraba fijamente. Lucas y yo lo habíamos subestimado, obviamente era capaz de hacer más que sólo hacerte quedar como estatua o dormirte un rato.
Sentía unas gotas que caían del cielo. Estaba lloviendo y aunque me estaba mojando no podía sentir que el fuego se apagara.
- Oh querida, te dije que no intentaras escapar – sentí los dedos de Damon recorrer mi mandíbula – te ibamos a dar un tiempo más de …vida pero ya vez, te lo buscaste solita.
“Mátame, mátame ya!” pensé, pero un recuerdo vino a mi mente
Jacob. No, no podía morir, no debía morir, no podía dejar a Jacob solo.
Pero, ¿Qué podía ser yo ahora? Me estaba retorciendo en el suelo, sin siquiera poder levantarme ¿cómo iba a escapar de esto?.
Más lágrimas rodaron por mis mejillas, causando un dolor diferente ante la posibilidad de que Jacob y yo nos perdiéramos uno al otro.
- Por favor, no– susurré. Toda mi mente la ocupaba Jacob ahora.
- Lo siento querida – sus dedos iban y venían a lo largo de mi mandíbula.
Sin dejar de acariciarme sus ojos adquirieron una tonalidad más oscura y sus ojos se tornaron por completo negros, no se veía ni un rastro del borgoña anterior o del blanco que rodeaba al borgoña. Negros, completamente negros, sabía que con un solo movimiento podría hacer que me esfumara.
- Quítale las manos de encima asqueroso chupasangre –rugió ferozmente una ronca voz que venía de lejos.
No, no puede ser, yo contaba con más tiempo para nuestra escapatoria.
Mi corazón empezó a palpitar más rápido de lo normal, tanto que pensé que se saldría de mi pecho brincando como loco.
La puerta se abrió silenciosamente.
- Y bien .. ¿donde están? – una voz grave y llena de autoridad subió por las escaleras.
- Eh .. p-por allá arriba – dijo Bianca.
Cuatro pares de pies subieron por las escaleras.
Bum, bum, bum.
Cada paso sonaba más ruidoso que el anterior.
A cada segundo nuestra muerte estaba más cerca. Un escalofrío recorrió mi espalda.
Lucas me dio una palmada en mi brazo para hacerme reaccionar.
Parpadeé un par de voces y me situé junto a él.
Una figura alta cruzó el umbral y se situó muy cerca de nosotros.
Otro escalofrío.
Su piel era blanca como la cal, su cabello negro como el carbón el cual le llegaba a las orejas y estaba pulcramente peinado hacia atrás.
Sus ojos color sangre me penetraron.
- Muy bien, muy bien – susurró a los demás vampiros mientras posaba sus ojos en mí y en Lucas. Su voz era tan resonante como una campanada. – Pero antes de … proceder, tenemos que hablar. –dijo dirigiéndose a los vampiros que tenía detrás, los cuales se estremecieron estremecieron.
Se encaminaron a la salida de la habitación, era ahora o nunca.
- Eh .. esperen – dije con un hilo de voz, me aclaré la garganta.
Lucas me volteó a ver con los ojos como platos, al igual que Bianca, Ian y Justin, como si le hubiera faltado el respeto a alguien importante
- Necesito ir al baño
Justin volteó a ver a Damon , el cual asintió levemente, y después dijo:
- Espero que no se te ocurra escapar querida , por que podrías desaparecer muy rápido de este mundo.
Miró algo a través de la ventana y yo seguí la dirección de su mirada. Un pequeño pajarito color azul estaba posado tranquilamente en la rama de un árbol. En menos de un suspiro el pájaro se esfumó, quedando de él sólo algunas pequeñas partículas.
Otro escalofrío.
Me quedé helada y con los ojos abiertos como platos.
“podrías desaparecer muy rápido de este mundo.” En ese momento comprendí el sentido de sus palabras. Él hizo que ese pajarito se redujera a pequeñas partículas. Con razón le tenían miedo.
Me sonrió amablemente y en menos de un segundo habían desaparecido d la habitación.
Era demasiado real como para ser una pesadilla.
Sólo podía escuchar mi acelerada respiración.
- ¿En verdad tienes ganas de ir al baño? – preguntó Lucas, alejándome de mis pensamientos.
- Eh .. Si.
- “Obviamente no, es sólo una forma para tratar de escapar” – le dije mientras tocaba su mano. “No podemos hablar en voz alta, nos pueden descubrir”
- Y ¿cómo se supone que yo voy a escapar? – susurró Lucas.
- “Tendré que matar a Justin”.
Lucas se mordió el labio inferior y asintió en silencia.
Caminé fuera de la habitación, como si estuviera buscando el baño , pero sólo estaba viendo que tan lejos estaba Damon.
Entré a una habitación y miré por la ventana. Un bosque se extendía ante mí. Seguramente no estábamos muy lejos de Seattle.
El efluvio de Jistin llegó a hacia mí, proveniente de otra habitación,
Corrí hacia él y miré con cuidado por la ventana. Allí estaba parado, sin hacer nada, como si estuviera esperando algo.
Abrí sigilosamente la ventana y me paré el el alfeizar.
Salté hacia la garganta de Justin sin pensarlo dos veces, iba directo a él, sin pensar en nada más, pero antes de que mis pies tocaran el suelo un agudo dolor me hizo caer al suelo.
Se escuchó un doloroso grito de dolor que dspués reconoicí como mío.
Era como si te quemara viva. Sentía el pasto mojado bajo de mí , pero eso no podía sofocar el dolor y la quemazón que estaba ardiendo dentro de mí.
- ¡Basta! – logré gritar.
Unas lágrimas cristalinas rodaron por la mejillas. Deseaba la muerte a cada segundo.
A través de la vidriosa cortina de lágrimas logré ver a Ian que me miraba fijamente. Lucas y yo lo habíamos subestimado, obviamente era capaz de hacer más que sólo hacerte quedar como estatua o dormirte un rato.
Sentía unas gotas que caían del cielo. Estaba lloviendo y aunque me estaba mojando no podía sentir que el fuego se apagara.
- Oh querida, te dije que no intentaras escapar – sentí los dedos de Damon recorrer mi mandíbula – te ibamos a dar un tiempo más de …vida pero ya vez, te lo buscaste solita.
“Mátame, mátame ya!” pensé, pero un recuerdo vino a mi mente
Jacob. No, no podía morir, no debía morir, no podía dejar a Jacob solo.
Pero, ¿Qué podía ser yo ahora? Me estaba retorciendo en el suelo, sin siquiera poder levantarme ¿cómo iba a escapar de esto?.
Más lágrimas rodaron por mis mejillas, causando un dolor diferente ante la posibilidad de que Jacob y yo nos perdiéramos uno al otro.
- Por favor, no– susurré. Toda mi mente la ocupaba Jacob ahora.
- Lo siento querida – sus dedos iban y venían a lo largo de mi mandíbula.
Sin dejar de acariciarme sus ojos adquirieron una tonalidad más oscura y sus ojos se tornaron por completo negros, no se veía ni un rastro del borgoña anterior o del blanco que rodeaba al borgoña. Negros, completamente negros, sabía que con un solo movimiento podría hacer que me esfumara.
- Quítale las manos de encima asqueroso chupasangre –rugió ferozmente una ronca voz que venía de lejos.
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Hola =) si tengo algun premio que no eh publicado x fa díganme soy un poco despistada XD
gracias por leer y comentar :)
jueves, 15 de octubre de 2009
Posibilades de escape.Cap.23.
Sentía la adrenalina correr a través de mis músculos.
Estaba lista para atacar, entonces me dí cuenta que estaba encerrada en una jaula de lo que parecía ser hierro.
“No hay problema” – pensé.
Tomé dos barras entre mis manos y las apreté, en menos de un segundo estaban hechas polvo.
Sentí una serie de impulsos eléctricos en mis piernas, que me invitaban a saltar con dirección al cuello de Bianca.
Seguí mi instinto y salté fuera de la jaula.
Antes de que mis pies pudieran tocar en piso, una extraña energía me repelió y me hizo volar unos pocos metros hacia atrás, chocando contra una pared y haciendo añicos un florero de cerámica china.
Bianca se limitó a reír con suficiencia, lo cual sólo avivó la llama de mi ira aún más.
Con otro rugido feroz me volví a abalanzar sobre ella, pero sucedió lo mismo, una extraña energía me hizo volar hacia atrás, por suerte esta vez no rompí nada.
- Estúpida. – murmuró Bianca. Justin e Ian sólo rieron y después salieron de la habitación.
No lo entendía. Era como un campo de fuerza. Pero, ¿Quién lo hacía?. Estaba segura que Bianca no se había movido ni un milímetro, tampoco Ian, así que sólo dejaba al vampiro bajito, Justin.
No sabía si tenía un don o no. Me mordí el labio inferior en busca de respuestas, cavilando en mi mente.
-¿Estás bien? – preguntó Lucas.
- Ah, si gracias.- respondí sin mucha atención mientras me paraba y me dirigía a donde parecer empezaba el campo de fuerza.
Alcé una mano y la acerqué.
Mi mano se hizo para atrás, como si la hubieran apartado, o como si mi mano se dirigiera a otra dirección, ese movimiento era involuntario.
Miré a Lucas confundida. Él llevaba tiempo de conocer a Bianca y a Ian, así que esto fuera obra de ellos lo sabría.
- No, no fueron ellos – dijo adivinando mis pensamientos.
- ¿Entonces quién?¿Justin?.
-Si. Él es un …
- Escudo – adiviné.
Sabía bastante sobre escudos, gracias a mamá, pero sobre escudos mentales, no físicos.
Un recuerdo pasó por mi mente.
Un campo nevado, una fila de vampiros a mis costados, el dulce olor del cabello de mi mamá y una enorme formación de vampiros en capas de diferentes tonos de gris caminando hacia nosotros dispuestos a matarnos.
Sabía que alguien de la guardia de los Vulturis tenía un don parecido al de Justin. Era capaz de mandarte en una dirección totalmente contraria a la original.
Un escalofrío recorrió mi piel. El día en que los Vulturis casi acaban con nosotros no era de los recuerdos más lindos que digamos.
Lucas notó que me estremecí y preguntó:
-¿Qué pasó?
- Créeme, no quieres saberlo – susurré.
- Por favor ¿si? – dijo con un tono empalagoso.
Suspiré. Puse mi mano en mi mejilla y le enseñé el oscuro recuerdo.
También se estremeció.
- Lo bueno que nada pasó- dijo con una risita nerviosa.
- ¿Qué don tiene Bianca? –Pregunté, saliéndome del tema, la última palabra casi la escupí.
- Pues .. – dudó – puede hacer que ondas expansivas te aplasten o te hagan volar
- Hmm .. – me quedé pensativa un rato y después dije:
- ¿E Ian?
- Pff! – resopló – eso es un poco más difícil de explicar. Tiene un poder .. hipnotismo, puede hacer que te sientas adormilada o que te quedes parado como una estatua.
- Entonces … ¿Nuestras posibilidades de escapar son … ? - susurré dejando la frase incompleta.
- 2 de 10 , si tenemos suerte – admitió desanimado.
Un ligero timbre de celular interrumpió nuestra conversación.
- ¿Bueno? Ah, Hola Damon – de pronto la voz de Ian sonó nerviosa. – Eh, s- si, ya los atrapamos pero, tuvimos un pequeño … contratiempo – del otro lado de la línea se escuchó que alguien gritaba furioso. – N-no no es eso, siguen vivos, pero me temo que tendremos que buscar otro lugar para aniquilarlos … - la voz se fue desvaneciendo, intuí que se había ido para que no lo pudiéramos escuchar.
Unos segundos después Ian volvió a la casa.
- ¡Eres un estúpido! ¿Cómo se te ocurre decírselo?
- Tranquila Bianca – la calmó Justin, al parecer él era el mediador de todas las peleas – se lo teníamos que decir.
- ¡Si, ya sé! … si no fuera por Ian ya estaríamos en el siguiente nivel!
Entonces esto es un juego, u juego donde depende de cuantos “impuros” mates es cuantos más escalones vas avanzado, hasta llegar a ser la mano derecha del líder. Ese pensamiento me hizo rechinar los dientes.
- ¿¡Pero yo como iba a saber que esa enana era adivina!? – gruñí al escuchar cómo se referían a Alice.
-¿Qué te dijo Damon? – preguntó Justin
- Llega en unas horas.
“Unas horas” se me estrujó el estómago, sólo unas horas para nuestra muerte.
“¿Cómo se supone que vamos a escapar?” – le pregunté mentalmente a Lucas mientras ponía mi manos sobre su templada mejilla.
- No tengo ni la menor idea. – me respondió.
Caminé en pequeños círculos por el espacio que había quedado al destruir mi jaula, pensando en posibles planes de escapatoria. Pero todo se reunía en el mismo punto: No podríamos huir si Justin seguía haciendo el campo de fuerza.
Examiné la habitación donde estábamos. No parecía ser una casa de vampiros, más bien parecía una casa de humanos, humanos que seguidamente abrían salido de viaje y cuando llegaran encontrarían su casa hecha polvo.
El ruido sordo de las llantas de un auto acercándose a la casa me sacó de mis pensamientos.
El suave sonido que alguien apartó las cortinas para ver por la ventana subió ligero hasta la habitación donde estábamos.
- Oh, llegó más temprano de lo acordado – dijo Bianca, un poco nerviosa...
lunes, 12 de octubre de 2009
¿¡Impuros!?.Cap.22.
Lo sé. lo sé , probablemente quieran matarme! :( . Lo siento por prometerles a algunas que Renovaría el viernes, pero como verán no pude XD. MILLONES de disculpas, espero que todavía me quieran jeje.
Aquí está el capitulooo. Y gracias a to@s ya llegamos a más de 60 seguidores!!!! l@s amo! Besos.
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Una punzada estaba estacionada en mi cabeza, no era dolorosa, pero si molestaba.
Sentía algunos rescoldos en mi cuerpo de la ligera neblina que me había aprisionado en mi cuerpo.
Busqué mis ojos, mientras que por mi mente vagaba la esperanza de que todo esto hubiera sido un mal sueño.
Hallé mi boca primero. La saboreé al igual que mis labios y descubrí que tenía una sensación muy dulce, empalagosa.
Sentí algo fío debajo de mí, liso, como su estuviera acostada en el piso.
Seguí luchando contra los restos de la neblina hasta que encontré mis ojos.
Una luz brillante que provenía desde una ventana me cegó momentáneamente al abrir los ojos.
Un momento. Lo último que yo recuerdo es que estaba por aparecer el crepúsculo. ¿Cuánto tiempo había pasado?.
Antes de sentarme decidí rodarme boca abajo y analizar los sonidos que estaban alrededor de mí: El sonido lejano de una televisión, un pie golpeteando impaciente el suelo , al acelerado ritmo de mi corazón … y unos pasos que se acercaban.
En un intento por levantarme rápidamente me golpeé con lo que parecía ser unos barrotes.
A causa del golpe veía todo doble. Una figura familiar atravesó el umbral.
- ¿¡ Ian !? – pregunté con un hilo de voz. Aún veía doble y todo giraba de un modo extraño.
Éste me miró como si ni hubiera dicho nada, asomó la cabeza por el pasillo, en dirección de donde venía y gritó:
- Hey Bianca, Jeremy ya despertaron.
¿Despertaron?¿O sea que no estaba sola?
Giré la cabeza en busca de alguien más aparte de Ian y yo en la habitación. Me sorprendí al ver quién era el otro.
-¿¡Lucas!? – la cabeza seguía dándome de vueltas, aun que más leve.
Estaba medio acostado dentro de lo que parecía ser una … jaula. Hacía movimientos extraños con la boca y lengua, como si saboreara algo.
Se dio cuenta de mi mirada confundida. Rápidamente se puso de rodillas – por que si se paraba se daba en la cabeza – y fue al extremo que estaba más cerca de mí … jaula.
- Oh .. Ness! Que bueno que estés bien. Oye no sabes si nos dieron algo?, siento la boca muy dulce – Al empezar a hablar se dirigía a mí, pero después terminó divagando con él mismo.
- Es uno de los efectos secundarios – dijo Bianca en tono molesto , mientras entraba a la habitación. – Qué bien que despertaste – dijo con una falsa preocupación – pensamos que habías muerto – dijo y después soltó una risita burlona.
- Damon nos mataría si la dejamos morir.- dijo una voz ronca que venía del pasillo, seguido por unas risotadas.
Un vampiro pequeño pero musculoso se paró en el umbral de la puerta con una sonrisa socarrona.
Sus ojos eran de un color borgoña claro y su nariz, aun que era aguileña, no desencajaba con su pálido rostro.
Su cabello era de color caramelo tostado , un tono más oscuro que el de Esme, cortado casi al ras.
Me quedé examinando a los tres vampiros que estaban frente a nosotros. En unos segundos encontré una similitud entre ellos.
Los tres tenían una especie de collar, el cual era una cadena plateada y delgada, con un dije de piedras preciosas. El fondo eran rubíes, rojos como la sangre y en el centro unas espadas de diamante se blandían.
- ¿Por qué estamos aquí? – balbuceé confundida.
Ian y Bianca intercambiaron una mirada rápida para después mirarme con desprecio, era obvio que ellos no me iban a dar respuestas. Miré al pequeño vampiro de ojos color borgoña en busca de respuestas. Pareció meditarlo durante unos segundos y luego dijo:
- Para ser destruidos.
A Lucas y a mí se nos cayó la mandíbula al escuchar eso. Lo dijo como si hubiera comentado el clima o el color de mi ropa. Daba la impresión de que no era la priera vez que hacían esto.
- P- pero por que? – preguntó Lucas. El dolor se leía en sus facciones.- Pensé que éramos hermanos Ian ..
- Pues te equivocaste niñito – lo interrumpió con brusquedad Ian. – la verdad es que los Olivier no significan nada para nosotros, sólo fueron un modo para llegar a ti, y de paso a ella - confesó despreocupadamente.
A nosotros. Pronunció la palabra como si fueran parte de una secta o algo así.
- A nosotros? – repetí con la misma entonación que antes le había dado Ian.
- Si ya sabes, a los Cazadores de Impuros – dijo Bianca con un aire superior mientras inconscientemente tocaba el dije de su collar.
Lucas movió la cabeza en señal de no entender.
- ¿No sabes lo que és?
Lucas negó con la cabeza.
Bianca empezó a temblar de Ira. Apretó los dientes y los ojos en un intento por tranquilizarse. Eso me recordó a Jake, se me estrujó el estómago en sólo pensar en él.
¿Le habrían hecho daño?¿O a mi familia?. Preguntas de esa naturaleza se plantaron en mi cabeza y empezaron a germinar a un modo impresionante, al igual que mi preocupación. La voz de Jeremy de distrajo un poco.
- Tranquila Bianca, eso quiere decir que hacemos un buen trabajo, nos mantenemos en el anonimato ¿recuerdas?.
Las convulsiones de Bianca parecieron bajar el ritmo hasta desaparecer.
Intenté aplacar el nudo que había aparecido en mi garganta para preguntar:
-¿Qué son los Cazadores de Impuros?
Jeremy suspiró y dijo:
- Somos una… organización, por así decirlo, y nos encargamos de ext…
- No , Jeremy! – lo interrumpió Ian – Damon nos va a matar si les decimos.
- No te preocupes, Damon llega en un día, así que no creo que puedan contarlo cuando el se valla – dijo con una sonrisita diabólica. – Creo que esta pequeña conversación aclaró tus dudas ¿cierto? – dijo dirigiéndose de nuevo a mí.
- Por lo visto no somos lo suficientemente buenos para su muerdo perfecto no es así? – die con los dientes apretados, sacando mis propias conclusiones.
- Exacto. – dijo Bianca con una estúpida sonrisa.
Esa respuesta hizo que me rechinaran los dientes. ¿Se creían superiores a tal nivel de tener que exterminarnos?.
¿¡ Quiénes creían que eran!?.
Mi visión se volvió ligeramente rojiza.
Desgarrar y quemar. Era todo lo que mi instinto me pedía en ese momento.
Deseaba escuchar el chillido metálico del cuello de Bianca partiéndose en dos. Casi podía sentir el calor de la hoguera.
Se me escapó un ligero gruñido amenazante y me agazapé instintivamente.
Sentía la adrenalina correr a través de mis músculos.
Estaba lista para atacar entonces yo…
Aquí está el capitulooo. Y gracias a to@s ya llegamos a más de 60 seguidores!!!! l@s amo! Besos.
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Una punzada estaba estacionada en mi cabeza, no era dolorosa, pero si molestaba.
Sentía algunos rescoldos en mi cuerpo de la ligera neblina que me había aprisionado en mi cuerpo.
Busqué mis ojos, mientras que por mi mente vagaba la esperanza de que todo esto hubiera sido un mal sueño.
Hallé mi boca primero. La saboreé al igual que mis labios y descubrí que tenía una sensación muy dulce, empalagosa.
Sentí algo fío debajo de mí, liso, como su estuviera acostada en el piso.
Seguí luchando contra los restos de la neblina hasta que encontré mis ojos.
Una luz brillante que provenía desde una ventana me cegó momentáneamente al abrir los ojos.
Un momento. Lo último que yo recuerdo es que estaba por aparecer el crepúsculo. ¿Cuánto tiempo había pasado?.
Antes de sentarme decidí rodarme boca abajo y analizar los sonidos que estaban alrededor de mí: El sonido lejano de una televisión, un pie golpeteando impaciente el suelo , al acelerado ritmo de mi corazón … y unos pasos que se acercaban.
En un intento por levantarme rápidamente me golpeé con lo que parecía ser unos barrotes.
A causa del golpe veía todo doble. Una figura familiar atravesó el umbral.
- ¿¡ Ian !? – pregunté con un hilo de voz. Aún veía doble y todo giraba de un modo extraño.
Éste me miró como si ni hubiera dicho nada, asomó la cabeza por el pasillo, en dirección de donde venía y gritó:
- Hey Bianca, Jeremy ya despertaron.
¿Despertaron?¿O sea que no estaba sola?
Giré la cabeza en busca de alguien más aparte de Ian y yo en la habitación. Me sorprendí al ver quién era el otro.
-¿¡Lucas!? – la cabeza seguía dándome de vueltas, aun que más leve.
Estaba medio acostado dentro de lo que parecía ser una … jaula. Hacía movimientos extraños con la boca y lengua, como si saboreara algo.
Se dio cuenta de mi mirada confundida. Rápidamente se puso de rodillas – por que si se paraba se daba en la cabeza – y fue al extremo que estaba más cerca de mí … jaula.
- Oh .. Ness! Que bueno que estés bien. Oye no sabes si nos dieron algo?, siento la boca muy dulce – Al empezar a hablar se dirigía a mí, pero después terminó divagando con él mismo.
- Es uno de los efectos secundarios – dijo Bianca en tono molesto , mientras entraba a la habitación. – Qué bien que despertaste – dijo con una falsa preocupación – pensamos que habías muerto – dijo y después soltó una risita burlona.
- Damon nos mataría si la dejamos morir.- dijo una voz ronca que venía del pasillo, seguido por unas risotadas.
Un vampiro pequeño pero musculoso se paró en el umbral de la puerta con una sonrisa socarrona.
Sus ojos eran de un color borgoña claro y su nariz, aun que era aguileña, no desencajaba con su pálido rostro.
Su cabello era de color caramelo tostado , un tono más oscuro que el de Esme, cortado casi al ras.
Me quedé examinando a los tres vampiros que estaban frente a nosotros. En unos segundos encontré una similitud entre ellos.
Los tres tenían una especie de collar, el cual era una cadena plateada y delgada, con un dije de piedras preciosas. El fondo eran rubíes, rojos como la sangre y en el centro unas espadas de diamante se blandían.
- ¿Por qué estamos aquí? – balbuceé confundida.
Ian y Bianca intercambiaron una mirada rápida para después mirarme con desprecio, era obvio que ellos no me iban a dar respuestas. Miré al pequeño vampiro de ojos color borgoña en busca de respuestas. Pareció meditarlo durante unos segundos y luego dijo:
- Para ser destruidos.
A Lucas y a mí se nos cayó la mandíbula al escuchar eso. Lo dijo como si hubiera comentado el clima o el color de mi ropa. Daba la impresión de que no era la priera vez que hacían esto.
- P- pero por que? – preguntó Lucas. El dolor se leía en sus facciones.- Pensé que éramos hermanos Ian ..
- Pues te equivocaste niñito – lo interrumpió con brusquedad Ian. – la verdad es que los Olivier no significan nada para nosotros, sólo fueron un modo para llegar a ti, y de paso a ella - confesó despreocupadamente.
A nosotros. Pronunció la palabra como si fueran parte de una secta o algo así.
- A nosotros? – repetí con la misma entonación que antes le había dado Ian.
- Si ya sabes, a los Cazadores de Impuros – dijo Bianca con un aire superior mientras inconscientemente tocaba el dije de su collar.
Lucas movió la cabeza en señal de no entender.
- ¿No sabes lo que és?
Lucas negó con la cabeza.
Bianca empezó a temblar de Ira. Apretó los dientes y los ojos en un intento por tranquilizarse. Eso me recordó a Jake, se me estrujó el estómago en sólo pensar en él.
¿Le habrían hecho daño?¿O a mi familia?. Preguntas de esa naturaleza se plantaron en mi cabeza y empezaron a germinar a un modo impresionante, al igual que mi preocupación. La voz de Jeremy de distrajo un poco.
- Tranquila Bianca, eso quiere decir que hacemos un buen trabajo, nos mantenemos en el anonimato ¿recuerdas?.
Las convulsiones de Bianca parecieron bajar el ritmo hasta desaparecer.
Intenté aplacar el nudo que había aparecido en mi garganta para preguntar:
-¿Qué son los Cazadores de Impuros?
Jeremy suspiró y dijo:
- Somos una… organización, por así decirlo, y nos encargamos de ext…
- No , Jeremy! – lo interrumpió Ian – Damon nos va a matar si les decimos.
- No te preocupes, Damon llega en un día, así que no creo que puedan contarlo cuando el se valla – dijo con una sonrisita diabólica. – Creo que esta pequeña conversación aclaró tus dudas ¿cierto? – dijo dirigiéndose de nuevo a mí.
- Por lo visto no somos lo suficientemente buenos para su muerdo perfecto no es así? – die con los dientes apretados, sacando mis propias conclusiones.
- Exacto. – dijo Bianca con una estúpida sonrisa.
Esa respuesta hizo que me rechinaran los dientes. ¿Se creían superiores a tal nivel de tener que exterminarnos?.
¿¡ Quiénes creían que eran!?.
Mi visión se volvió ligeramente rojiza.
Desgarrar y quemar. Era todo lo que mi instinto me pedía en ese momento.
Deseaba escuchar el chillido metálico del cuello de Bianca partiéndose en dos. Casi podía sentir el calor de la hoguera.
Se me escapó un ligero gruñido amenazante y me agazapé instintivamente.
Sentía la adrenalina correr a través de mis músculos.
Estaba lista para atacar entonces yo…
martes, 6 de octubre de 2009
Respuestas.Cap.21
- Entonces qué es? – pregunté confundida …
Esme se removió inquieta en su asiento, pensando en cuál podría ser la respuesta. Carlisle miraba al piso pensativo.
- Tal véz podríamos hallar algunas respuestas – dijo Edward, contestando una pregunta mental de Carlisle – así fue con Nessie.
- Pero no sé, éste es un caso diferente.
- Hagamos la prueba – lo animó papá.
Todos nos quedamos con una interrogante escrita en la frente.
- Se podría saber de que hablan? – dijo Alice, un poco molesta.
- Carlisle estaba considerando la idea de indagar entre nuestras leyendas y viejas culturas sobre la procedencia de Lucas. Como lo hicimos con Nessie.
Al escuchar mi nombre los ojos de Bianca e Ian – quienes acababan de llegar - volaron hacia mí. Había algo en su mirada que no pude descifrar.
“¿Qué pasa?” – pregunté mentalmente a papá.
Papá tenía la mirada recelosa, escrutando los pensamientos de Bianca e Ian. También Jasper se mostraba receloso, sintiendo el cambio de la atmósfera.
Después de unos segundos se relajaron y papá me dedicó una sonrisa para tranquilizarme.
Durante los siguientes días Carlisle, Damián y papá se la pasaron metidos en viejos libros llenos de polvo con pastas de rugosa piel, tratando de averiguar qué era Lucas. Éste también estaba allí, deseoso de saber.
Alice descubrió que ya tenía una compañera de compras, Joss. A ambas les encantaba diseñar y comprar ropa. Muchas veces Mamá y yo servimos de maniquíes de pruebas pero, por suerte pudimos huir de aquellas maniáticas de la moda y dejar que experimentaran entre ellas.
Bianca e Ian se mostraban un tanto aislados, comos si estuvieran allí por pura obligación y esperaban que pronto terminara todo. No es que se amaran uno al otro como para estar todo el día juntos, pero había algo que los unía y no sabía qué.
Después de dos días sentí la falta de Jacob. Bajé a La Push en el viejo Volvo.
Al llegar me estacioné frente a la pequeña casa color ladrillo. Bajé del coche y caminé hasta la puerta, antes de tocar de puerta me quedé un momento parada allí. Sentía la ligera brisa salina que llegaba desde la playa, la sentí fría contra mi piel. También me llegó otro olor, más bien dicho, otros.
Cada unos tenía su efluvio propio, algunos más amaderados, otros más de tierra húmeda, pero no por eso menos deliciosos.
Sabía que no tenía caso tocar a la puerta de Billy cuando ya sabía donde estaba Jake y su manada.
Bajé las escaleritas y me dirigí al bosque, sin correr, no tenía prisa. Al llegar a un pequeño claro ví que estaban los dos machos alfa sentados en su cuartos traseros, al parecer estaban en una junta o algo así.
Me senté entre unos cómodos arbustos que estaban allí.
Miré a mi alrededor. Era un verdadero hervidero de vida. Había miles de pequeños animalitos, al igual que algunos insectos que una vista humana no hubiera podido captar.
Jake le gruñó amenazante a Sam, quien no se inmutó.
Mi lobo rojizo se puso en cuatro patas, sin dejar de gruñir por lo bajo.
Seth, Leah, Embry y Quil lo imitaron, pero sin gruñir.
Una brisa llegó e hizo que mis rizos dorados revolotearan alrededor de mí, lanzando mi efluvio contra las dos manadas. Seth lo percibió rápidamente y volteó hacia mi dirección, esbozando una sonrisa lobuna y agitando la cola.
Unos segundo después la pequeña junta parecía haber terminado con un gruñido de Jacob. Su manada y él se separaron. Ellos se sumergieron de nuevo en el bosque y él caminó en mi dirección, todavía en su forma lobuna.
Me paré de mi asiento de helechos y esperé hasta que llegara a mí.
Cuando llegó se limitó a empujarme con el hocico fuera del bosque. No era el saludo que esperaba.
Cuando terminó de empujarme fuera del bosque, volvió a perderse entre la maleza.
Estaba desconcertada. ¿ Por qué Jake actuaba así?. Esperé impaciente a que saliera de entre la maleza.
Después de unos minutos salió con unos pantalones de mezclilla raídos.
- Será que por unos días te quedes en La Push. – me dijo ásperamente.
“Por qué?” le pregunté mentalmente mientras tocaba su cálida mejilla y recordaba lo enojado que se veía antes – aun que eso no había cambiado mucho- y le mostraba o confundida que me sentía.
Su expresión cambió y sus facciones se suavizaron. Quitó dulcemente mi mano de su mejilla y me envolvió con su brazos.
- Lo siento – murmuró contra mi cabello – es que tuve un … problema con Sam. – su voz delataba que sabía algo más y que lo ocultaba.
Después de unos momentos agregó:
- Deberías quedarte aquí por que captamos el efluvio de los nuevos … chupasangre – casi escupió la última palabra- es en una ruta, como si hicieran su plan de escape.
- Pero no son malos – le aseguré -.
- Pero lo más seguro es que te quedas acá unos días … en lo que nos aseguramos que estén a salvo - obviamente en ese estén se refería sólo a mí. Sabía que mi familia podía arreglárselas sola.
- Pero ..
- Por favor – me suplicó, aun que me lo pedía de buen modo notaba una nota de autoridad en su voz. Sabía que haría hasta lo imposible por mantenerme a salvo.
- Esta bien – dije mientras suspiraba, dándome por vencida.
Esbozó una ancha sonrisa que me hizo derretir.
Jacob insistió en acompañarme, así que manejé de nuevo hasta la gran mansión blanca en medio del bosque. A la entrada me encontré con Alice.
- Buenas noticias! – dijo mientras daba saltitos de emoción.
- ¿ Qué pasó? – pregunté - ¿ Al fin Emmett ah madurado? – dije mientras reía.
- Oye tú! – me gritó Emmett burlonamente desde la sala.
Entré y estaban todos sentados en la sala, era por pura costumbre pues si estaban parados todo el día les parecía igual de cómodo que si estuvieran acostada en una acolchonada cama.
Giré la cabeza para vez a Jake. Tenía la nariz arrugada y estaba tieso en su lugar. Le dí un pequeño jaloncito para que avanzara.
Llegamos y nos acomodamos en unas sillas que estaba atrás de mi familia.
Papá asintió distraídamente. Jake ya le había informado.
- Bueno ahora las buenas noticias son … - empezó Carlisle y dejó concluir a Damián.
- Que ya sabemos exactamente lo que es Lucas.
Cuando dijo eso, al aludido se le iluminó la cara y sonrió ampliamente, dejando ver sus colmillos.
- Verán, estuvimos investigando y llegamos a la conclusión de que Lucas es una … bebé vampiro.
¿ Bebé vampiro?. No tenía que ser papá para saber que todos se planteaban la misma pregunta. Al escuchar bebé y la palabra vampiro en la misma oración, se le iluminó la cara a Rosalie.
- No es lo que tú crees Rose – contradijo papá con pesar a algún pensamiento de ella.
- Nació de una semihumana, como Nessie, y de un vampiro.
Una semihumana como yo? ¿Osea que yo puedo tener hijos?.
Un gruñido gutural proveniente de Edward cortó el hilo de mis pensamientos, le gruñía a Jacob. Era obvio que su mente trabajaba más rápido que la mía, al menos en ese sentido.
Mamá respondió al igual que papá.
- NI se te ocurra – siseó entre dientes.
- Tranquila Bella. –intentó tranquilizarla Jacob.
- Al parecer es el único en su especie, por lo que sabemos – concluyó Carlisle.
La sala se quedó en silencio, hasta que Emmett dijo:
- ¿Qué tal si vamos de caza? Se me antoja un oso pardo – para después soltar una gran carcajada.
Estuvimos de acuerdo y todos salimos a cazar un rato, aunque a Jake no le gustara la carne cruda se negaba a dejarme sola.
Estuvimos un rato cazando hasta que Ian nos dijo a Lucas y a mí:
- Olí un puma por acá.
Olisqueé en busca de algún puma pero no había nada.
- Si está por acá. – dijo Bianca.
Ví a mi alrededor. Jake estaba lejos de mí. Se me hizo buena ocasión para romper las reglas.
Lucas y yo nos encogimos de hombros y los seguimos sin dudar, total, no pensé que nada malo pasara.
Al llegar a una parte del bosque cerrada por lo árboles erguidos y otros más caídos, se detuvieron en seco. Nos voltearon a ver con una sonrisa malévola.
Un grito ahogado los interrumpió.
- Noo!! Nessie! – gritó Alice con la mirada perdida.
- Mierda- susurró Ian.
Antes de que alguien pudiera decir o hacer algo sentí cómo las frías manos de Bianca me tapaban la boca y sentí que me mareaba y no podía respirar.
Sentí que una ligera neblina flotaba en torno a mí.
Intenté sacudírmela encima. Me privaba de mis sentidos,me encerraba en mi propio cuerpo.
Sentí que jadeaba en busca de oxígeno, ladeé la cabeza con lo que me quedaba de fuerzas y ví a Ian concentrado.Él me estaba haciendo esto.
"Estúpido Ian" farfullé mentalmente, para después dejarme llevar por la silenciosa niebla.
Esme se removió inquieta en su asiento, pensando en cuál podría ser la respuesta. Carlisle miraba al piso pensativo.
- Tal véz podríamos hallar algunas respuestas – dijo Edward, contestando una pregunta mental de Carlisle – así fue con Nessie.
- Pero no sé, éste es un caso diferente.
- Hagamos la prueba – lo animó papá.
Todos nos quedamos con una interrogante escrita en la frente.
- Se podría saber de que hablan? – dijo Alice, un poco molesta.
- Carlisle estaba considerando la idea de indagar entre nuestras leyendas y viejas culturas sobre la procedencia de Lucas. Como lo hicimos con Nessie.
Al escuchar mi nombre los ojos de Bianca e Ian – quienes acababan de llegar - volaron hacia mí. Había algo en su mirada que no pude descifrar.
“¿Qué pasa?” – pregunté mentalmente a papá.
Papá tenía la mirada recelosa, escrutando los pensamientos de Bianca e Ian. También Jasper se mostraba receloso, sintiendo el cambio de la atmósfera.
Después de unos segundos se relajaron y papá me dedicó una sonrisa para tranquilizarme.
Durante los siguientes días Carlisle, Damián y papá se la pasaron metidos en viejos libros llenos de polvo con pastas de rugosa piel, tratando de averiguar qué era Lucas. Éste también estaba allí, deseoso de saber.
Alice descubrió que ya tenía una compañera de compras, Joss. A ambas les encantaba diseñar y comprar ropa. Muchas veces Mamá y yo servimos de maniquíes de pruebas pero, por suerte pudimos huir de aquellas maniáticas de la moda y dejar que experimentaran entre ellas.
Bianca e Ian se mostraban un tanto aislados, comos si estuvieran allí por pura obligación y esperaban que pronto terminara todo. No es que se amaran uno al otro como para estar todo el día juntos, pero había algo que los unía y no sabía qué.
Después de dos días sentí la falta de Jacob. Bajé a La Push en el viejo Volvo.
Al llegar me estacioné frente a la pequeña casa color ladrillo. Bajé del coche y caminé hasta la puerta, antes de tocar de puerta me quedé un momento parada allí. Sentía la ligera brisa salina que llegaba desde la playa, la sentí fría contra mi piel. También me llegó otro olor, más bien dicho, otros.
Cada unos tenía su efluvio propio, algunos más amaderados, otros más de tierra húmeda, pero no por eso menos deliciosos.
Sabía que no tenía caso tocar a la puerta de Billy cuando ya sabía donde estaba Jake y su manada.
Bajé las escaleritas y me dirigí al bosque, sin correr, no tenía prisa. Al llegar a un pequeño claro ví que estaban los dos machos alfa sentados en su cuartos traseros, al parecer estaban en una junta o algo así.
Me senté entre unos cómodos arbustos que estaban allí.
Miré a mi alrededor. Era un verdadero hervidero de vida. Había miles de pequeños animalitos, al igual que algunos insectos que una vista humana no hubiera podido captar.
Jake le gruñó amenazante a Sam, quien no se inmutó.
Mi lobo rojizo se puso en cuatro patas, sin dejar de gruñir por lo bajo.
Seth, Leah, Embry y Quil lo imitaron, pero sin gruñir.
Una brisa llegó e hizo que mis rizos dorados revolotearan alrededor de mí, lanzando mi efluvio contra las dos manadas. Seth lo percibió rápidamente y volteó hacia mi dirección, esbozando una sonrisa lobuna y agitando la cola.
Unos segundo después la pequeña junta parecía haber terminado con un gruñido de Jacob. Su manada y él se separaron. Ellos se sumergieron de nuevo en el bosque y él caminó en mi dirección, todavía en su forma lobuna.
Me paré de mi asiento de helechos y esperé hasta que llegara a mí.
Cuando llegó se limitó a empujarme con el hocico fuera del bosque. No era el saludo que esperaba.
Cuando terminó de empujarme fuera del bosque, volvió a perderse entre la maleza.
Estaba desconcertada. ¿ Por qué Jake actuaba así?. Esperé impaciente a que saliera de entre la maleza.
Después de unos minutos salió con unos pantalones de mezclilla raídos.
- Será que por unos días te quedes en La Push. – me dijo ásperamente.
“Por qué?” le pregunté mentalmente mientras tocaba su cálida mejilla y recordaba lo enojado que se veía antes – aun que eso no había cambiado mucho- y le mostraba o confundida que me sentía.
Su expresión cambió y sus facciones se suavizaron. Quitó dulcemente mi mano de su mejilla y me envolvió con su brazos.
- Lo siento – murmuró contra mi cabello – es que tuve un … problema con Sam. – su voz delataba que sabía algo más y que lo ocultaba.
Después de unos momentos agregó:
- Deberías quedarte aquí por que captamos el efluvio de los nuevos … chupasangre – casi escupió la última palabra- es en una ruta, como si hicieran su plan de escape.
- Pero no son malos – le aseguré -.
- Pero lo más seguro es que te quedas acá unos días … en lo que nos aseguramos que estén a salvo - obviamente en ese estén se refería sólo a mí. Sabía que mi familia podía arreglárselas sola.
- Pero ..
- Por favor – me suplicó, aun que me lo pedía de buen modo notaba una nota de autoridad en su voz. Sabía que haría hasta lo imposible por mantenerme a salvo.
- Esta bien – dije mientras suspiraba, dándome por vencida.
Esbozó una ancha sonrisa que me hizo derretir.
Jacob insistió en acompañarme, así que manejé de nuevo hasta la gran mansión blanca en medio del bosque. A la entrada me encontré con Alice.
- Buenas noticias! – dijo mientras daba saltitos de emoción.
- ¿ Qué pasó? – pregunté - ¿ Al fin Emmett ah madurado? – dije mientras reía.
- Oye tú! – me gritó Emmett burlonamente desde la sala.
Entré y estaban todos sentados en la sala, era por pura costumbre pues si estaban parados todo el día les parecía igual de cómodo que si estuvieran acostada en una acolchonada cama.
Giré la cabeza para vez a Jake. Tenía la nariz arrugada y estaba tieso en su lugar. Le dí un pequeño jaloncito para que avanzara.
Llegamos y nos acomodamos en unas sillas que estaba atrás de mi familia.
Papá asintió distraídamente. Jake ya le había informado.
- Bueno ahora las buenas noticias son … - empezó Carlisle y dejó concluir a Damián.
- Que ya sabemos exactamente lo que es Lucas.
Cuando dijo eso, al aludido se le iluminó la cara y sonrió ampliamente, dejando ver sus colmillos.
- Verán, estuvimos investigando y llegamos a la conclusión de que Lucas es una … bebé vampiro.
¿ Bebé vampiro?. No tenía que ser papá para saber que todos se planteaban la misma pregunta. Al escuchar bebé y la palabra vampiro en la misma oración, se le iluminó la cara a Rosalie.
- No es lo que tú crees Rose – contradijo papá con pesar a algún pensamiento de ella.
- Nació de una semihumana, como Nessie, y de un vampiro.
Una semihumana como yo? ¿Osea que yo puedo tener hijos?.
Un gruñido gutural proveniente de Edward cortó el hilo de mis pensamientos, le gruñía a Jacob. Era obvio que su mente trabajaba más rápido que la mía, al menos en ese sentido.
Mamá respondió al igual que papá.
- NI se te ocurra – siseó entre dientes.
- Tranquila Bella. –intentó tranquilizarla Jacob.
- Al parecer es el único en su especie, por lo que sabemos – concluyó Carlisle.
La sala se quedó en silencio, hasta que Emmett dijo:
- ¿Qué tal si vamos de caza? Se me antoja un oso pardo – para después soltar una gran carcajada.
Estuvimos de acuerdo y todos salimos a cazar un rato, aunque a Jake no le gustara la carne cruda se negaba a dejarme sola.
Estuvimos un rato cazando hasta que Ian nos dijo a Lucas y a mí:
- Olí un puma por acá.
Olisqueé en busca de algún puma pero no había nada.
- Si está por acá. – dijo Bianca.
Ví a mi alrededor. Jake estaba lejos de mí. Se me hizo buena ocasión para romper las reglas.
Lucas y yo nos encogimos de hombros y los seguimos sin dudar, total, no pensé que nada malo pasara.
Al llegar a una parte del bosque cerrada por lo árboles erguidos y otros más caídos, se detuvieron en seco. Nos voltearon a ver con una sonrisa malévola.
Un grito ahogado los interrumpió.
- Noo!! Nessie! – gritó Alice con la mirada perdida.
- Mierda- susurró Ian.
Antes de que alguien pudiera decir o hacer algo sentí cómo las frías manos de Bianca me tapaban la boca y sentí que me mareaba y no podía respirar.
Sentí que una ligera neblina flotaba en torno a mí.
Intenté sacudírmela encima. Me privaba de mis sentidos,me encerraba en mi propio cuerpo.
Sentí que jadeaba en busca de oxígeno, ladeé la cabeza con lo que me quedaba de fuerzas y ví a Ian concentrado.Él me estaba haciendo esto.
"Estúpido Ian" farfullé mentalmente, para después dejarme llevar por la silenciosa niebla.
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