jueves, 14 de abril de 2011

El principio del posible final. Cap.89 [1/2]

Ella suspiró pesadamente hizo una ademán para que tomara asiento en el sofá que había en el pequeño estudio. Miré por el rabillo en dirección donde antes habían estado los demás, pero ya no los ví. Me sentí un poco más cómoda, pues a pesar de que eran mi familia, era un tema un poco complicado, ya que ni si quiera yo sabía las proporciones que lo que me contarían podría causar…

Hubo un momento donde miles de posibilidades comenzaron a rondar mi cabeza, no todas muy buenas. Papá se dió cuenta así que comenzó a hablar para atraer mi atención lejos de esos pensamientos – quizás no muy – improbables.

- Para comprender por qué te lo ocultamos, primero deberías saber la historia completa. – su postura era un tanto rígida y si no lo conociera de toda la vida, hubiera creído que era indiferente al tema; pero había un cierto brillo de preocupación en sus ojos que lo delataba.

- Creo que eso es lo que he estado pidiendo desde un principio – dije áspera.

Sabía que esto no era fácil para ellos, pero ¿Qué había sobre mí? De todo lo que había estado segura sobre mi vida hasta ese momento, se estaba desmoronando. ¿Alguien se preocupó alguna vez sobre cómo me podría sentir cuando descubriera la verdad?.

- Nunca nadie se lo imaginó, Renesmee – contestó papá a mis preguntas mentales, con voz contenida.

Apreté los dientes.

Había algo dentro de mí que los comprendía pero la otra parte –y más fuerte- estaba tan enojada que no podía pensar en otra cosa más que el hecho de que la mayor parte de mi vida, si no es que toda, mi familia me había mentido. A estas alturas ya no estaba segura de nada… ni siquiera de Jacob.

- Renesmee – comenzó papá mientras se ponía de cuclillas frente a mí para quedar a la misma altura, tal y como lo hacía de pequeña – sabes que en mis… inicios no fui una buena persona, es más ni siquiera me comporté como una persona. Pero pensé que actuaba correctamente dentro de lo que se podía, ahora sé que estoy equivocado.

“Ya sé que tu sabes de este “periodo”, aunque sea lo más básico, pero lo sabes. Créeme yo tampoco quisiera ahondar en recuerdos de mi vida pasada, son muy oscuros para poder volver a salir a la luz.

Cuando conocí a tu madre, renuncié a todo mi pasado a todas las conexiones que hubo en esa etapa oscura. Lo hice para protegerla, para protegerlas a ambas – me miró con esos ojos color miel y ví la súplica dentro de sus ojos – Fui muy arrogante al pensar que simplemente unas décadas me podrían separar completamente de mi vida anterior. Pero el pasado es el pasado y formará una parte de quien eres, hasta que dejes de existir.

En ésa época era sólo un monstruo que se alimentaba de otros monstruos más pequeños y débiles. Al eliminarlos de este mundo le hacía un favor a lo sociedad, los libraba de esa pequeñas escorias, aunque bueno, yo no lo hacía por caridad, era sólo una forma de sentirme menos que era un… monstruo. Pensaba que mataba a dos pájaros de un tiro, o al menos eso creía.”

Su expresión se ensombreció mientras miraba al suelo, parecía estar recordando algo que estaba muy empolvado en sus recuerdos. Mientras, mamá y Alice estaba de pie atrás de él en silencio, como dos bellas estatuas de mármol, con la preocupación y miedo cinceladas en aquellos rostros perfectos.

- Pasó mientras vivíamos en París. Esme tenía apenas un par de años de haber sido convertida y Carlisle estaba bastante ocupado enseñándole todas las reglas familiares. – continuó con la mirada lejos de mí. Intenté atraer su mirada, pero él seguía absorto en sus recuerdos de calles oscuras y empedradas de París. Lamentablemente a sólo unas horas de aquí.

Su voz se hizo ligeramente más queda, como si me estuviera desde un lugar ajeno, a pesar de que lo tenía enfrente.

No se me hizo difícil imaginarme las calles empedradas de París, con sus engañosos callejones y titilantes lámparas de gas; por que en cierto modo, Volterra se parecía mucho a a París, un parecido escalofriantemente cercano.

Lentamente, sentía que me sumergía en aquella historia, como una espectadora invisible…*

La Luna se alzaba tímida sobre aquella cuidad, reflejando su luz plateada sobre los tejados de las casas que bordeaban el río. Para ser una ciudad, tenía mucha pinta de un pequeño pueblo. Bueno, quizás era por que lo estaba comparando con una cuidad del siglo XXI.

La mayoría de las luces de las casas estaban apagadas. Seguramente sería más de la medianoche. Caminaba sin pensar en aquel recuerdo, admirando donde una vez todo comenzó.

Doblé la esquina, junto a un puesto de verduras cerrado y el escenario dio una vuelta de 180°. Al mismo tiempo me topé con lo que parecía ser la parte más bullciosa de la cuidad a aquellas altas horas de la noche.

Tampoco parecía ser la mejor zona de la cuidad.

Había unos cuantos pubs a lo largo de una calle, la cual estaba flanqueada por algunos callejones y lámparas de gas, la mayoría apagadas. Se escuchaban graves risotadas a lo lejos, signo de borrachos. El ambiente estaba impregnado por un olor… a podrido, nauseabundo; el cual si lo olías por más tiempo del necesario resultaba demasiado asfixiante para respirar.

Avancé unos metros más, calle abajo. Y en la esquina, recargada sobre un poste de una lámpara estaba una chica de espaldas a mí. Vestía una falda color guinda, al parecer demasiado larga para su estatura, pues los bordes inferiores estaban ennegrecidos y desgarrados de tanto arrastrarlos. En la parte superior vestía un corsé muy ceñido a su delgada figura; dejando ver unos hombros de un suave color marfil. Me acerqué un poco más y hasta ese momento pude notar que la falda estaba descolorida por el uso excesivo y la tela de corsé empezaba a desgarrarse. El cabello de la joven estaba recogido en una media coleta, adornada por unos pasadores que brillaban bajo la luz del farol. Era de un color negro tan intenso como la noche que la rodeaba. Tan negro que me pareció terriblemente familiar.

Aquella chica era joven y quizás bonita, pero por lo que pude concluir, vendía sus servicios sexuales. Algo no muy bien visto por la sociedad en aquella época.

De repente, esa figura femenina cambió de posición y con un simple movimiento se encontró de frente a mí.

Sentí como la respiración se me cortaba y la tibia sangre comenzaba a correr más rápido a causa de la adrenalina. Podía escuchar el palpitar de mi corazón en mis oídos y sentir esa ya conocida sensación de pánico entumeciendo mi pensamiento.

Katherine.

Unos ojos color verde observaban con curiosidad. Eran inocentes y muy grandes, contrarios al recuerdo que yo tenía sobre ellos. Sus labios tenían una expresión relajada, que para nada expresaban la ferocidad que caracterizaba a Katherine. También podía escuchar el suave latido de su corazón, bombeando sangre a unas mejillas ligeramente enrojecidas; era humana… aún.

Parecía una persona tan diferente a la que era ahora. Porque sí, estaba segura que era ella. Podías ver en su rostro una ferocidad latente bajo sus suaves movimientos. ¿Qué había sucedido con ella? Miré con detenimiento sus ojos y noté que no me estaba observando a mí, a pesar de que estaba frente a ella. Era invisible.

Seguí con mi mirada la dirección de sus ojos, la cual apuntaba detrás de mí. No había más que sombras, pero su mirada era tan insistente, que me obligó a escrutar cada parte de la oscuridad.

Y entonces ví algo. Algo entre la oscuridad que apenas y sería visible para el ojo humano, pero para mí aquella figura se veía más definida en la oscuridad.

Era un hombre, estaba segura, por la forma de los hombros y aquella altura. No tenía ninguna posición peligrosa, pero algo que emanaba de él, era una clara advertencia. A pesar de todo , no pude apartar la vista.

Unos par de latidos después, aquella figura masculina comenzó a ponerse en movimiento, saliendo de las sombras.

Reprimí un sollozo al ver aquel rostro, aquella piel marfileña y cabello de cobre con el que había crecido toda mi vida estaba allí parado, justo en el borde de la oscuridad.

Edward, mi padre. Estaba casi irreconocible. Su ropa era elegante y pulcra, pero todas las facciones de su rostro estaban más afiladas, los ojos estaba hundidos y rodeados por un par de ojeras que oscurecían aquellos ojos de un color rubí intenso.

Avanzó con paso ligero pero decidido y al igual que Katherine, miraba más allá de mí. Giré con preocupación hacia Katherine y noté que miraba embelesada a mi padre, como si fuera la criatura más sorprendente que alguna vez vió. Podía escuchar cómo su ritmo cardiaco aceleraba y avanzaba un par de pasos hacia él. Volví a girar, en dirección donde estaba mi padre, sólo para ver que él ya me había pasado y estaba al lado de Katherine, tomándola con fiereza por el mentón. Sólo a unos centímetros de su cuello.

Intenté gritar o moverme, correr hacia ellos y tratar de evitar lo que ahora parecía ya inevitable; pero mis piernas no se movían, mi garganta estaba seca y parecía estar atrapada dentro de mí misma, al parecer ése era el precio de vivir los recuerdos de alguien más: Ser tan sólo un espectador condenado a no poder hacer nada por cambiar el pasado.

En menos de un segundo, pude ver cómo mi padre la levantaba ligeramente sobre el nivel del piso, haciendo que sus delicados pies, quedaran suspendidos en el aire, agitándose mientras el resto de Katherine intentaba soltarse de ese agarre. Corrió a una velocidad sobrehumana hacia la oscuridad, llevándose a aquella chica humana con él.

Silencio.

Un grito estremecedor me sacudió por dentro y me heló los huesos. Era un grito de desesperación, un grito de auxilio, un grito de una lucha ya perdida; que lentamente si iba fundiendo con el silencio glacial de la noche…

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Más vale tarde que nunca. Pero bueno chance y en las proximas semanas podre escribir más, ya que tengo vacaciones (:

*¿Alguna vez han visto Harry Potter? Yo sé que sí. No recuerdo en qué película pero en una parte Harry entra a la oficina de Dumbledor y encuentra sus "recuerdos" que son como frasquitos. Los vierte en una tinita y si mete la cara puede estar allí en ese recuerdo. Bueno pues a Renesmee le sucedió algo parecido con los recuerdos de Edward, más adelante lo explicaré mejor. Esto es solo para que no se queden con cara de WTF?

Besos

lunes, 7 de marzo de 2011

Inicio de la tormenta. Cap.88

El deportivo auto Italiano se estacionó con un leve chirrido frente a la cabaña y en un parpadeo, Alice ya se había bajado de él. Resultaba irónico cómo lo masculino de ese coche y la suavidad de la pose de Alice contrastaban, y a pesar de eso, la escena no dejaba de verse como un comercial.

Apenas y Alice avanzó un paso, Jasper se puso frente de ella, dándole la espalda y con todos los sentidos alerta.

Seguramente ya había detectado a Ethan.

Él había accedido a quedarse a los alrededores de la cabaña, para darnos algo de privacidad, pero ambos sabíamos que no se iría sin intentar explicarse… una vez más.

No necesitaba escuchar una vez más su teatro de mentiras; ya encontraría una solución para él más adelante, por que por lo pronto, necesitaba saber más sobre Katherine.

Era obvio que ella quería que me enterase de su vida, de lo contrario no hubiera hecho tantas referencias hacia mi familia. O quizás Katherine tenía una relación más oscura con mi familia de lo que creía. Tal vez ella quería que fuera mi familia quien me contara la historia.

- - Ethan quiere hablar contigo – la voz de mi padre me sacó de mis pensamientos.

Por la ventana alcancé a ver que el ambiente afuera se había calmado y en Jasper sólo quedaba un resquicio de cautela hacia Ethan.

Subían las escaleras del porche.

- - Y yo quiero una jirafa pero tampoco puedo tenerla – contesté.

- - Nessie… - comenzó a decir papá.

- - No quiero volverlo a escuchar, ni a él ni a sus mentiras – dije mientras me alejaba de la ventana – Me mintió por ser egoísta.

El silencio flotó entre nosotros unos segundos mientras sentía cómo la sangre me volvía a hervir al tan sólo recordad todas las mentiras que me había tragado. Había sido una completa imbécil.

- - Y sin embargo, tú mejor que nadie, sabes que el amor nos hace egoístas.

Las palabras de mi padre no tenían ni una gota de veneno, ni ningún borde filoso; pero aún así en cuanto la escuché, me dolieron; porque tenía razón.

Por mi ambición de tener a ambos – Jacob e Ethan- en mi vida había perdido a ambos, aunque bueno, Ethan ya no contaba para mí por que todo lo que alguna vez llegué a sentir por él estaba construido en una sólida –o no tanto al parecer- base de mentiras.

No podía negar que me dolía un poco el haber perdido a Ethan, pero la verdad, no puedes perder algo que nunca fue tuyo. Ethan siempre fue de Julie, de su recuerdo que vivía en mí.

No fui más que el cascarón de lo que alguna vez el amó.

Un murmullo irritado me sacó de ese estado de sopor en el cual mis pensamientos me habían metido.

En una esquina estaban mamá, papá y Alice discutiendo en voz muy baja.

Jasper estaba sentado en la sala, pero con la mirada puesta en la ventana; bueno, al menos Ethan estaba vigilado.

- - Hey – dijo Emmett acercándose - ¿Cómo está mi sobrina rebelde? – Risas estruendosas – Tenía miedo de que fueras tan taciturna como tu padre, pero veo que me equivoqué.

Me dio un abrazo de oso. Por suerte, siendo un semi-vampiro puedo aguantar la respiración más tiempo que un humano común. Pero al parecer no suficiente para los abrazos de Emmett.

- - Ni siquiera sabes lo que “taciturna” significa, Emmett – dijo Jasper mientras seguía mirando inmutable por la ventana.

- - Claro que sí – se defendió Emm.

- - Dime su significado – dijo Jasper con una sonrisilla maligna curveando sus labios.

Emmett metió discretamente la mano en su pantalón.

- - No se vale consultarlo en Google – dijo Jasper, adivinando las intenciones de Emmett.

Emmet le respondió con un gesto.

- - OK, no sé lo que significa. – respondió él – simplemente se escuchaba elegante.

Jasper y yo nos reímos.

Por un momento Emmett permaneció con el ceño fruncido, pero después sus labios se curvearon hacia arriba y comenzó a perseguir a Jasper por la habitación.

- - ¡Yo cubro este lado! – le grité a Emmett entre risas mientras bloqueaba una posible ruta de escape.

Jasper llegó a mi posición y con un simple movimiento me cargó en hombro. De pronto todo lo veía de cabeza.

Las risas brotaron de mi anterior mientras mis tíos subían y bajaban por los muebles y parte del techo, en una serie de amenazas inofensivas.

Me sentí tan feliz en ese momento que me dí cuenta cuanto extrañaba a mi familia.

Había pasado tanto tiempo obsesionada con el estúpido juego de Katherine que casi olvidaba a mi familia; la recordaba de vez en cuando, cuando se me venía a la mente el pensamiento de que debíamos huir de ellos.

Una punzada de culpabilidad me dio directo en las costillas y gradualmente dejé de reír, mientras las dudas y la confusión iban llegando de nuevo a mi mente.

Ese pánico constante que sentía había regresado e inmediatamente localicé con la mirada a papá, quien me estaba mirando inquisitivamente, leyendo mi mente, mientras Alice le seguía hablando rápidamente.

Jasper notó mi repentino cambio de ánimo y me bajó. Le dediqué una sonrisa desvalida y volví a mirar en dirección de Alice y nuestras miradas se cruzaron, y lo que ví en sus ojos fue un punto de miedo.

Su mirada me desconcertó, por que en todo caso, la única que tendría que tener miedo aquí sería yo, pues la vida de mi razón de ser era la que estaba en juego; a menos que ella tuviera algo que ocultar.

Caminé en su dirección y ellos automáticamente se callaron.

- - Sé que me están ocultando algo – dije mentalmente mientras tocaba a mamá.

Silencio.

- - Tenemos que salir a hablar – dijo papá con la mirada puesta en mí, pero es obvio que el mensaje también era para mamá y Alice.

- - No, Edward – dijo Alice mientras lo tomaba por el brazo- podemos encontrarle otra solución a esto. No tiene por que ser así.

No estaba segura si fue mi imaginación, pero distinguí un ligero tono de súplica en la dulce voz de Alice.

- - Yo tampoco quiero que sea de esta manera Alice, pero al parecer no hay otra – dijo mamá con voz un tanto cansada.

No sabían de lo que estaban hablando y tanto misticismo me estaba irritando. Tantas veces desde que apareció Katherine me había sentido perdida, con las pistas enfrente de mí pero imposible de verlas. En cierta manera lo comprendía, porque ella parecía dedicada exclusivamente a enredar mi vida, pero… ¿de mi familia? En especial me dolía que Alice se mostrara tan renuente a decirme lo que en verdad estaba pasando. Quizás ella no fuera mi mayor confidente, pero sí buscaba su apoyo en tiempos difíciles; uno de ellos era en ese momento, pero ella parecía ahora estar del bando de Katherine.

La incertidumbre de ya no saber en quien confiar me estaba matando.

- - Las estás lastimando – le susurró papá a Alice.

Ella me volteó a ver con ojos cargados de angustia y fue hasta ese entonces cuando pude advertir las lágrimas cristalinas que estaban acumuladas en mis ojos. Alice se apartó de mis padres y dio un paso hacia mí, con los brazos abiertos. Retrocedí ese paso y mientras me limpiaba las lágrimas dije:

- - Quiero la verdad.

Ella suspiró pesadamente hizo una ademán para que tomara asiento en el sofá que había en el pequeño estudio. Miré por el rabillo en dirección donde antes habían estado los demás, pero ya no los ví. Me sentí un poco más cómoda, pues a pesar de que eran mi familia, era un tema un poco complicado, ya que ni si quiera yo sabía las proporciones que lo que me contarían podría causar…


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Lo hice un poco corto para que en los proximos capitulos me enfoque solamente en la historia de Katherine (:

Grx por leer y comentar (y ser pacientes)

viernes, 4 de febrero de 2011

Dique quebrándose Cap. 87

Como era de esperarse, llegaron en menos tiempo del planeado.

Aún no sabía exactamente que les diría. Quizás algo como “Lo siento por haber huido para buscar a un Vulturi desolado.” o “Necesito su ayuda para recuperar a Jacob que está preso de una vampira loca, la cual está aliada con la razón por que vine a París”.

Ninguna de ellas sonaba muy convincente.

Aunque en realidad, dijera lo que dijera; aunque tuviera los mejores argumentos, no me salvaría del regaño, del castigo y probablemente la ley del hielo.

Y es por eso mismo, que escogí un lugar público.

Noté su presencia desde el momento que cruzaron el umbral de la cafetería.

Giré y les dediqué una sonrisa un tanto inocente. Y aunque sólo mamá y papá estaban dentro de la cafetería no tenía que ser adivina para saber que al menos Carlisle, Rose, Alice y Jasper estaban esperándome afuera.

- Hola pa – dije en un susurro.

Él esbozó una de sus más falsas y sonrisas y me susurró:

- Afuera. Ahora – puso un billete sobre la mesa para pagar lo que había pedido.

Suspiré y comencé a caminar hacia la salida.

Iba callada en el asiento e atrás.

Jasper había insistido en ir con nosotros, para controlar a mis papás y yo en secreto lo había deseado con todo mi ser, pero como era de esperarse, papá no aceptó; argumentando que si no le había arrancado la cabeza a Jacob cuando se enteró que estaba imprimado de mí, aguantaría hasta que “llegáramos”.

Imaginé que la última parte se refería a llegar alguna parte donde los humanos no pudieran alcanzar a escuchar el griterío que se estaba por armar.

Papá aceleró. Al parecer, mis pensamientos estaban en lo correcto.

- ¡Hora de la función! – dijo Emmett mientras se asomaba al mi ventanilla del auto.

Sí, también había venido él, al igual que Embry y Quil. Éstos dos últimos alegaban que si Jacob estaba en fase, quizás lo podrían localizar más fácilmente; y donde estuviera Jacob, estaría yo.

Se equivocaron en la última parte.

- Haremos esto solos, Emmett; que después te cuente ella en que acabó la show. – dijo papá, con ese frío tono que hacía que me pusiera nerviosa.

Pareció un tanto decepcionado, pero en le momento en el que Jasper apareció a su lado, su semblante se relajó.

- Te odio, Jasper – dijo Emmett con una sonrisa.

Papá aceleró y nos alejamos de mi familia. ¿Dirección? Mi juicio.

Oh, pero estaba segura de que no me quedaría de brazos cruzados al preguntar sobre Katherine.

- Renesmee, sólo tengo una pregunta – dijo mamá mientras miraba al frente - ¿Porqué?

De todas las preguntas posibles por hacerme, fue la que menos esperaba.

A lo largo de mi vida no había recibido muchos regaños – en parte gracias a Rose y Emmett- pero me sentía tan cohibida como la primera vez.

Entendía que no debía de temer a responder mal, al fin y al cabo yo me lo gané –según ellos- pero sabía que quizás la respuesta correcta nos llevaría a zanjar el tema y dejarlo por la paz.

- Ella se refiere a por qué nos desobedeciste. No por qué viajaste – dijo papá.

Probablemente porque soy una imbécil, pensé sin mucho detenimiento.

- Renesmee – dijo papá – concéntrate.

- ¿¡Por qué no?! - Dije de repente – Mamá se escapaba a cada rato de la casa del abuelo

Ella volteó a verme con los ojos abiertos como platos por la sorpresa.

Pensé que lo sabían

- Alice – dijo entrecerrando los ojos. Me limité a no hacer nada que pudiera delatarla – Además tenía a Edward. Estaba más que segura con él.

- Pero no en su mundo – susurré.

El auto sufrió una ligera sacudida y por el espejo retrovisor alcancé a ver que papá tenía el ceño fruncido y miraba con fiereza a la carretera. Era obvio que no le gustaba que le recordaran esos tiempos, al menos no es los que mamá estuvo en peligro.

Quizás deberías bajar la velocidad o acabarás con este precioso Camaro. Sería en verdad una lástima , pensé, consciente de que me escucharía.

- Muy graciosa Renesmee – dijo con sarcasmo – pero ya casi llegamos.

El silencio se mantuvo flotando durante unos segundos en el ambiente, mientras yo intentaba apartar de mi mente cualquier pensamiento que tuviera que ver con Jacob, Ethan o Katherine.

De pronto, el follaje comenzó a hacerse más y más familiar, hasta llegar un punto donde la esa familiaridad se hacía peligrosa.

- ¿A- a donde vamos? – pregunté mientras sentía que el corazón se me salía.

- Necesitamos hablar con Jacob – dijo mamá, estudiando mi reacción – vamos a la cabaña donde están.

¿La primera cabaña?

- ¿Hay dos? – preguntó papá mientras su mirada curiosas se cruzaba con la mía en el retrovisor.

- ¿Cómo supieron de la cabaña? – pregunté, haciendo caso omiso de lo que había dicho.

- Estabas pensando en eso antes de que llegaramos.

No, no, no. Miles de pensamientos se atropellaban y mi mente se hacía más confusa a medida de que nos acercábamos a la cabaña; la segunda cabaña.

Intenté hacer memoria para recordar que estaba pensando, para poder saber con seguridad que me esperaba – o nos esperaba – a continuación.

Recordé levemente que me había dado cuenta de la mala maniobra que había hecho al ir directamente con mis padres y ni siquiera haber sacado mi ropa de la cabaña. Había dado por perdidas esas pertenencias por dos razones: Lo que necesitaba – el guardapelo de Jacob y las notas de Katherine- las llevaba conmigo, y segunda, no quería encontrarme con Ethan, no después de saber que en realidad todo este teatro había sido una traición.

¡...Ethan!

Lo más probable es que mi familia culpara en buena parte a Ethan sobre todo lo que estaba ocurriendo y también era probable que no lo recibieran con los brazos abiertos.

Lo único que ahora tenía era más caos.

No necesitaba una pelea más, y menos entre mis padres e Ethan.

Era una pelea bastante pareja y a pesar de todo, no quería ver a Ethan muerto.

Aparcamos.

Una sensación parecida a un escalofrío me recorrió por completo, sólo que ese frío era el doble de intenso.

Bajé del Camaro en automático y noté que mi padre me estaba viendo, con una nota de confusión en su mirada.

Al parecer mi confuso vaivén de pensamientos enredados no le permitía “escuchar” con claridad lo que pensaba.

Bien. No trataría de frenar esa maraña de pensamientos.

Ambos se aproximaban a la cabaña, el único punto a mi favor que tenía en ese momento era que mi padre aún estaba lo suficientemente lejos de la cabaña para poder escuchar los pensamientos de alguien… en el caso de que alguien estuviera dentro.

Deseé fervientemente que Ethan se hubiera quedado en aquel claro.

- Ehm… tengo que decirles algo – dije mientras me ponía frente a ellos.

El sol comenzaba a ocultarse, dejando trazos rosáceos tras de sí, como una manta desgarrada que va dejando jirones de color.

- Nosotros también tenemos mucho que decir; pero a Jacob– dijo mamá con una ceja enarcada.

- Si bien, ehm.. es sobre él de lo que quiero hablarles – dije y al pensar rápidamente en todo lo que había pasado y un dolor se acomodó sin permiso en mi pecho, haciendo que esa herida que había intentado ocultar de mi familia comenzara a descubrirse.

Papá me miró con los ojos muy abiertos. Mi mente comenzó a colapsar y dejé que se derrumbara un poco, para que papá pudiera seguir fuera de mi mente.

Ambos pasaron junto a mí y subieron los escalones del porche, haciendo caso omiso de mis patéticos intentos de distraerlos.

Vamos Renesmee, piensa algo, rápido…

- ¡¡Estoy embarazada!! – grité con todas mis fuerzas. Y en el momento que pronuncié esas palabras, me arrepentí.

En menos de un latido, tenía mis padres frente a mí, con los ojos abiertos como platos y enseñando ligeramente los dientes; aunque estaba más que claro que esa ira no era para mí, al menos no directamente.

- ¡Ya está! – dijo mamá, sin dirigirse a nadie en especial – Esta vez si le arrancaré la cabeza a Jacob.

Se dio la media vuelta en dirección a la casa.

¡NO!¿Que había hecho? Intentaba alejar a mis padres de la cabaña y lo único que lograba era que más quisieran entrar.

Papá escuchó lo que acaba de pensar y en un férreo abrazo detuvo a mamá, le susurró algo al oído, ella le respondió de mala manera, él le volvió a susurrar y a regañadientes ella volvió.

- Renesmee, tienes veinte segundos para explicarnos que demonios pasa – dijo mi padre mientras me taladraba con los ojos.

- No estoy embarazada – fue lo único que atiné a decir.

A pesar de todo, no me dolía esa mirada, porque sabía que en el fondo de todo eso había un incondicional amor de padre.

Aún así, no le pude sostener la mirada.

Situé mi mirada más allá de mis padres enfurecidos y otro escalofrío me recorrió al ver quien estaba parado en el porche, mirándonos con ojos curiosos.

- Ethan – se me escapó en un susurró.

Acto seguido mis padres se giraron en dirección a él, seguido de un ligero siseo de amenaza.

Con un jalón mi madre me situó detrás de su espalda, haciendo una barrera junto con mi padre.

Era más que obvio que lo recordaban desde la primera vez que lo vieron, cuando él destruyó el escudo de mamá, haciendo vulnerables a todos en la familia y como cereza del pastel yo terminar aceptando ir con los Vulturis. Hacía ya más de un año.

Recordé vagamente lo rápido que se te iban los años cuando eras inmortal.

Él levantó ambas manos, en una clara señal de paz.

Papá relajó un poco su postura pero mamá pareció sólo sentirse más amenazada, ya que en cuanto Ethan se movió, noté como el casi imperceptible escudo de mamá se desplegaba entre nosotros.

- Edward, sé que puedes leer mi mente – dijo Ethan – dile a ella Bella que no le haré daño. Sabes que no lo haré.

Mamá siseó.

Papá se irguió completamente y se quedó inmóvil unos segundos, adiviné que estaba “leyendo” todos y cada uno de sus pensamientos en ese momento.

Volvió a susurrarle algo a mi madre y ésta se irguió también, pero aún conservaba esa mirada cautelosa.

Ethan casi sonrió amistosamente.

- ¿Dónde está Jacob? – preguntó mamá con calidez mientras me tomaba la mano.

- Lo mismo quisiera saber yo. – le dije mentalmente.

Suspiré y noté cierta aprehensión en su mirada.

Ethan había decidió ir a dar una vuelta para cazar algo. Por el momento estábamos solos los tres.

Le conté a mis padres todo, omitiendo el nombre de Katherine, claro está; para dejar caer la bomba al final.

Les conté lo bien que conocía a mi madre, aún siendo humana.

La foto de Jacob y yo quemada justo en su rostro.

Los acertijos.

El guardapelo.

Lo “Pregúntale a tu papi, niña”

El sobre a nombre de Alice.

Ellos escuchaban atentamente todo lo que decía, sin impórtales que la voz se me cortara a momentos o que mirara al suelo en un patético intento de ocultar las lágrimas que se acumulaban en mis ojos. Ellos no hacían ningún juicio; no veía ni un resquicio en sus ojos sobre algo que dijera “Mal, Renesmee”.

Ellos me entendían. Y parecían aparentemente inmutables, de vez en cuando frunciendo el ceño, hasta que mencioné la mascada azul que venía en el sobre.

En ese instante la mirada de mamá se tornó nerviosa y se dirigió completamente hacia papá. Sabía perfectamente que esa mascada significaba algo más, algo que obviamente, yo no sabía.

Dejé de hablar y noté ese intercambio de miradas, como siempre hacían cuando no querían que yo me enterara de algo.

Decidí acercarme al borde del precipicio.

- También me dejó esto “Nadie es lo que parece. Todos tiene un sombrío pasado, incluso tu modista, tu confidente y tu lector de mentes.” – dije mientras sacaba la nota dela bolsa de mi suéter y se la tendía a mi padre.

Mamá movió su posición y tomó lugar junto a papá. Ambos leyeron la nota en una milésima de segundo y parecieron saber enseguida a qué se refería.

Ambos intercambiaron una mirada ansiosa, incluso un poco paranoica; pero estoy segura de que más allá pude ver algo de pánico.

Como si un dique que hubieran construido con dedicación se estuviera cuarteando, ante una inminente amenaza de romperse por completo, dejando que el agua destruyera todo a su paso.

- Nessie – dijo mi madre mientras se sentaba frente a mí y me tomaba las manos. Su mirada preocupada hizo que también me preocupara yo; por algo que no conocía…aún - ¿Cómo se llama quien hizo todo esto?

- Katherine – dije mentalmente.

Sus labios se fruncieron en un gesto de coraje y buscó en mis ojos algo de miedo, pero en ese momento no sentía más que curiosidad.

- ¿Quién es ella? - pregunté, pero ambos parecieron no escucharme.

Papá sacó su móvil del bolsillo y marcó un número.

- ¿Alice?. Vamos a necesitar que vengan – dijo – Tenemos problemas – un murmullo del otro lado de la línea – Katherine.

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¿Que tal? *D*

Gracias por leer ;)