miércoles, 12 de enero de 2011

Nadie es lo que crees. Cap 84

El sonido del agua corriendo llegó a mis oídos y mi corazón comenzó a latir más fuerte.

Normalmente, cualquier persona asociaría el sonido de el agua corriendo como un estímulo relajante… pero para mi desgracia, no soy exactamente lo que uno diría “cualquier” persona.

Es más, ni siquiera era completamente humana.

Por un momento deseé tener una “aburrida” vida de una adolescente común: Escuela, amigos, amores y las peleas con los padres. Dejar a un lado todo este drama de “vampiresa psicópata que tiene a tu novio secuestrado por motivos desconocidos”.

Suspiré.

Nada ganaba quejándome, aunque fuera sólo dentro de mi cabeza.

Miré hacia enfrente y noté que una oficina de correos estaba a dos cuadras de distancia. Bastante común… en los años setenta, claro está. Y a pesar de no en encajar completamente en aquella transitada calle, le daba cierto encanto a la cuadra; como si fueras capáz de viajar en el tiempo. Además la mayoría de aquellas casitas y locales que lo rodeaban tenían el clásico estilo arquitectónico de los cincuentas; así que en cierto modo, esa oficina de correos, incluso resultaba futurista.

Noté que Ethan estaba parado junto a mí. Ambos habíamos dejado de caminar.

Él tenía las manos dentro de los bolsillos de aquel pantalón de mezclilla raído. A pesar ya no tener esos impulsos humanos que delatan tu estado de ánimo, me dí cuenta de que movía un pie un tanto ansioso.

- - ¿Estás bien? – le dije mentalmente mientras tocaba su brazo.

- ¿Hm? – al parecer él tampoco notaba mucho mi presencia – Eh si … pero estaba pensando – se mordió el labio – ¿te molestarías si regreso unos minutos a la cafetería? Necesito preguntarle algo a la camarera.

Una ligera sonrisa curvó sus labios.

Mi mandíbula venció el record guiness de la caída más rápida.

¿Ethan? ¿Con esa chica? Es humana.

Es decir, no es que la idea me parecerá atroz o algo así; mis padres habían comenzado su relación cuando mi madre aún era humana. Yo mejor que nadie sabía que una relación afectiva humano-vampiro era más que posible, pero … una parte de mí no lograba visualizar a Ethan con alguien más que con Julie… y menos con una humana.

- Respira Renesmee – dijo mientras me sujetaba por los hombros.

Parpadeé un par de veces, tratando de salir de aquella … sorpresa.

- S-si es so-solo que… - balbuceé patéticamente, tratando de decir algo con sentido.

- ¡Hey! A pesar de todo sigo siendo un hombre ¿lo recuerdas?- dijo con una sonrisa descarada – Tengo necesidades.

Me guiñó el ojo.

No pude hacer más que reír. Eso era tan típico de Ethan. Jugando con la mayoría de las chicas.

Confiaba en yo no ser una de ellas.

- Sobreviviré unos minutos sin ti – le prometí – Después de todo eres sólo un chico ¿cierto? – dije, imitándolo – Tienes necesidades.

Él se rió de mi pobre imitación.

- Comenzaré a hurgar en algunos buzones de éste lado – dije, señalando el lado más próximo al río.

Asintió una vez y con una sonrisa desanduvo el camino que ya habíamos recorrido juntos.

No tenía razones por qué molestarme. Después de todo, la última semana había sido sólo sobre Jacob y en cierta parte … sobre mí.

Ethan se merecía un pequeño descanso.

Mi ingenuamente se negaba a aceptar que Ethan buscaba a esa chica sólo para que terminara como su merienda. Sabía que Ethan era mejor que eso.

Sí, probablemente no compartiera mi idea de la dieta “vegetariana” pero sabía que no era capaz de engatusar a una pobre chica, para luego beber su sangre.

Las calles residenciales estaban desiertas así que pude buscar con libertad y detenimiento en cada uno de los buzones, a pesar de ser algo ilegal.

No encontré nada relevante. La mayoría eran cuentas por pagar o promociones.

Y me dí cuenta, de que en realidad ya nadie enviaba cartas con asuntos personales.

Quizás sólo un novio muy romántico, o una postal de tu abuela.

Pero ahora que ya todo estaba computarizado, el arte de la escritura se está perdiendo.

Me sentía orgullosa de haber sido de las personas que en su vida han enviado cartas.

Quizás una carta para Claire y otra para Jacob desde la cabaña a La Push no contaran como verdaderos envíos de cartas pero … bueno, tenía siete años –mentalmente hablando – y quería presumirle a alguien que ya sabía escribir.

Cuando eres niño, todas las locuras que se te puedan ocurrir son válidas para el mundo.

Seguí caminando por aquella calle hasta llegar a un punto donde el pavimento se acababa, sólo había un camino rural, de pasto y algunos árboles.

Caminé alrededor de unos cien metros, mientras el sonido del agua corriendo se iba haciendo más fuerte. Al final de aquel camino rural estaba el riachuelo.

El agua cristalina corría veloz entre las piedras, ya lisas por el agua.

Metí mi mano en la bolsa de mi suéter y saqué la piedra que venía dentro de la cajita negra.

Suspiré y le dí un par de vueltas en mi mano. Quizás no fuera una moneda, ni el río fuera una fuente, pero cerré mis ojos y deseé que todo acabara. Después lancé la piedra lo más fuerte y lejos que pude.

Oí como chocó contra el agua, para después llegar con un golpe suave al fondo del río.

Pensé en regresar por Ethan. Pero inmediatamente deseche esa idea. Sólo habían pasado cinco minutos, podía darle otros cinco. Además, el tacto del pasto sobre mi piel resultaba … agradable. No era como ese pasto congelado y húmedo que hay en Forks –el cual aveces me gustaba-, éste era completamente terso, y suave al tacto.

Por el rabillo ví que algo se movía, se balanceaba a unos metros de mí… volteé, con mies sentidos alerta, sólo para sentirme como una estúpida al ver lo que era: una cuerda.

¿Qué te pasa Renesmee?, me dije a mí misma.

Caminé hacia ella y la jalé.

Era un de esas cuerdas que se atan a los árboles para balancearte y cruzar el río.

Emmett me había enseñado un par de trucos. Lo bueno de ser te complexión pequeña era que, los saltos mortales y giros dobles te salían con mayor gracia, que a a un vampiro del tamaño de un oso.

Me balanceé un par de veces, hasta tener el impulso necesario. En el momento justo solté la cuerda y me incliné hacia delante. Dí un par de giros en el aire, mientras veía cómo todo lo que estaba a mi alrededor se ponía de cabeza y caí delicadamente del otro lado.

Sonreí con los ojos cerrados.

“Perfecta ejecución”, hubiera dicho Alice.

Recordar a Alice prendió una lucecita roja dentro de mi mente. Ethan y yo ta no podíamos quedarnos en esa cabaña. Llevábamos allí cerca de tres días, y seguramente mi familia nos estaba pisando los talones.

Aunque por una parte, esperaba horrible juego no se alargara más.

Abrí los ojos y casi no podía creer lo que veía. ¿Es que Francia nunca terminará de sorprenderme?, me pregunté.

Había una construcción frente a mí, abandonada supuse.

Miles de flores silvestres de diferentes tonos de rojo trepaban implacables sobre las paredes sucias y desgastadas por el tiempo.

Noté que esa construcción en sus buenas épocas fue toda una belleza, ya qur incluso descuidada seguía teniendo la capacidad de asombrar.

Algunos pedazos de madera podrida yacía colgando en unos espacios cuadrados, como parte de lo que alguna vez fuese unas ventanas.

Desde el piso de abajo se alcanzaba a ver una oxidada mesita blanca, con sillas a juego; en la terraza.

Abrí la rechinante puerta y una ligera lluvia de polvo me recibió.

Por dentro era bastante amplia, con algunas ventanas abiertas, de donde entraban ligeros ases de luz.

Atisbé un ligero movimiento en las escaleras, supuse que eran algunos ratones de campo.

Dí un paso hacia delante, y en menos de un parpadeo ella estaba delante de mí.

Katherine.

Instintivamente, retrocedí hacia quedar pegada a la pared, mientras sentía como mies sentidos se alertaban y la adrenalina comenzaba a fluir por mi sangre.

La construcción alrededor de mí pareció pasar a segundo plano. Todo lo que podía ver era a Katherine, con aquella media sonrisa.

- Bienvenida Renesmee –dijo – ¿no quieres pasar a toma una taza de té? – dijo con un gesto de mano que indicaba las escaleras.

Le respondí con un gruñido entre dientes.

Ella se limitó a soltar una carcajada descarada.

Una parte de mí, quería salir corriendo de allí, otra quería destrozarla en ese momento, pero la última y la más racional, me indicaba que me quedara allí quizás al fin podría encontrar a Jacob.

Me aferré a mi parte más racional.

- Jacob. ¿Donde está? –exigí.

- Oh Renesmee – dijo en tono suave- siempre tan testaruda ¿cierto? Quizás no lo entiendas, pero aquí la única que puede exigir cosas soy yo.

Sus ojos color rubí me taladraron.

- Si no, ya sabes que pasa – su inocencia falsa me daba asco.

Acto seguido, sacó algo de su bolsillo y me lo aventó.

Lo agarré en al aire, sin siquiera advertir lo que era. Aunque cuando lo ví con detenimiento, sentí como algo se rompía dentro de mí, probablemente lo que quedaba de mi corazón.

Era el collar que yo le había regalado a Jacob. Un guardapelo con una cadena, para ser más precisos.

Lo abrí con delicadeza y noté como las lágrimas se acumulaban en mis ojos, haciendo que ardieran. Del lado derecho. Estaba una foto en la cual yo estaba sentada en los hombros de Jake, cuando era tan sólo una pequeña; él tenía esa sonrisa que me derretía. En la de la izquierda, también estábamos Jacob y yo, pero ésa era más reciente y ambos estábamos en la playa de La Push; él me agarraba por la cintura y yo tenía mi cabeza apoyada en su hombro: esa sonrisa de nuevo.

Acaricié ambas fotos con mi pulgar, intentando que mis lágrimas no dañaran las pequeñas fotos.

- Conmovedor ¿eh?. Bonito detalle de tu parte. – dijo ella. Se escuchaba claramente la nota burlona en su voz.

- ¿¡Que le haz hecho?! – le grité mientras avanzaba hacia ella. Tenía el guardapelo protegido dentro de mi puño izquierdo.

Algo andaba mal.

Él nunca se lo quitaba, incluso había cambado la cadena original por una más larga y más resistente, para que aún entrado en fase no se lo tuviera que quitar, ni que se le rompiera.

Estaba cerca de ella, mis músculos estaban listos para saltar sobre ella, directo a su yugular;

Pero antes de que mis pies se despegaran completamente del suelo,ella me agarró con una mano por el cuello y me estampó contra la pared.

Un estruendo retumbó en toda la casa al mi cuerpo chocar contra la pared. Sentí cómo el concreto se hundía bajo mi espalda, y el guardapelo estuvo apunto se resbalarse de mi mano.

- Mala estrategia, niña – dijo con los dientes apretados.

Y antes de que me pudiera mover, ella me tomó por un brazo y me lanzó contra la pared de enfrente.

Algo dentro de mí se rompió, y ésta vez no fue mi corazón. Una costilla, quizás.

Con un poco de esfuerzo me levanté. No quería pensar que esto era mi final.

No había nadie quien me defendiera, no había nada que la detuviera. Nada; excepto mi misma.

Pero en ese momento me sentía más desprotegida que nunca, con la cabeza llenas de incertidumbres sobre Jacob, más de las normales.

Alcé la cabeza y ví un cuadrado donde entraba luz. Estaba bastante lejos del suelo, pero con suerte, con un salto llegaría hasta allá.

De reojo miré que Katherine se estaba acercando, lentamente; acechando a su presa.

Con un rápido movimiento me puse el guardapelo al cuello; estaba segura que necesitaría ambas manos para poder escapar.

Y brinqué.

Por un momento, pensé que no lo lograría, pero pude aferrar mi mano izquierda al borde de aquel cuadrado, y pasar rápidamente mi cuerpo.

Al caer suavemente sobre la hierba noté que el cielo se había despejado un poco, y casi sonreí.

Si llegaba a la zona habitada, estaba salvada; ya que los tenues rayos de Sol que se colaban entre las nubes no eran lo suficientemente fuertes para delatarme… pero no eran lo suficientemente tenue para ocultar la verdadera apariencia de Katherine.

Por más psicópata que fuese, sabía que no se iba a arriesgar de ese modo.

Hasta ella le temía a los Vulturis.

Rodeé la construcción, para llegar al río; Pero mis intenciones se vieron destruidas cuando salí de la terraza trasera y me encontré con la fiera silueta de Katherine, esperándome.

Solté una maldición por lo bajo.

Giré para huir por el otro lado, lo más rápido que pude; pero al parecer Katherine y yo teníamos un concepto muy diferente de “rápido”.

Me tomó por el hombro y volvió a estamparme contra la pared, haciendo que aquellas florecillas silvestres temblaran violentamente.

- Regla número uno de la supervivencia, Cullen: - dijo mientras se acercaba a mi – no des la espalda – finalizó con un susurro en mi oído.

Qué fácil sería morir en este momento, pensé.

No haría más de dos segundo para que sus dientes se hundieran en mi piel, para terminar arrancándome la cabeza.

Ni si quiera quería pensar cuánto dolería eso.

- ¿Qué quieres? – dije en un susurro, pero le mantuve la mirada.

Sus ojos brillaron de entusiasmo y volvió a esbozar esa media sonrisa que hacía que me dieran escalofríos.

- Que me escuches, Renesmee.

Permanecimos en silencio unos segundos, mientras escuchaba cómo mi corazón latía desbocado y parecía que el guardapelo de Jacob quemaba en mi vientre.

No se movió, pero tampoco me soltó de los hombros.

- Ethan, no es quien crees – dijo suavemente.

- No puedes saber eso, no lo conoces en lo más mínimo –dije con los dientes apretados, de furia.

Odiaba su actitud. Como si lo supiera todo sobre mí, como si alguna vez antes de todo este desastre nos hubiéramos conocido.

Y a pesar de todo, algo dentro de mí me indicaba que ya nos habíamos conocido en otra época.

Ella se rió levemente y dirigió la mirada al cielo por una fracción de segundo.

- Lo conozco mejor de lo que crees niña. Pero lo que te digo es sólo por tu bien. – dijo.

- Ja ¿Por qué será que no te creo? – dije sarcásticamente.

No pareció agradarle la broma, ya que me apretó más contra la pared. Hasta el punto de comenzarme a lastimar.

- Dime niña, ¿qué caso tiene un juego sin jugadores eh? – enarcó una ceja- éste es mi juego. Tú y tu perrito son mis jugadores, con un poco de suerte incluso tu familia.

¿Qué tenían que ver ellos aquí?

- No le digas de ese modo a Jacob – dije mientras me trataba de zafar de su agarre.

Ella me ignoró.

- A él sólo le importa una cosa: mantener a tu perrito fuera del juego. Piénsalo, si él ya no existiera, estarías devastada. Él sin duda aprovecharía esa situación para quedarse contigo. De verdad tienes mucha suerte al parecerte a Julie ¿cierto?- dijo mientras me apartaba el cabello del rostro – De lo contrario no te hubiera salvado de la ejecución de los Vulturis – la última parte fue un susurro en mi oído.

Mi respiración paró por completo y sentí como el helado pánico comenzaba a hundirme; mientras ella me contemplaba divertida.

Nadie excepto Ethan y yo podríamos saber eso.

Quizás si tuviera razón.

- ¿Quién eres? – preguntó con hilo de voz. Sabía demasiado sobre mí. Sentía que de algún modo, estaba ligada a mi vida.

- Pregúntale a tu papi, niña – respondió con la mirada más dura que podía existir.

Hizo una pausa y después siguió:

- Desde un principio él siempre te quiso sólo para él. Eres su nueva Julie. No te dejará ir tan fácilmente… ¿Qué? ¿Creías que por pura amistad te está ayudando en eso? – negó con la cabeza – Es su máscara. Despierta Renesmee.

Sentía las lágrimas, apunto de salir, pero no eran de tristeza, eran de coraje y de frustración.

No entendía si era porque quizás tuviera razón y yo era una imbécil o por todo lo contrario y ella sólo se dedicara a intentar destruir todo a mi alrededor.

- ¿Qué crees que hace en las noches niña? ¿Pasear? – se rió – se asegura de que tu amorcito – dijo, para después intentar tocar el guardapelo, por suerte yo fui más rápida y detuve su mano a la mitad del camino. – no vuelva.

Sin apartar la mirada, metí el guardapelo por dentro de mi vestido.

- ¿Por qué crees que se tardó tanto en regresar cuando encontraron la caja negra? Estaba hablando conmigo. Estábamos haciendo un… trato. Para que tu perrito “accidentalmente” sea mordido y muera. – una cuchillada directo al corazón- Aunque bueno, ya notarás que mis promesas no valen nada… al menos no por ahora. –Cerré los ojos, como si con ese simple gesto ella desapareciera, aunque para mi desgracia, seguía escuchándola. – Sé que no crees en verdad que aquella humana le atrajo como pareja. Será sólo su cena de esta noche.

Su voz daba vueltas en mi cabeza, como una personita malva y oculta dentro de mi mente. Metiendo cizaña en donde puede.

- No – dije y volví a abrir los ojos, abnegados de lágrimas – él no es capaz de hacer eso.

Repentinamente me agarró por el cuello y me alzó un poco, como si quisiera toda mi atención y no la estuviera obteniendo.

Intenté quitarme su mano de encima, pero no le hice mucho daño.

- Es un guarda Vulturi niña, es capaz de todo – susurró. Después me dejó caer, para al final desaparecer en una puerta de aquella construcción.

Me quedé unos minutos tratando de recuperar mi respiración acompasada, mientras las lágrimas corrían por mis mejillas y el guardapelo palpitando contra mi vientre.

No, no podía ser cierto lo que decía, intenté convencerme. Pero no podía negar que algunos de sus puntos eran bastante posibles.

Caminaba por las calles, mientras miraba furtivamente todas las sombras, no podía evitarlo; seguía un tanto conmocionada por lo que acaba de suceder, y tampoco los pensamientos confusos habían desaparecido del todo.

Jalé un poco más la manga de mi suéter, para que Ethan no pudiera advertir los cardenales rojizos que los dedos de Katherine habían dejado en mi brazo.

- ¡Renesmee! – escuché a lo lejos.

No pude evitar voltear con un ligero sentimiento de pánico.

Era Ethan. Venía corriendo hacia mí con velocidad humana, tenía un sobre en la mano y una sonrisa en el rostro. Pero por primera vez, esa sonrisa no me tranquilizó por completo.

Hice un gesto de saludo.

- Hey… ¿estás bien? – dijo mientras ponía sus manos en mis hombros. Intenté no hacer una mueca de dolor.

- Si – dije mientras intentaba sonreírle.

El quitó con delicadeza algo de mi cabello y me lo entregó: una flor silvestre, unas de las que trepaban por aquella construcción.

“Es un guarda Vulturi niña, es capaz de todo”, las palabras de Katherine resonaron en mi mente.

- Bueno, no importa – dijo él mientras quitaba la flor de mano – Como regresé y no te encontré, fui a la oficina de correos y mira lo que encontré – con una sonrisa triunfante alzó el gordo sobre blanco. - ¿Tu encontraste algo?

Negué con la cabeza.

- Genial - ¿¡Qué?! – No quería que encontraras algo más genial que yo – me guiñó el ojo.

Sentí algo extraño en la boca del estómago, algo inquietante.

- ¿A nombre de quién lo encontraste? –pregunté.

- Alice Cullen.

-----*

Lo prometido es deuda.

Gracias por esperar (:

Por cierto, el especial de Ano Nuevo, fué una viñeta no continuacion ._.

Nos vemos!

P.D: Hoy le mando a Alee la mitad del nuevo capitulo de nuestro FanFic (:

martes, 11 de enero de 2011

Good News

Tomorrow a new chapter (:

To the followers of "Me rindo ante tu pistola" I´m happy to tell you that we already have half of the nex chapter.
So, I hope we post soon in FF

(:

That's all.
Oh, and if you only want to comment shit, better don't comment ok?

Thanks u all (:

viernes, 31 de diciembre de 2010

Especial de Fin de Año '1O

Toc, Toc.

El ligero golpe en la puerta de la habitación sacó de sus pensamientos a la joven de cabellos color cobre.

Tenía la vista fija en un libro, pero eso no necesariamente significara que estuviera leyendo.

Intentaba leer, pero simplemente había algo en su cabeza que la dejaba concentrarse: Jacob.

Dejó caer el libro en la mesita que estaba junto al diván y se dirigió a la puerta.

Cuando la abrió estaba allí un vampiro de cabellos iguales al de ella, con una sonrisa torcida en los labios.

A veces era difícil de creer que eran padre e hija. Ambos parecían tener la misma edad, aunque había algo en los ojos de él que hacía que los años se le notaran, aunque claro, un simple humano no sería capaz de adivinarlos, es más, por puro instinto ni se acercarían.

- Alice acaba de llamar – dijo Edward – dice que no vendrá, así que más te vale que te vistas con lo que te escogió si no, te traerá de vuelta y te encerrará en el armario hasta que te pongas algo descente.

La chica abrió mucho los ojos.

- Lo dije textualmente – finalizó él.

Ella rió quedamente al imaginarse a Alice diciendo eso. Si, era muy si estilo.

Edward también rió con la imagen en la mente de Renesmee. Le dio un beso en la frente, pero antes de irse, se giró y en voz baja le dijo:

- Llegará a tiempo Renesmee, confía en él.

Ella suspiró y cerró la puerta.

- Confío en él, pero no confío en los pronósticos del clima.

Había una tormenta tropical en Hawaii. Se había pronosticado que para esas fechas, ya habría dejado a Hawaii en paz, y al aeropuerto volvería a abrir; pero una cosa es lo que esperas y otra lo que obtienes.

La tormenta no se fue, tan sólo disminuyó su fuerza; aunque no lo suficiente para que volvieran a abrir los aeropuertos.

Nessie trató de desechar ese pensamiento, ya que no quería desencajar en la celebración, aun que pensándolo bien, nunca había encajado de verdad en algún lugar.

El ser especial a veces apesta, se dijo ella misma.

Se dirigió al armario y vió un vestido de manga larga pulcramente colgado, debajo de él había unos tacones color rojo, que hacían juego con el vestido.

Sin pensárselo mucho, comenzó a vestirse.

- ¡Nessie! – la saludó alguien desde lejos mientras ella bajaba de su Volvo

Ella volteó y no pudo evitar sonreír.

Seth. La vitalidad y energía que irradiaba aquel chico la contagió y por un momento olvidó la mayoría de sus preocupaciones.

También cabe mencionar que era uno de los amigos licántropos más cercanos a su padre, el único se podría decir.

- Seth ¿Cómo estás? – preguntó ella mientras soltaba su abrazo.

- Muy bien… ehm .. ¿De casualidad no haz visto a Leah? - dijo mientras se rascaba la cabeza- Mamá está fuera de control con todo esto de la cena de Año Nuevo. Al parecer no es fácil cocinar para tantos licántropos.

La expresión preocupada de Seth hizo reír a la joven.

- Dile a Sue que no tiene por qué preocuparse. Nosotros también llevaremos algo.

Él sonrió y se despidió con un “Nos vemos en la noche”.

Vampiros, licántropos y humanos festejando Año Nuevo.

Edward le había comentado algo a Renesmee sobre cómo era la relación entre vampiros y licántropos antes de que ella naciera. Por más que se lo intentaba imaginar, no concebía en su mente esa imagen de enemistad. Siempre habían parecido tan cordiales…

Le alegraba y la hacía sentir especial que fuese ella quien creó ese lazo.

La nieve cubría las aceras como un manto blanco, haciendo que todos los colores resaltaran más y el ambiente se viera más… glamoroso.

Por suerte, la nevada de ese año había sido bastante generosa y había dejado algo más que sólo mechones mugrientos de aguanieve en las aceras.

Caminaba rumbo a la casa de Sam y Emily, ya que se había quedado de ver con Claire para ir a recoger algunos regalos a Port Angels, tomar un café y después llegar a la fiesta de Año Nuevo.

La cabaña se ve tan solitaria, pensó Renesmee al pasar frente a la casa de los Black.

Las cortinas color miel estaban semiabiertas. Ella se atrevió a echar un vistazo.

Renesmee esperó encontrar a Billy sentado en su silla de ruedas frente al televisor, o quizás platicando con Charle en el porche. Pero no había nadie, el lugar estaba intacto e incluso, un poco triste.

Comprendió perfectamente cuando Jacob le dijo que ésa podría ser la última oportunidad de Billy para poder visitar a su hija en Hawaii. Ya era abuelo y él tío.

Era feliz por ambos, y quizás un rato lejos de la fría península de Olympic les sentaría bien. Ella lo soportaría.

Pero contaba con él para Año Nuevo. Desde que tenía memoria siempre había estado allí para ser el primero a quien le diera los buenos deseos y con quien hacía competencias para ver quien se terminaba las 12 uvas primero.

Jacob siempre ganaba.

- ¡Hey! – gritó Emmett mientras pasaba con su Jeep junto a nosotras. Con la música a todo volumen.

Fue a aparcar su Jeep mientras Nessie sacaba algunos regalos de la cajuela.

- ¿Listas para celebrar? – Dijo el vampiro grandulón, con esa sonrisa traviesa mientras le ponía las manos en los hombros a Renesmee.

Ella asintió con desgano.

- ¡Oh vamos Nessie! – dijo mientras la sacudía ligeramente – te la pasarás genial. Te lo aseguro.

- Emm – lo llamó aquella voluptuosa vampira rubia que estaba parada en el umbral de la puerta.

Sé despidió con un guiño y entró a el salón que habían rentado, cerca de Port Angels.

Los Cullens hicieron una buena jugada al suponer que los licántropos no estarían a gusto en la mansión, así que buscaron un lugar más …cómodo para ambas partes.

Llega. Llega. Llega. Llega. Renesmee no podía pensar en otra cosa.

Eran las 11:30 p.my todos parecían estársela pasando my bien, festejando un nuevo comienzo.

Ella sabía que llegaría. Tenía que llegar. Ése sería el primer Año Nuevo que celebrarían juntos, como … pareja.

Las doce campanadas le dolieron a Renesmee como doce cuchilladas.

Después de brindar con su sonrisa falsa y la preocupada mirada de sus padres, salió al blanco jardín, en busca de que el aire frío le ofreciera un poco de consuelo.

Dejó en el pasto la copa donde estaban las uvas; todos y cada uno de sus deseos había sido Jacob.

Sabía bien que él no tenía la culpa de no haber llegado pero no podía dejar de sentirse… herida.

Sin pensarlo suspiró y escuchó un ruido detrás de ella.

Inmediatamente todo su cuerpo se tensó, pero no de miedo- ya que había bastantes vampiros y licántropos para protegerla- si no de curiosidad.

Avanzó un par de pasos hacia esa dirección, con los tacones hundiéndose en la nieve poco profunda.

- Feliz Año Nuevo, Nessie – dijo una voz.

Todo el aire se le escapó de los pulmones; tan sólo le qudó algo para exclamar su nombre.

- ¡Jacob!

Él le extendió los brazos y ella se lazó a su cálido pecho, mientras sentía como algunas lágrimas descontroladas se escapaban de sus ojos.

No hubo necesidad de decir nada.

En un beso, ambos supieron todo lo que no se habían podido decir.

Ella se apartó un poco de él y con una sonrisa pícara le tomó la mano y caminaron hacia el bosque, para festejar el Año Nuevo…


-------*

Espero que les guste, no estoy muy de humor para escribir :/

Tuve un sueño que me sacó mucho de onda.

Aún así espero que le disfruten y que este día se la pasen muy bien (:

www.cantando-enla-lluvia.blogspot.com

El blog de una amiga (: (Seeh Alee, la pervertida con la que escribo/escribia "Me rindo ante tu pistola")

En los cuentos de hadas siempre hay un final, pero en la vida real, un final sólo significa un nuevo comienzo. (:

domingo, 19 de diciembre de 2010

L’Messagerie. Cap. 83

Ethan’s POV

Müller. Esa sanguijuela lo había dicho.
Me costaba creerle, pero sabía que no se me podía escapar esta invaluable oportunidad de encontrarla.
Katherine también dijo su apellido, aunque de soltera, seguía siendo su apellido. Confiaba en que los pocos Müller que existían siguieran siendo humanos, lo cual sólo me dejaba una posibilidad…
¿Cómo sabes que sigue viva?. Esa molesta vocecilla.
No, no estaba seguro de que estuviera viva, había perdido tanta sangre... Pero esa exprecion era incorrecta; ella no la había perdido, yo se la había succionado, como el monstruo que soy.
Su expresión esperanzada aún estaba impresa en mi mente; la cual rápidamente le dio paso al terror cuando vió en lo que me habían transformado. Eso nunca debió de pasar, nunca. Soy un monstruo y no merezco tener sus cálidos recuerdos.
Intenté desterrarlos de mi mente, pero estos volvieron con más fuerza al escuchar los rítmicos latidos de Renesmee, en la habitación contigua.
Dios, ¡se parecen tanto!. Debo de admitir que hace algunas horas –cuando estaba apunto de besar sus rosados labios- casi digo SU nombre.
Golpeé con frustración la barra de mármol de la cocina y un hoyo con la forma de mi puño se quedó grabada en él.
No me gusta esto de utilizar a Renesmee, pero han pasado más de cincuenta años y yo sigo en este remordimiento comiéndome de dentro hacia fuera.
La tengo que encontrar. Presiento que estoy cerca.
- Julie – dije en voz baja mientras cerraba con fuerza los ojos.


Renesmee’s POV

Abrí perezosamente los ojos y por la ventana de la habitación ví que amanecer apenas estaba despuntando. Observé en silencio cómo la oscuridad le daba paso a un bochornoso rosado con nubes esponjosas, para después ir cambiando de tono hasta llegar a un sereno azul; decorado por algunas nubes solitarias.
El sonido de un golpe y algo resquebrajándose me distrajo. Venía de la cocina. Salté de la cama –la cual rechinó un poco - sin pensarlo y encontré a Ethan forcejeando un poco con la barra de mármol de la cocina.
- Un accidente – dijo mientras sonreía como un pequeño niño inocente.
No pude hacer más que sonreírle de vuelta.
- Me voy a dar un baño – avisé y antes de que me pudiera dar la media vuelta, él estaba junto a mí, y con una sonrisa cómplice dijo:
- Yo también – comenzó a caminar hacia el baño.
Mi mente había entrado en estado de shock. Cualquier cosa coherente que intentaba pensar se desmoronaba por las palabras de Ethan.
- E-ethan .. em… - comencé a decir pero él me interrumpió.
- Yo en el otro baño. Sólo vine por algunas toallas, muñeca. – dijo mientras agitaba un par de toallas blancas frente a mi rostro.
Sentí cómo la sangre subía a mis mejillas… y me sentí terriblemente estúpida.
Mis hormonas me habían traicionado y me habían hecho olvidar que había dos baños en aquella cabaña.
Inhalé y exhalé un par de veces mientras pensaba en Jacob; para tratar de calmarme.
A pesar de lo que acababa de pasar, no había sentido esa corriente fría –pero placentera-, ni había perdido el control por Ethan. Simplemente me tomó por sorpresa sus palabras.
Lo consideré como algo positivo.
Noté que aún traía puesta la playera de Jake. Me arrebujé en ella y cerré los ojos, mientras dejaba que el aroma de Jacob me embriagara y me dejara recordar tiempos más tranquilos, más felices.
El baño me relajó por suerte; y aunque en mi mente aún estaba la constante preocupación por Jacob, desapareció lo demás.
Cuando salí de la habitación me encontré sola en la cabaña. Busqué a Ethan en cada una de las habitaciones pero no pude encontrarlo.
Comencé a temer lo peor.
Con la adrenalina fluyéndome por las venas salí de la cabaña y me interné en el bosque. Sí, fue una decisión bastante estúpida pero en ese momento parecía actuar por puro impulso.
Através de los árboles pude ver una tenue luz que veía desde lejos; que se colaba entre las copas de los pinos.
Avancé unos 100 metros y me encontré con un pequeño claro, bastante irregular y un poco descuidado, pero eso mismo era lo que le daba su encanto.
Era increíble ver como algunas flores silvestres habían logrado crecer entre la ruda maleza del bosque; como símbolo de triunfo ante la adversidad.
Antes creía que las flores más hermosas eran los Lirios Acuáticos, debido a su capacidad de poder vivir en un lugar tan exótico. Pero en ese instante me dí cuenta de que la flor más maravillosa no era la más colorida, la más delicada o la más exótica, si no esa pequeña flor de la que nadie se interesa pero sin embargo, ella es capaz de sobrevivir por sí misma.
Es esa flor que está en un lugar tan común que muchas veces pasa por desapercibida.
Es aquella flor que no pide ni agua ni cuidados, recibe lo que le toca sin quejas y aún así es capaz de crecer bella y fuerte…
Sentí una suave presión en mi hombro y no pude evitar soltar un grito ahogado y voltearme.
Mis sentidos se agudizaron inmediatamente, listos para el ataque; cosa que no sucedía cuando vivía en Forks, allí casi siempre todo eran tan tranquilo…
Al voltear me encontré con un Ethan con la confusión escrita en el rostro; era él quien me había puesto la mano en el hombro.
- Lo siento, Ethan – dije, mientras mis sentidos volvían a la normalidad.
- El que debería pedir disculpas soy yo – dijo, con un rostro impasible.
- Oh … no te preocupes. Ya venía un poco nerviosa y como estaba absorta en mis pensamientos no noté…
Soltó una leve carcajada que me interrumpió.
- No es por eso – dijo, aún con la sonrisa en el rostro – es por lo de… anoche.
- Oh … -fue lo único que atiné a decir, mientras los recuerdos llegaban a mi mente.
- Si… Renesmee, sé que me sobrepasé y en cierta manera… me aproveché de ti – dijo – sé que no tienes la culpa de tu parecido con … - arqueó las cejas – pero tengo que decírtelo. De una vez por todas para acabar con esto. – Se acercó a mí – Me gustas ¿Lo entiendes? Y no sólo físicamente; me gusta cada aspecto de ti, desde cómo frunces los labios cuando estás disgustada hasta cómo defiendes fielmente tus pensamientos.
- Ethan yo no … - comencé a decir, pero él me puso el dedo índice en los labios.
- Déjame terminar, muñeca. Sé que no me amas a mí; que prefieres a Jacob. Pero ¿sabes qué? Está bien. En serio. Hice mi intento y sé que no funcionó lo nuestro. Confío en que algún día encontraré a alguien más. Pero por lo mientras quiero que seas feliz. Me conformo con eso.
- ¡Oh Ethan! – dije mientras me lanzaba a sus brazos.
La sinceridad de sus palabras me había desarmado.
- Sobreviviré muñeca – dijo para después darme un beso en la frente – Soy de piedra.
Esbozó una sonrisa valiente.

El recorrido en el auto fue mucho más … ligero.
Todas las cosas que el necesitaba decir y no necesitaba escuchar ya habían sido dichas y el ambiente se había aligerado notablemente.
Ethan iba cantando una canción de los años 50’s en francés que había encontrado en el radio, mientras yo miraba el follaje pasando a velocidad junto a nosotros, mientras le daba vuelta entre mis dedos a la tarjeta donde estaba escrita en esa limpia caligrafía la dirección 138 Avenue de la République.
Ethan decía saber donde estaba.
Entramos a las afueras de la cuidad de París y lo único que podía decir es: que era encantador.
Todas las casitas de colores pastel estaban unas juntas a las otras. Tan lindas como en una cuento de hadas. Mientras algunas macetas con flores coloridas adornaban las entradas.
Por suerte, mientras íbamos en el coche, se nubló lo bastante como para que Ethan pudiera caminar en público.
Él estacionó nuestro lujoso auto –rentado, pero después de tanto tiempo sin dar un reporte a la agencia de renta ya lo considerábamos como nuestro – en una avenida principal.
Mientras caminábamos en dirección al Este, me atreví a mirar dentro de los jardines frontales de aquellas casas.
Estaban infestadas de signos de vida: Un triciclo en la entrada, los guantes de jardinería tirados en la entrada y las ventanas abiertas con las suaves cortinas ondeándose con el ligero viento.
En cierta manera, me recordó a mi hogar. No a la mansión Cullen, porque a pesar de que pasé gran parte de mi infancia allí, era tan espaciosa y tan blanca que en realidad nunca la puse considerar mi verdadero hogar.
Mi verdadero hogar era la pequeña cabaña. Con sus muebles de diferentes estilos y su techo de dos aguas, me hacían sentir segura; como si aún fuera pequeña y que con un beso en la frente de mi padre, un juego con Jacob o un cuento de mi madre todo mejoraba.
Se me estrujó el corazón al tan solo recordar cuanto los extrañaba. Pero enseguida me obligué a pensar que me mantenía alejada sólo por su propio bien. Ellos no tenía nada que ver en esto, no iba a involucrarlos sin razón.
- Casi llegamos Renesmee, es doblando la esquina – Dijo Ethan, al notarme un poco decaída.
Le respondí con una sonrisa forzada.
Doblamos la esquina y nos encontramos con una pintoresca cafetería.
L’Messagerie se leía en la mampara de la entrada.
El especial de hoy era sopa de Acelgas y papa.
Entramos y una mesera de cabello rubio y corto nos recibió.
- Bonjour , ¿je vous offre une table?
- Merci – dije mientras esbozaba una amable sonrisa.
Ethan me vió asombrado mientras caminábamos tras la mesera.
- Cuando vives con personas que han tenido más de un siglo para estudiar, tienes que ponerte a su nivel – dije mientras le sonreía cómplicemente.
Nos llevó hasta un compartimento de dos asientos; junto a una ventana.
- quelque chose à boire? –preguntó.
- Deux limonade – contestó Ethan.
La mesera se marchó.
- Bien, definitivamente no era el lugar que esperaba encontrar – dije.
- Tranquila, quizás la mesera sepa algo. – dijo mientras su sonrisa se volvía arrogante
Podía apostar todo lo que tenía a que adivinaba qué planeaba hacer.
El punto era: ¿Funcionaría?
La mesera regresó con los dos vasos de limonada. Los dejó sobre la mesa y justo cuando se volteaba para regresar Ethan dijo:
- Disculpa … ¿no te dolió?
Ella se volteó con un signo de interrogación en la frente.
- ¿Lo siento? – su acento francés era marcado.
- Sí, ¿no te dolió la caída? – si no hubiera conocido a Ethan, la inocencia de sus ojos si me hubiera atrapado – Digo es que no se ven tan a menudo bellezas como tú así que supongo que debes de ser un ángel – finalizó con una sonrisa pícara.
La mesera rió tímidamente mientras las mejillas se le ponían coloradas.
- Es usted muy amable –contestó ella.
- Sólo digo la verdad – Ethan le guiñó el ojo- Y… abusando de tu confianza – ella se acercó a la mesa- estamos aquí de paseo y nos comentaron que en esta calle había una romántica heladería, ¿es eso cierto?.
La expresión de aquella chica cambió, y algo nubló el brillo de sus ojos, mientras me volteaba a a ver.
- Oh no, no te preocupes – dije mientras alzaba ambas manos – soy su … prima.
Ella casi suspiró de alivio. Y volvió a centrar su atención en Ethan.
- Por que si sigue existiendo esa heladería – dijo él – quizás cuando termine tu turno pueda invitarte uno – sonrisa destellante.
Más rubor.
- Todo sigue como estaba hace cincuenta años –le respondió a Ethan, excluyéndome a mí de la conversación- excepto este lugar. Antes era una oficina de correos. De allí el nombre de esta cafetería. Pero conozco varios lugares que no te puedes perder – dijo mientras le sonreía coquetamente.
Tanto filtreo me estaba poniendo incómoda. Metí mi mano a la bolsa de mi suéter y noté algo frío y liso. Lo saqué y me dí cuenta que era la piedra de río que venía en la caja negra.
Una idea centelleó en mi mente.
- Disculpa – dije, ella me volteó a ver un poco molesta de que hubiera interrumpido su conversación con Ethan, él se río por lo bajo - ¿Hay un río cerca de aquí?
- Sí, bajando dos calles y una hacia el sur. – dijo desinteresada y volvió con Ethan.
Perfecto.
- Ethan, tenemos que irnos – dije mientras sacaba dinero de mi bolso y lo ponía sobre la mesa – tenemos que ver… eso que te dije.
Él lo captó al vuelo.
- Amour, nos tenemos que ir. Pero ha sido un placer conocerte – a continuación se levantó del asiento y besó su mano.
Ella le entregó “discretamente” un papel.
- Quien te viera Ethan. Todo un rompecorazones.
Solté una risilla.
- Tengo mi encanto muñeca, tengo mi encanto – dijo mientras sonreía autosuficiente – y ahora bien, dime, ¿Qué se te ocurrió? Allá adentro tenías cara de haber descubierto el porqué de la existencia humana.
- L’Messagerie, Hermes, el mensajero de los Dioses, ese lugar antes era una oficina de correos ¿No lo vez? La siguiente pista debe de estar cerca del río –dije mientras alzaba la piedra – en un buzón de correo o algo así.
El corazón me latía tan rápido mientras caminábamos –casi corríamos – en dirección al río.
- Y pensaba que yo era el inteligente – dijo Ethan con un suspiro.
Me reí de él.
El sonido del agua corriendo llegó a mis oídos y mi corazón comenzó a latir más fuerte...

-------*

Un poco tarde pero aquí está (:
Si el francés está mal es culpa del traductor de Google XD

Pregunta: ¿Crees qe el que Ethan diga "muñeca" lo hace parecer naco?
Lo escribí por que es un modo de reflejar esa encantadora arrogancia que Ethan casi siempre trae consigo (: ¿An leido HushHush? Si la respuesta es sí, Ese comportamiento es como un leve reflejo de la personalidad de Patch ;)

Grx! (:

jueves, 9 de diciembre de 2010

El mensajero de los Dioses. Cap.82

Era sencilla, sin decorativos ni nada parecido, sólo una nota en la tapa.
Podía jurar que esa nota tenía mi nombre. Avancé un par de pasos para tomarla, pero el brazo de Ethan me detuvo.
Lo miré al rostro pero el estaba viendo más allá de los secos arbustos.
Él dio dos pasos al frente y en menos de un latido, un borrón blanco saltó desde los arbustos más alejados y tumbó a Ethan.
Con un gruñido sordo, un vampiro esquelético con mechones color rubio cenizo tenía a Ethan atrapado por la garganta; agazapado sobre él.
Una oleada de pánico me invadió en cuanto ese vampiros posó sus chupados ojos sobre mí; sentía que me traspasaron, como si yo no fuera más que una sombra.
No estuve segura de cuanto tiempo pasó para que aquel vampiro quitara sus mirada sobre mí, pero a mí me parecieron años. Esa no era un simple mirada, no, era una mirada hambrienta; dispuesta a acabar conmigo, hasta chupar la última gota de mi sangre.
Un murmullo apareció en mi oídos, pero todo se escuchaba tan distante…
La adrenalina comenzó a fluir por mis venas en cuanto el esquelético vampiro rápidamente se quitó sobre Ethan – quien estaba forcejeando- y dio un paso hacia mí.
Corre Nessie. La voz de Ethan sonó tan nítida en mi cabeza que por un momento me espantó; pero después comprendí que no era más que ese murmullo que antes había escuchado, que ahora se había aclarado.
Volteé a ver a Ethan y en sus ojos ví la silenciosa súplica de que le hiciera caso.
Me giré y comencé a correr lo más rápido que pude. Cuando ya había avanzado alrededor de 500 metros me volteé a mirar a Ethan, quien ya tenía apresado entre sus mandíbulas el cuello de aquel vampiro.
No veas, me dije a mí misma y comencé a correr de nuevo.
La noche acababa de caer y me sentía un poco desorientada. No por que estuviera perdida, no; si no por que no sabía que hacer: si quedarme allí o regresar a buscar a Ethan…
… Ninguna de las dos sonaba demasiado tentadora ya que si me quedaba allí, estaba totalmente desprotegida y nadie ni nada me garantizaba que aquella loca que tenía a Jacob estuviera por allí. Y sabía, por la forma de que aquel vampiro había atacado de repente, que tenía algunas décadas de práctica, y sabía bien que Ethan pudiera no haber salido bien librado de esa batalla… si es que había salido.
Aún así sabía que no me podía quedar allí sentada esperando que alguien viniera por mí.
No había avanzado ni cien metros cuando Ethan apareció al doblar una esquina. Noté que su rostro se relajó instantáneamente al verme, pero no pude ignorar ese brillo sombrío que había en sus ojos.
- Espías. – dijo mientras me tomaba del brazo y me dirijía de vuelta al estacionamiento.
- ¿Espías? – dije incrédulamente – esto ya parece una película.
Doblamos la esquina.
- Tu vida ha sido como una película, muñeca – dijo mientras me lanzaba una mirada y una sonrisa levemente arrogantes. – Bueno, no era un espía precisamente. Tenía la orden de que acabara conmigo. Cortesía de Katherine.
Katherine. El nombre me pareció tremendamente familiar, como si hubiera estado almacenado todo este tiempo en mi cabeza; sólo esperando algo para volver a mis pensamiento conciente.
- La loca de cabello de cabello negro – dijo Ethan mientras me miraba; midiendo mi reacción.
Giré mi rostro y me encontré con sus ojos.
Caminaba sin problema mientras me veía, mientras yo daba tropezones a cada momento. Normalmente podría haber tenido la misma habilidad que Ethan, pero había algo en su mirada, un secreto encerrado que no podía descifrar.
Por primera vez pensé en Ethan como un complejo rompecabezas, al cual le faltan algunas piezas para completarlo y descubrir el resultado final.
Justo cuando iba apronunciar un enunciado, Ethan hizo sonar la alarma de auto, avisando que ya estaba abierto.
Soltó su férreo apretón alrededor de mi brazo y se dirigió a la puerta del piloto.
- Esto parece ser para ti – dijo sombrío mientras me lanzaba algo pequeño y oscuro por encima del techo del auto y se metía en el asiento del conductor.
Lo atrapé por instinto y en cuanto escuché el portazo de Ethan, bajé la mirada: la cajita negra que estaba al final del laberinto de setos.
Casi me había olvidado de él.
Casi en estado automático abrí la puerta del copiloto y me metí al coche. Con un ligero ronroneo salimos de allí.
Pasábamos con velocidad junto a los árboles y setos mientras la luna de París nos iluminaba tenuemente.
La caja no parecía muy grande, quizás sólo mi puño cabría allí. Una parte de mi cerebro trataba de adivinar que había dentro, pero la otra parte estaba muy asustada con todas las posibles opciones.
La balanceé en mis manos, midiendo su peso aproximado. Era bastante pesada para ser algo tan pequeño…
- ¿No la vas a abrir? – preguntó Ethan mientras se internaba en un camino rural.
Asentí con la cabeza. Inhalé profundamente y quité la tapa…
… Un rectángulo color caqui estaba suavemente apoyado contra un fondo de tela blanca.
Sólo tenía una palabra escrita: Renesmee; con esa fina caligrafía hecha con tinta negra que la caracterizaba.
Saqué el papel y lo puse en el tablero de auto. Con cuidado tomé aquella tela de color blanco y la jalé delicadamente.
Ante mis ojos se desdobló una playera blanca… con el fuerte y adictivo aroma de Jacob impregnada en cada fibra.
Sentí cómo el corazón se retorcía dentro de mí hasta hacerse un nudo. Traté de aparentar calma –cosa que no sirvió ya que Ethan me lanzó una mirada preocupada- y la giré.
Había un extraño patrón en ella, parecía haberse hecho al azar pero había ciertos lugares en que las líneas se curveaban igual o bajaban en el mismo ángulo.
- Hay algo más escrito – me avisó Ethan mientras me tendía la tarjeta con mi nombre. No me fijé que la había tomado.
Dejé la playera en mi regazo para tomar la tarjeta. Y si, había algo más escrito en la parte de atrás con esa tinta negra.
- ¿Has estudiado la mythologie grecque?. 138 Avenue de la République – leí en voz alta - Lo último parece ser una dirección.
- A las afueras de París – dijo Ethan – debo recordarte que conozco a Francia como a la palma de mi mano.
Dobló la esquina.
- Lo sé – dije suspirando – Aveces lo olvido… Olvido que haz vivido alrededor de ochenta años. Es que aveces pareces tan … tan ajeno a tu época. Como si los cincuentas fueran sólo cuentos para ti y hubieras nacido cuando las computadoras y el teléfono vía satélite ya existían… No pareces añorar nada del siglo pasado. – a diferencia de mis padres.
- No tengo nada que añorar.- dijo mientras devolvía la vista al camino. Presentí que era mentira – No puedo vivir el pasado mientras el mundo alrededor de mí sigue avanzando. No puedo permitir que me deje atrás.
Me dio una palmadita en la pierna.
- ¿Alguna vez has visto a un oublié, Renesmee?
- Un .. ¿qué ? – respondí.
- Oublié, olvidado en Francés. – negué con la cabeza- Son vampiros que se dejan Renesmee. Se olvidan de sí mismos. Se sumergen en su mundo, en su época y jamás logran salir. Nunca llegan a comprender el nuevo mundo que se extiende ante ellos. El mundo exterior avanzó sin ellos, y ellos no se preocuparon en avanzar con él. La mayoría son vampiros uraños, y fáciles de engañar. Ninguno sabe cómo conducir un automóvil, tampoco cómo usar una computadora o un teléfono celular.
- ¿Tú cómo los conoces? – pregunté, verdaderamente curiosa. Nunca había escuchada nada acerca del tema.
- Cuando me reclutaron los Voulturi, mientras estaba en adiestramiento, fui asistente del grupo de vampiros que se encargaban de acabar con ellos.
Sentí como palidecía. Si de por si ya les sería vivir en un mundo ajeno, mucho más lo sería si tuvieran que huir constantemente de otros vampiros más avanzados que quieren eliminarlos por el simple hecho de que se les fue el tren de los tiempos.
- Son un peligro para nuestro secreto, Nessie. – dijo al notar mi expresión – no siguen ninguna regla, es más, muchos ni las conocen.
- No por ese simple hecho está bien matar a otros – dije mientras miraba hacia la ventanilla y recordaba aquella injusta matanza de semi-vampiros en el castillo Voulturi.
Suspiró y ambos comprendimos que el tema estaba cerrado.
Ethan pasó un tope u algo sonó dentro de la caja, como si hubiera piezas sueltas dentro de ella.
Metí la mano y saqué dos piedras de río. Ambos nos miramos extrañados.
- Está loca – dijo Ethan mientras sonreía y se encogía de hombros. Como si fuera la explicación más obvia… cosa en la cual quizás tenía razón.
Aparcamos cerca de la cabaña. No había notado lo cansada que estaba hasta que ví la mullida cama. Refunfuñé para mis adentros mientras me sentaba en la mesa del desayunador. No quería irme a dormir sin antes encontrar la siguiente pista.
“la mythologie grecque”, repetí en mi cabeza.
Me paré y fui directo a el librero y lo único que encontré: “Mitología griega para niños”
No.Puede.Ser
¡¿Cómo ponen libros para niños en una cabaña para recién casados!? Entiendo que algunos hombres sigan siendo como niños, pero no por eso van a poner toda una sección infantil en los libreros.
Suspiré un tanto frustrada y volví a sentarme en el desayunador mientras Ethan tomaba la silla frente a mí.
Comencé a examinar la playera, mientras posible soluciones se iban formando en mi mente.
¿Había algún dios de la pintura? Quizás de las artes… pero eso no era arte… bueno el arte es siempre bastante subjetivo. Esa parte de allí.. parecen como un par de alas. Un… ¿zapato?.
- ¿Hermes? – dijo Ethan sacándome de mis pensamientos.
Tenía el libro abierto en una mano y me miraba fijamente diría incluso que … intensamente.
No entendí que había estado pensando en voz alta hasta que él me pasó el libro y giró un poco la playera para tener un mejor ángulo.
En el libro había una ilustración de un bello hombre con un par de sandalias aladas.
Bajé la mirada y ví que él ya estaba marcando la playera con un plumón. Lo observé en silencio.
Cuando terminó me miró mientras me sonreía con ese dejo de arrogancia.
Observé la figura que había marcado y si, efectivamente una sandalia alada estaba escondida entre todas esas líneas de pintura.
Le sonreí y tomé de nuevo el libro. Leí en voz alta:
“Hermes. También llamado el mensajero de los dioses. Espía nocturno, guardián de las puertas, que muy pronto habría de hacer alarde de gloriosas hazañas ante los inmortales dioses”
- Supongo que lo principal es “Mensajero de los Dioses” ¿cierto? – dije.
- Eso creo – dijo él, poco interesado.
- ¿Es muy tarde para ir a la dirección anotada? – pregunté. Sabía que no me iba a dejar ir sola.
- Son las 3 a.m, Nessie. Probablemente todos los humanos de ese pueblito están durmiendo en este momento. – Busqué las llaves del auto con la mirada. Estaban en la mesa de la sala – Probablemente tardarías más en llegar a las llaves que yo en detenerte.
Enarqué una ceja y sin pensarlo me levanté de la silla y me lancé hacia la salita.
Como un borrón pálido Ethan me alcanzó y me tomó por la cintura, sacándome accidentalmente el aire. Me alejó de allí y me tumbó en la cama matrimonial. Por suerte ya había recuperado la respiración.
Me quedé allí tendida y él se inclinó sobre mí, sosteniéndose con sus dos manos, las cuales apoyó a los lados de mi cabeza; atrapándome con su cuerpo.
- Te lo dije – dijo muy cerca de mí mientras sonreía.
Su aliento rozó mi rostro y sentí esa loca necesidad de besarlo; de besar a alguien. No sabía si era el sueño, el estar lejos de Jacob o que mi cuerpo –y mis hormonas- se estaban saliendo de control.
Un corriente fría pero placentera me recorrió cuando puse mi mano en su mejilla y lo acerqué a mi rostro.
Sus labios en forma de corazón estaban peligrosamente cerca de los míos.
Cerré mis ojos y dejé que su aliento me embriagara.
¡No lo hagas! Gritaba algo dentro de mí. Pero esa necesidad, de sentir las manos de alguien acariciarme callaba a esa molesta voz.
Los labios de Ethan rozaron los míos, sin llegar a besarnos, pero ese ligero contacto hizo que cada terminal nerviosa de mi cuerpo cobrara vida.
Renesmee. Escuché la voz de Jake en mi cabeza y abrí los ojos de repente.
No, no, no ¿Qué estaba haciendo?.
- Ethan, n-no puedo – dije mientras intentaba pararme, aún un poco confundida y mareada.
El asintió mientras miraba al suelo.
- Lo siento – fué todo lo que atiné a decir mientras salía corriendo al baño.
Abrí el grifo de agua fría y me mojé el rostro, mientras las lágrimas tibias se confindían con el agua de la llave.
¿Qué estuve apunto de hacer? ¿Acaso no amaba a Jacob? La respuesta seguía siendo obvia para mí…. Entonces, ¿por qué lo hice?.
Me sorprendió que Ethan siguiera haciéndome hervir la sangre de ese modo; pensé que lo había superado. También me pregunté como era que él aún no me odiaba a muerte. Lo había rechazada una y otra vez, no sin antes darles falsas esperanzas…
…No quería pensar más. Sólo quería dormir y olvidarme de todo.
Llegué al cuarto matrimonial y él ya se había ido.
Una ola de culpabilidad casi me hunde. Me metí a la cama y me tapé hasta la cabeza; me sumergí en una burbuja segura.
Y fue allí cuando me abandoné al olvido que solo te da el sueño…


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Yep Yep (:
En lo PERSONAL, me gusto mucho el cap. (: eso sin mencionar que fue bastante largo :DD
Grx x aguantarme (:
ÉL me distrae <3> (:

OH SE ME OLVIDABA ALGO! (:

Entren a este link ---> LIPDUB UPAEP
Es un proyecto que se hizo en mi escuela, para romper uun record mundial (:
Podian participar todos los qe estudiaran alli y yo por PENDEJAZA no fui ¬¬
Pero bueno, véanlo PORFA (: les prometo de esta GENIAL!! (:
Y si ... allí estudio (:

Y si tienen tiempo pásense x este blog (: --> Luz en la Sombra

Por cierto... ya vieron THE WALKING DEAD!? yoo AMO esa seriee! (:
P.D: GRX X ODIARME (: (Esto no es para todas! sólo para las qe se proyectan CAÑON en sus comentarios.. a las demás las AMO)